En bicicleta por el VAlle Sagrado
C.R. Chincheros, Moray, Ollaytamtambo, Santa Marta, Ollaytamtambo , Pisaca, Cuzco.
Como ya os dije, me fui al Valle Sagrado de los Inkas. Situado en los Andes peruanos, está compuesto por numerosos ríos que descienden por quebradas y pequeños valles; posee numerosos monumentos arqueológicos y pueblos indígenas. Este valle fue muy apreciado por los Inkas debido a sus especiales cualidades geográficas y climáticas. Fue uno de los principales puntos de producción por la riqueza de sus tierras y lugar en donde se produce el mejor grano de maíz en el Perú.
Salí temprano de Cuzco, eran las 8 de la mañana, poco a poco entre el gran tráfico de la ciudad fui abandonando el centro de Cuzco, el turístico, las casas cada vez más humildes, las cuestas cada vez más fuertes. Subía y subía. El Cuzco esta situado en una especie de hoyo, iba por la carretera que va a Lima. A los 10 kilómetros abandoné la carretera que va a la capital del país y tomé otra. Ya no había tanto tráfico. De vez en cuando algún “pueblito” formado por unas pocas casas o alguna casa solitaria. Tierras de cultivo, ahora por ser esta época todas bien “verdecitas”. Por esta zona, al igual que por otras zonas agrícolas y ganaderas de Perú y Bolivia, siempre ves gente. No suelen pasar muchos minutos sin ver a alguien. Unos caminando o en bici por la carretera, otros con leña a la espalda, otros trabajando en las tierras de cultivo, otros con un pequeño rebaño de animales, otros sentados no más…. Pero siempre hay gente. Llegué a Chincheros, un pueblo bonito por su ubicación y por sus construcciones coloniales encima de los restos inkas. Fui a lo que fue el antiguo palacio Túpac Inka Yupanki. Pregunté en la taquilla para comprar un billete de entrada, me informaron que no se vendían boletos únicos para ese lugar sino un boleto turístico que vale para entrar un muchos lugares del Valle Sagrado. Este boleto cuesta 70 soles y puedes visitar los lugares en dos días.Como muchos de esos lugares ya conocía y en dos días en bici no me daría tiempo a visitarlos no compré el boleto. Las dos personas que trabajaban en la boletería me empezaron a preguntar, ¿ qué de donde era?¿ qué de donde venia en bici? “, cuando me quise dar cuanta había pasado un buen rato de conversación con Mauro y María que me dijeron ¿cómo te vas a ir sin conocerlo? entra no más. Me pareció un lugar muy bonito y mágico, se respiraba paz. En el momento que yo entré no había ningún turista, ya que llegan y se van en grupitos en mnicrobuses. Una explanada con mujeres indígenas vendiendo sus productos artesanales, una iglesia encima del palacio inka, unas vistas de los nevados de la cordillera, los andenes construidos en época inka para poder cultivar en la fuertes laderas. Paseé un rato por el lugar, se lleno de turistas y me fui. A la salida, aunque sabía que no era lo correcto, quise dar unos soles a Mauro y María, no me los aceptaron, no insistí y es más creo que me se me puso la cara colorada.
Salí de Chincheros, continué subiendo, al poco terminó la subida y por fin la bajada hacia el Valle. Paré en algún lugar donde la vista hacia abajo era hermosa, al fondo el río Urabamba con sus tierras fertiles al lado, algún pueblo, enfrente las otras montañas del otro lado del valle terminando en nevados. Al rato de comenzar la bajada dejé la carretera principal y tomé una hacia Maras, pueblo al que llegué y atravesé. Al salir de este pueblo el asfalto se acabo también la bajada, ahora iba subiendo y bajando. Adelanté a un montón de niños que volvían a sus casas después del salir de la escuela, todos con su uniforme escolar. Algunos me hicieron el gesto de autostop, otros me llamaron gringo y otros me dijeron “one dolar”. Al ratito fueron ellos quienes me adelantaron todos subidos en un camión.
Llegué a Moray un complejo arqueológico que me impresionó la mezcla de ingeniería civil y de ingeniería agrícola. Su nombre moray, significaba en quechua cosecha de maíz. Son grandes andenes circulares, con una profundidad de casi 150 metros. Era una especie de vivero, donde los incas lograron desarrollar diferentes variedades de maíz y producir semillas adaptadas a todos los climas de su imperio, ya que según me contaron en cada anden se da un microclima. Después de visitar este “vivero” Inka. Continué pedaleando, por tierra y por una larga bajada que llevo hasta al fondo del cañón a un puente sobre el río Urabamba. Cruce por este puente tomé la carretera río abajo hasta que llegué al pueblo de Ollaytamtambo. Un pequeño pueblo, un Cuzco en pequeño. Mantiene la plantificación urbanística inka, con grandes piedras, calles empedradas por donde por acequias corre el agua. Encima de los restos inkas las construcciones hispánicas. En la época inka fue un complejo militar. Ahora es un pueblo que vive del turismo, allí pasé un noche. Por la mañana con mi bici me fui a la plaza del pueblo. Estaba llena de gente, turistas para comenzar el famoso camino inka, otros para ir a la estación de tren para ir al Machu Pichu, porteadores que ultiman sus bultos para portear por el camino, vendedores de todo lo relativo para el camino inka, bastones, chocolates, ponchos para la lluvia….Pregunté por el autobús para Santa Marta, me dijeron que pasaba sobre las 9:00 o 9:30, eran sobre las 8 esperé mientras la plaza poco a poco se fue vaciando de gente.Al rato llegó mi bus, me dijeron que no había hueco para mi bici, con la ayuda de las vendedoras de productos para el camino Inka, convencimos al ayundante del chofer para que hiciera un hueco para mi bici. Ahora hay una ley nueva en Perú, que no permite a los autobuses grandes lleven bultos arriba en la vaca, por esto el poco espacio. Subí al bus. Pensé esto si que es Perú. Grandes bultos por todos los sitios, en el suelo, en el pasillo, con el condutor, en muchos de los asientos para dos personas había tres, gente comiendo, todo el pasillo lleno de viajeros de pies. El autobus comenzó a subir una fuerte cuesta, parecía que nunca terminaría. Llegamos al puerto Abra Malaga a más de 4300 metros de altura. Yo me apeé del autobús que continuo hacia abajo. Me preparé y con mi bici comencé a bajar, ! Que maravilla! Aunque había neblina, que paisaje. La carretera serpenteando. La neblina fue desapareciendo y apareciendo una vegetación muy verde húmeda y frondosa. La carretera aunque asfaltada hace 4 años, de vez en cuando en épocas de lluvias recibe un buen “mordisco”, dejando un tramo de la carretea con un solo carril y un gran precipicio. Normalmente estos mordiscos estaban indicados con un simple cartel en el que pone “tramo con un solo carril”. Tuve que cruzar varios ríos, cuando hicieron la carretera no construyeron puentes, sino una especie de baden por donde pasa por arriba el río. Mientras estaba haciendo unas fotos, me adelantaron dos ciclistas y un coche. Comencé a bajar y los cogí eran claudio un guia turístico y su cliente un brasileño, atrás de ellos un choche de apoyo. Bajé con ellos hasta el pueblo de Santa María. Que cambio de empezar a 4300 metros con la nieve al lado a terminar a poco más de 1000 con vegetación selvática. En este pueblo, Clauido y el brasileño se quedaron a pasar la noche, luego se irían hacia el Machu Pichu caminando. Yo pregunté al chofer del coche de apoyo que si me llevaba de vuelta me dijo que si, por lo que volví con el coche hasta Ollantaytambo. En el recorrido de vuelta el coche aprovecha y va parando a recoger a gente. También le pararon tres veces la policía y las tres veces tuvo que pagar unos soles para poder continuar, como me decía Víctor el Chofer, en el Perú funciona así.
Al día siguiente pedaleé remontando el río Urabamba por el Valle Sagrado hasta llegar al pueblo de Pisac. Fue un día agradable de pedaleo, por ese valle fertil que es el Sagrado, con las vistas a las impresionantes montañas y fiándome como bien arriba hay trozos cultivados, es difícil subir allí pues imaginaros subir y trabajar la tierra.
En este valle se produce una mezcla de gente curiosa, los lugareños campesinos e indígenas con escasos recursos económicos, que viven en sus casas humildes de barro y los turistas que van a pasar unos días en los lujosos hoteles y spa.Pedaleaba despacio viendo el paisaje y de vez en cuando parando a saborear una chicha morada casera, que es una especie de mosto o zumo de maíz rojo y es de frabricación casera.. En muchas de las casas aledañas a la carretera hay un gran cubo con chicha, allí paraba y por medio sol te dan un buen “vasito”. Llegué a Pisac, al día siguiente para el Cuzco, empecé con una fuere subida, hay que salir del valle y luego antes de llegar a la ciudad una bajada hay que bajar al “hoyo” donde esta la antigua capital Inka,Mis próximas noticias ya no serán desde el Cuzco. Salud.
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