LA CAPADOCIA

Cuaderno de ruta: Selime-Ilhara-  Derinkuyu-Gomere

La Capadocia es una región situada en el centro de la actual Turquía y posee un paisaje espectacular y único en el mundo.

Este paisaje se formó por la lava arrojada por los volcanes Hasan y Erciyes, que llegó a cubrir una zona cercana a los 4.000 km2. Después los volcanes quedaron inactivos y el viento y el agua hizo el resto, formándose chimeneas de hadas, angostos valles, columnas, conos, torres, agujas y muchas más formas extrañas.

Además de contar con estas bonitas y extrañas formas la Capadocia ha contando con la presencia humana, desde la era Neolítica es decir, desde hace nueve o diez mil años.  

Diego y yo nos encontramos desde hace días en pleno centro de esta región, la Capadocia, en un pueblo llamado Goreme.

Después de dormir en Selime, al despertarnos cogimos nuestras compañeras de viaje y tomamos rumbo Ilhara. Comenzaba el recorrido con una fuerte ascensión de unos tres kilómetros, pero el esfuerzo que teníamos que hacer para subir esta cuesta se veía recompensado con el increíble paisaje. Al fondo el volcán nevado de Hasan, con su imponente figura y sus mas de 3.000 metros de altura, y a nuestro lado izquierdo el cañón de Ilhara.

Al terminar la fuerte cuesta la carretera llaneaba y seguimos pedaleando hasta llegar al pueblo de Ilhara donde, de nuevo, pudimos comprobar el carácter hospitalario del pueblo turco. En este pueblo, recorrimos andando el fabuloso cañón que el río Selime a horadado en la roca y las numerosas cuevas excavadas por los humanos, utilizadas como hogares o como iglesias. Tanto el trabajo, lento y continuo hecho por el río como el trabajo hecho por nuestros antepasados han dado como resultado un espectáculo visual impresionante. 

Al día siguiente fuimos de nuevo en bici hasta Derinkuyu. Durante el camino decidimos hacer una parada en un pueblecito y el recibimiento que tuvimos fue fantástico. Nos dirigimos hacia el centro del pueblo, debían ser más o menos las 12 del mediodía, y al entrar en la plaza, que estaba bastante llena, tanto de jóvenes como de adultos, nos sacaron unas sillas para que nos sentáramos, nos sacaron café y nos preguntaron que de donde éramos, que adónde íbamos… hasta que el muecín llamo a la oración y la plaza se quedó totalmente vacía, salvo dos que siguieron hablando con nosotros y nos indicaron el camino que debíamos seguir.

La verdad que ni Diego ni yo entendimos bien si era un entierro, una fiesta, un día especial o qué pasaba. Lo que sí que entendimos, es que estos dos ”nuevos amigos” no se fueron a la mezquita, por que serán agnósticos o “los ateos” del pueblo, al igual que pasaba antaño en nuestros pequeños pueblos españoles cuando un par de vecinos iban a contracorriente del resto, y solían ganarse calificativos del estilo.

Llegamos a Derinkuyu donde nos adentramos en su antigua ciudad subterránea. La verdad que es impresionante como los Hititas, en torno al 2.000 a.C o sea hace unos 4.000 años, empezaron a excavar los primero pisos debajo de la tierra, para ser usados como almacenes.

Los pisos restantes, hasta nueve, fueron cavados posteriormente por otros pueblos. Como por ejemplo los primeros cristianos, que los utilizaron para protegerse de posibles ataques y para poder mantener y propagar su fe.

Es impresionante bajar por las empinadas y estrechas escaleras y ver que había una auténtica ciudad bajo tierra preparada con establos para animales, varias zonas destinadas a cocinar, con lagares, con sistemas de ventilación… con todo. 

Al salir de la ciudad bajo tierra un montón de preguntas me vinieron a la cabeza, ¿cuántas personas trabajaron allí? ¿Cuántas murieron en el trabajo? ¿con qué medios trabajaron? ¿cómo sacaron el escombro y qué hicieron con él? A Diego y a mí nos resultó toda una experiencia.

Pasamos la noche en Derinkuyo, pero en la actual ciudad –aunque al ser tan pequeña, para nosotros es más bien un pueblo- que, claro está se encuentra en la superficie. Nos levantamos y nos pusimos a pedalear hasta Gomere, el centro geográfico de la Capadocia y del turismo de esta región.

Creo que aquí nos quedaremos unos días visitando los valles, los pueblos, las increíbles formaciones geológicas y las diferentes iglesias. Sí, he dicho bien, iglesias, ya sé que os dije y que tenía razón mi abuela ”que en estas tierras hay otro Dios” y por lo tanto no hay iglesias con culto, pero sí antiguas iglesias de los primero cristianos, excavadas en la rocas con hermosos frescos en sus paredes y bóvedas.

Ya os iré contando más sobre la Capadocia. Un saludo.

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POR CAMPOS DE CASTILLA?

Cuaderno de ruta: Pergama-Konya-Sultanhani-Aksaray-Selime

Después de descansar unos días en Pergama y conocer parte de la antigua Grecia Turca, metimos nuestras compañeras de viaje, las bicis, a un autobús rumbo a Konya. Ya que a Diego se le van terminando los días de viaje y quiere conocer la Capadocia. El recorrido en autobús fue de unos 600 kilómetros y lo hicimos todo de noche. Llegamos a la estación de Konya, nuestro destino, a las 7 de la mañana.
Cogimos las bicis y preguntamos a diversas personas por el centro de la ciudad, ninguno nos supo contestar ya que no sabían nada de inglés, ni los más jóvenes ni los más viejos ni los medianos.

La ciudad era grandísima debe tener unos dos millones de personas. Menos mal que debido a que es una ciudad muy llana, sus habitantes utilizan bastante la bici como medio de transporte y los coches las respetan.

Empezamos a pedalear por carreteras de 4 ó 5 carriles en cada sentido, casi era como la M-30 de Madrid. Cuando llevábamos ya un rato pedaleando vimos un cartel de centro ciudad, y para allá nos dirigimos. Tuvimos que cruzar la carretera por un puente, ya que por donde los coches era imposible con nuestras bicis.
Después de unos 10 kilómetros llegamos al centro, buscamos una pequeña y modesta pansyon (pensión) donde nos alojamos. Ese mismo día visitamos un poco Konya, su bazar, sus mezquitas, su museo… 
Al día siguiente madrugamos mucho ya que nos esperaban un montón de kilómetros rumbo a la Capadocia. La salida de la ciudad con las bicis fue otra odisea… Este día hicimos 110 kilómetros la verdad que no se bien si fueron por tierras de Castilla o por tierras de la Anatolia turca.

El paisaje era muy parecido a las grandes planicies de cereal de Castilla. Los mismos cultivos, es decir, trigo, cebada, girasol, algo de remolacha… los pueblecitos que se veían a lo lejos también eran iguales que “los nuestros”, la única diferencia que en vez de ver la torre de la iglesia como el punto más alto se veía el miranete de la mezquita. Si ya me lo dijo mi abuela “voy a rezar por ti, aunque a esa tierras que vas no es el mismo Dios, es otro”.

La carretera era una autovía sin mucho tráfico donde muchos de los coches que nos adelantaban o se cruzaban con nosotros nos pitaban para saludarnos o los ocupantes de otros vehículos sacaban la mano, también para saludarnos. Así poquito a poco por campos de Castilla, fuimos cubriendo los 110 largos kilómetros que separan Konya de Sultanhani, un pueblo que tiene (o eso dicen) uno de los mejores caravasares de Turquía.

Sí habéis leído bien: caravasar, ya que me encuentro de nuevo en una de las vías de la antigua Ruta de la Seda. Los primeros días de pedaleo por Turquía, nos separamos de la Ruta por el mal tiempo pero hoy de nuevo vamos por ella. Los caravasares eran una especie de hoteles, donde los mercaderes que circulaban por la Ruta de la Seda, paraban para hacer noche y descansar. Estaban situados unos de otros a unos 40 kilómetros que era más o memos lo que podía recorrer un camello en un día. En artículos próximos poco a poco os iré hablando de la Ruta. 

Al llegar a Sultanhani contemplé el caravasar Selyucida, que fue construido en el siglo XIII y busqué una pensión. Encontré una muy modesta y que por ser invierno y temporada baja estaba cerrada, pero un señor avisó al dueño que vino a abrirla. Al rato llegó Diego conducido por unos niños que le indicaron donde estaba el otro ”guiri’ con bici. Y es que parte de la etapa, fuimos cada uno a nuestro ritmo.
El dueño de la pensión, Mustafá, abrió su establecimiento sólo para nosotros y se quedó charlando un buen rato con nosotros, nos contó bastantes cosas sobre Turquía, su cultura y su gente y se desvivió por atendernos bien. 

Al día siguiente, nos pusimos otra vez a pedalear por los “campos de Castilla”, hasta llegar a Aksaray una ciudad grande que cruzamos y seguimos rumbo hacia la Capadocia, una zona muy conocida por sus hermosos paisajes y por donde continuaremos las próximas etapas de nuestro viaje.

Ahora me encuentro en Selime un pueblito a las afueras o al principio de la Capadocia según la dirección que lleves, y en otra pensión que, al igual que la de Mustafa, estaba cerrada, por no ser temporada, pero que abrieron para Diego y para mí.

Un saludo.

HOLA AMIGOS

Hola amigos y lectores de mi blog,  a continuacion os muestro una fotos, ya que como creo que habeis comprado los articulos que subo son los mismos que los de mi blog en el Adelantado de Segovia. No es por vagueria es porque los teclados turcos no tienen acentos, ni la i normal …..aunque precisamente desde el que estoy escribiendo ahora es el unico que por lo menos tiene la i normal. Asi que cuando los del adelantado suban un articulo corregido lo subire yo a mi blog.

un saludo, y perdonar la falta de acentos.