Carlos Zapatera

viajar en bici

El Cuzco

Llegué a Cuzco capital del antiguo Imperio Inca. Esta ciudad que he visitado en tres ocasiones, la primera vez fue hace 9 años, la segunda hace tres años y ahora la tercera. Es una ciudad bonita. El solo hecho de pasear por su centro histórico te hace ver de lo que fue y de lo que es. Fue la capital el ombligo del mundo, como los incas decían, de su imperio. Todavía de esa época conserva muchas cosas; su trazado, los restos de sus edificios y templos en los cuales  al llegar los españoles construyeron encima. Eran construcciones  hechas con grandes piedras  muy bien talladas y con mucha precisión siendo antisísmicas. Lo que es, hoy en día, un gran centro de turismo internacional, una ciudad que no se asemeja al resto de ciudades peruanas. Limpia, ordenada, policías por todos los lados “cuidando” al turista, buenos restaurantes, hoteles cinco estrellas, spa, tiendas con las últimas marcas, sin n tour de todo tipo. Solo hace falta caminar unas pocas cuadras, manzanas, salir del centro turista y sentirte que estás otra vez en el Perú. Restaurantes baratos, más desorden, mercados, puestos de comida callejera, precios peruanos, agujeros  en el suelo……
 

vendedoras a la puerta de un colegio electoral

 
Cuzco es una ciudad que  me recuerda a Cartagena de Indias en Colombia. ¿por qué? a pesar de que las dos ciudades son muy diferentes entres si. Una es una ciudad colombiana situada a orillas del mar y con un clima tropical.  Otra es una ciudad peruana situada a más de 3000 metros de altura sobre el nivel del mar y con un clima con fuerte frió por la noche y un fuerte sol por el día. Una con colombianos con su alegría, su vitalidad y viveza. Otra con peruanos educados y más serios. A parte de estas diferencias hay muchas más, que no podría enumerar aquí, como una el origen es hispano, el origen de la otra es prehispánico,  también su Arquitectura es diferente.Pero por que digo que se me parecen, porque las dos tienen un centro histórico-turístico impecable, muy bien cuidado, como he dicho anteriormente con buenos hoteles y restaurantes, tiendas, todo limpio….En este centro histórico de las dos cuidadas el turista, “el gringo”, lo es todo, bien cuidado y protegido por la policía. Pero en las dos ciudades, en el Cuzco basta con caminar un poco fuera de las calles principales en Cartagena basta con salir del recinto amurallado.Para ver que este centro “idílico”  no representa al resto del país. Aunque el contraste es mayor en Cartagena que en el Cuzco. Al salir de las murallas de Cartagena, parece que has cambiado de lugar, chabolas sin agua y sin luz, calles sin asfaltar y sin alcantarillado, pobreza y miseria. En el Cuzco aunque hay un gran contraste entre el centro y la periferia no  es tanto como en la ciudad colombiana.
 

calle de cuzcoseñora por la puerta de la catedralPlaza de Aramas de Cuzcoconstrucción Inca

Los turistas que visitan estas dos ciudades, muchos no visitan el resto del país ni siquiera los barrios de las ciudades, se van con una impresión que ciudad más bonita, que segura es, no es tan bajo el nivel económico y social del país como creía.
 
En el Cuzco, por el centro y no el centro, pasé unos días. Fueron las elecciones , parecía que era un día de fiesta para los peruanos. En las puertas de los colegios electorales estaban llenos de puestos de comida callejera, donde la gente comía y charlaba sobre las elecciones. Los resultados fueron los previsibles, así que habrá segunda vuelta. El Lunes, tenía pensado abandonar el Cuzco, pero amaneció lloviendo, por lo que me quedé un día más en la ciudad. Al Día siguiente otra vez a pedalear por el Valle Sagrado de los Incas, de donde serán las próximas noticias mías.
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15 abril, 2011 - Publicado por | Aventura, Desafío y Deporte

1 comentario »

  1. ¡Buen viaje Carlos! Soy de Olombrada y el año pasado mi mujer y yo tuvimos la oportunidad de visitar Cuzco, como bien dices, una ciudad de contrastes entre la zona turística y los barrios populares. Los viajeros, seguro, captáis mejor que los turistas la mentalidad de la gente. Yo, aunque no me atreví a almorzar en las atestadas mesas del mercado central, donde no sentaba sus posaderas ni un solo “gringo”, vi un pueblo joven, vivo y bastante esperanzado, aunque, como en cualquier rincón del mundo, crítico con su clase política. Subir las cuestas del Valle Sagrado debe requerir un gran esfuerzo, pero deslizarse entre aquellos paisajes al descenderlas es un privilegio, que suscita una envidia sana. Un saludo y un pequeño empujón por mi parte, que quizás un día sea testigo de tus relatos en la ermita de Olombrada. Marciano.

    Comentario por Marciano Cárdaba | 16 abril, 2011 | Responder


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