Isla del Sol
El Titicaca es el lago navegable más alto del mundo y al que la leyenda le atribuye el origen de la civilización Inka.Esta a una altura de 3900 metros sobre el nivel de mar y pertenece a dos países Bolivia y Perú. Tiene una extensión de 8562 km2 y varias islas, las más importantes, la de Taquile y Amantani en el lado peruano y la del Sol y la Luna en el lado boliviano. El lado peruano tiene bastante más turismo que el boliviano aunque ahora este esta aumentando considerablemente.
En La Paz, dejé mi bici, agarré un bus que me llevó hasta Copacabana allí tomé una barca que en unas dos horas de navegación por el Lago me llevó a la Isla del Sol, a su parte norte. En la parte norte de la Isla hay un pequeño pueblo llamado Challapampa . En este pueblo vive Don Alfonso y toda su familia. Don Alonso es un personaje, cuanto menos peculiar, es un gran conocedor de la cultura Aymara y por supuesto él es Aymara. Creé en la Pachamama, la madre tierra, al igual que creían todos los indígenas en épocas prehispánicas. Aunque todavía se conserva en las comunidades indígenas esa creencia a la Pachamama pero con un fuerte sincretismo católico. Por esa creencia, Don Alfonso, no tiene una tarifa fija a la gente que se aloja en su casa, según él, ” no soy matemático, así que no puedo decir lo que me tienen que pagar, lo único que he hecho es hacer estas casitas, para la gente que viene a este lugar se aloje, la Pachamama es de todos” eso es lo que contesta cuándo le preguntan el precio. Así es Don Alfonso, no pone tarifa ni por dormir ni tampoco por comer en su casa, cada uno paga la voluntad. En este pueblicito de la isla del Sol pasé cuatro días. Al pasear por el pueblo te da la sensación que no ha pasado el tiempo por él, que la gente sigue viviendo como hace décadas atrás. Logicamente no hay coches, por la orografía de la Isla no hay ni una solo carretera ni un solo camino sino pequeñas y estrechas veredas que conducen a las zonas de cultivo. Situadas en gradas o terrazas remontandose su origen a cientos de años. Por lo pequeño de las chacras. tierras del cultivo, no se utiliza en arado típico sino un arado de pie. Todos los productos se transportan o bien a espaldas o bien a lomos de unos pequeños y lanudos burros. Se cocina en el suelo con leña. Que decir que estas familias viven o practican, como se dice ahora, una economía de subsistencia.
De la Tierra de su Pachamama reciben todo, alimentos, barro y madera para la construcción de sus casas, de los animales, leche, huevos, lana para vestirse, Todas las familias tienen sus animales, chanchos (cerdos) gallinas, vacas, burros, llamas, ovejas también tienen sus chacras donde cultivan diferentes tipos de patatas, avena, quinua,habas …Ahora además de vivir de su Pachamama también empiezan a vivir del incipiente turismo, que es sobre todo de gente joven y mochilera.
Don Alfonso me contaba como desde hace dos años, las relaciones entre los lugareños se han enfriado. Pueblo chico, infierno grande, decía Alfonso. Me contaba como llegaron representantes de diferentes fundaciones, entre ellas la de Repsol, reunieron a las gentes del pueblo y les comentaron, que el lugar en que vivían era un paraíso natural, que debían vivir del turismo y no del campo y para ello debían hacer que llegará al pueblo un turismo más exclusivo, con más plata. Que debían cobrar por lo menos 15 dolares por dormir, que esa cantidad no era nada para un occidental ¿Cómo voy a cobrar 15 dolares, si no puedo ofrecer muchos servicios? me decía que contesto Don Alfonso ¿ Si dejamos la agricultura y la ganadería y deja de llegar turismo de qué viviremos? seguía diciendo Alfonso. Mira lo que esta pasando en la Isla, ¿ves esas construcciones de ladrillo y de tres plantas? están construyendo un hotel, ¿ a que cuando viniste la hace tres años no estaba?. El ladrillo para acá es carísimo, hay que traerlo en barco, y el adobe es mucho mejor aislante. Así entre charlas con Don Alfonso y sus hermanos Benedicto y Bernardino, paseos por la chracas, por las ruinas incas pasé 4 días en la Isla del Sol. Las charlas de Son Alfonso, me recordaban a los paseos con mi amigo Miguel por “nuestro barranco” él también habla mucho de “sus” dioses mitológicos griegos y romanos estrechamente relacionados con la Pachamama.
De la Isla del Sol y de la casa de Don Alfonso regresé a La Paz, ! Que cambio! De la paz absoluta que es la Isla a la poca paz que hay en la capital de Bolivia.Dormí un día en La Paz, me levanté temprano ya agarré mi bici sin las alforjas, !que diferencia! aconstumbrado a ir con ellas, sin ellas parece que no controlas la bici que se mueve para los lados y no os digo nada si te pones de pie en ella, parece que la bici baila y que vas a perder el equilibrio. En unos 20 minutos, entre el gran tráfico de La Paz, llegué al lugar donde salen las movilidades para Coroico. Una movilidad es una furgoneta pequeña donde viajan por le menos 15 viajeros, 5 filas de tres personas, aunque a veces pueden ir muchos más, si van niños encima de los padres. Subieron mi bici en el techo de la movilidad. En una hora más o menos llegamos a la cumbre. La cumbre es un puerto a casi 4700 metros de altura. Bajaron mi bici del techo de la ” furgonetita” que continuo rumbo a Coroico. Allí en la cumbre había un montón de turistas que se disponían hacer lo que yo, ellos con una agencia de viaje y yo por libre, pero el mismo fin, bajar la carretera de la muerte.No me extraña el calificativo que la dieron el (IDB) como la carretera más peligrosa del mundo. Unos 26 vehículos caían de medía al año, en 1983 cayó al barranco un camión con 100 pasajeros, claro está, que los cien muertos, siendo el accidente de tráfico más mortífero en la historia de Bolivia. Menos mal que desde hace casi 6 años abrieron la nueva carretera, dejando esta casi de uso exclusivo para los ciclistas.
Empecé a pedalear con la nieve al lado.Bien abrigado comencé el descenso. La carretera ancha, con dos carriles, asfaltada, con quitamiedos. Me dejaba caer, no daba pedales, pero la bicicleta se lanzaba, el cuentakilómetros marcaba lo 65, 67, 72 kilómetros a la hora, adelante a dos grupos de tour, incluso a dos camiones. Me solté de manos, canté que sensación de libertad. Cada vez se fue nublando más. comenzó a llover muy fuerte. La bajada dejó de ser tan pronunciada, incluso había algún repechito. Me adelantaron varios tours, pero no en bici, sino en la furgoneta, debido a la lluvia y los repechos se subieron a ella. Yo continué pedaleando, vi a las furgonetas paradas. Allí comenzaba la verdadera Carretera de la muerte. La carretera asfaltada continuaba recta y a la derecha por un camino de tierra empezaba la famosa carretera. Puede leer en un viejo cartel ” maneje por la izquierda” esto era para que cuando por ella pasaban coches, camiones, autobuses, circularan por el lado izquierdo , para que el conductor tuviera buena visibilidad al precipicio ya que este siempre esta en el lado izquierdo. Comencé a bajar, la pendiente no era muy pronunciada,pero siempre hacia abajo, con muchos baches y piedras sueltas. Por la lluvia y las nubes yo no veía nada. Solo que iba por un estrecho camino al lado izquierdo un gran precipicio que no veía su fin, al lado derecho una pared de roca con gran vegetación verde y frondosa y de donde a veces caían grandes cascadas. En este tramo tuve que ir muy despacio, por la lluvia y el barro los frenos de mi bici fueron perdiendo eficacia. Me adelantaron algunos ciclistas de los tours, ya que sus frenos de disco y su doble amortiguación, respondían bien.
Fueron pasando los kilómetros, pero no dejaba de llover, no se veía nada, pero me gustaba. El camino malo, malísimo, iba avanzando por esa pasarela pegada a la pared.
Cerca del fin dejó de llover y clareo un poco. El descenso terminó. Los ciclistas de los tour subieron otra vez sus bicis a las furgonetas. Yo pedaleé unos diez kilómetros y llegué al cruce con la nueva carretera. Busqué una movilidad claro está que por la carretera nueva, volví a La Paz. Aunque no puede ver el paisaje bien, disfruté un montón con mi bici. Empecé a pedalear a 4700 metros de altura entre montañas y la nieve y terminé a poco más de 1000 metros en la selva de las Yungas. Un espectáculo natural. Era la segunda vez que descendía por esta carretera-camino, la otra fue hace tres años y con buen tiempo.! Salud!







