En bici por la Austral

Lugar: Futaleufú( Chile)

Cuaderno de Ruta: Puerto Beltand, Puerto Tranquilo, Cerro Castillo, Coyhaique.10 -13 febrero.

En tres días más de pedaleó y recorriendo más de 290 km, desde aquel fabuloso rato de pesca con mi amigo Benjamin, he llegado a Coyahque. Coyhaique es la capital de la región de Aysen y la única ciudad de ella, no tiene más de 50.000 habitantes y no cuenta con más de 50 años de historia.  Pero llegar a ella me ha causado grandes emociones.  La emoción de haber conseguido pedalear   la mitad de  la carretera Austral, la parte sur de ella, donde menos pueblos y por consiguiente más separados están entre ellos. Otra emoción me ha causado entrar en un supermercado. Me he quedado atontado al ver tanta comida, sí aunque parezca mentira, entrar en un supermercado me ha emocionado. Desde que salí  del Calafate hace ya unos cuantos días, solo he encontrado pequeños negocios donde solo puedes comprar productos muy  básicos y a altos precios, hay que llevarlos hasta allá. Por lo que mi alimentación ha consistido practicamente pasta, arroz, leche en polvo con cereales o avena, alguna galleta mientras pedaleaba. Así que imaginensé lo que ha supuesto entrar en un super, aunque también con altos precios, ver allí fruta, no mucha ni buena pero fruta, ver carne, ver alimentos y alimentos por donde mirabas…..

Estos tres días de pedaleo fueron como de constumbre en esta carretera, paisajes fabulosos, acampar  cerca de ríos o lagos, hablar con los pocos lugareños y con  los ciclistas con los que te cruzas. Pero los últimos 100 kilómetros antes de llegar a Coyhaique, Daniel y yo hemos tenido una grata sorpresa. Se terminó el ripio, es decir empezó el asfalto, y con ello la molesta calamina, el molesto polvo que se levanta cuanto te cruzas o te adelanta un auto. Que respiro para la bici, para mis riñones, para mis brazos.  Os hablo de la calamina pensado que sabéis lo que es o por lo menos yo tampoco sabia lo que era antes de empezar a pedalear por la Austral, aunque ya la conocía en el Pamir, no la conocía por ese nombre. Pero en las próximas entregas os hablaré de ella.

Ahora estoy e Futaleufú a 10 kilómetros de la frontera Argentina, que cruzaré mañana. He recorrido parte de la carretera Austral !Qué maravilla! ayer después de no se cuantos kilómetros por ella la abandoné. Como el Internet que he encontrado en ella ha sido poco y lento no he podido  escribiros con la frecuencia que me hubiera gustado, pero cuando vaya llegando a pueblos donde pueda conectarme os iré haciendo llegar mis experiencias de esta carretera,. Cómo leísteis, cuando estuve en Coyhaique os hice llegar dos post, hoy aunque cortito otro. El siguiente será desde el Bolson donde llegaré en unos 5 o 6 días. El Bolson según me han comentado es un pequeño y curioso pueblo que se formo con gentes que huían de la represión en Buenos Aires ejercida durante la dictadura militar. Las próximas noticias serán desde el Bolson.Hasta pronto.

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Pedaleando por la Carretera Austral

Cuaderno de Ruta: Villa O´Higgins- Puerto Beltran.
 
Lo escribí en 9 de febrero, aunque lo lean después.
 
En Villa O´Higgins, Daniel, mi nuevo compañero de viaje y yo pasamos un día. La verdad que no hicimos nada. Villa O´Higgins es un pequeño y curioso pueblo que no cuenta con más de 50 años de historia, actualmente cuenta con unos 500 pobladores. Esta lejos y apartado de todo pero ubicado en un enclave natural fascinante. Toda esta zona de la patagonia Chilena, la denominda XI región Aysén es relativamente joven en lo que respecta a su poblamiento. Actualmente cuenta con unos 100.000 habitantes y una superficie superior a los 100.000 km2, por lo que la densidad demográfica no alcanza el habitante por km2. Más de la mitad de la población reside en Cohiaque, la capital de la región.
 
Los primeros pobladores empezaron a llegar en las primeras décadas del siglo pasado, pero hasta las décadas de los 50 y 60 no se fundaron los pueblos. Esta gente debió  de ser osada y aventurera según me contaban los hijos y nietos, ya que se internaron en esta complicada orografía en busca de algo, ese algo para cada caso sería diferente. Para unos aventura, para otros nuevas formas de vida, otros escapaban de algo….pero creo que para emprender una aventura de esa índole y en aquella época no solo tendrían una motivación única.
Benjamín , pescando al lado de una valla
 
Daniel y yo en recorrer los casi 300 km que separan Villa O´Higgins y el más pequeño todavía Puerto Beltran empleamos cuatro días. El primer día hicimos 102 km llegamos hasta el río Bravo, donde tuvimos que esperar a la barcaza, que cruza tres veces al día el río, el trayecto duró unos 45 minutos. Este día fue para mi uno de los mejores días de pedaleo hasta ahora, practicamente no nos cruzamos con ningún coche, el paisaje totalmente virgen, y como se repitió en los días posteriores, atravesamos ríos, valles, cascadas, montañas….un espectáculo. Dormimos en la playita del otro lado del rió que ya se va convirtiendo en mar.
 
Al día siguiente, más de lo mismo, 85 kilómetros por un camino en mal estado, pero unos paisajes increíbles, incluso alguna vez nos parábamos y nos bañábamos en algún lago, aunque el agua estaba que te cortaba la respiración. Al día siguiente y con un tiempo buenísimo, llegamos a la población de Cochrane, un pueblo de unos 2000 habitantes, donde pude conectarme un ratito a Internet para dar señales de vida a mi familia, comprar algo de comida y de nuevo pedalear unos kilómetros más. Esa noche acampamos a orillas del río Chacabuco.
Barca que cruza el río Bravo
 
Al día siguiente, es decir hoy  solo hemos hecho unos 40 kilómetros, llegamos al tercer pueblo en casi 300 kilómetros, Puerto Beltran, un  pequeñito y encantador pueblo a orillas del río Baker, el más caudaloso de chile. Teníamos pensado hacer algún kilómetro más, pero nos ha gustado  tanto el pueblo y nos han dicho  que podíamos acampar a orillas del río que  hemos decidido  quedarnos un día acá. Al rato de estar aquí, ha   aparecido  Benjamín un chileno que viaja con su mochila y su caña de pescar. Me  ha contado  que lleva casi un mes viajando por la región, que es agricultor pero lo que más le gustaba es la pesca y por eso viajaba a esta región, que según dicen es una de las mejores zonas de pesca, de trucha y salmón,  del mundo. Me ha dicho vienes a pescar, le  he aceptado  encantado la invitación, nos hemos alejamos un poco del pueblo y nos hemos  aproximado  la orilla del río, me ha  preparado  una buena mosca, según él, y  he comenzado a pescar. !Como he disfrutado! y que recuerdos me traído  de mi infancia en el río Cega. Allí metido en el friísimo río hasta la cintura, tiraba y tiraba  la mosca ,he  pescado unas 7 o 8 y algunas de ellas de un tamaño considerable.  Hemos Soltado todas menos una que nos acabamos de  cenar, que buena estaba.
paisaje

 

Mientras yo pescaba Benjamín me hablaba y hablaba, de sus moscas de pesca, pero sobre todo de su país, bueno de los ríos de su país. Me decía, “huevon” mira el río ¿ tu crees que puede pertenecer a alguien? y antes de que me diera tiempo a contestarle me decía, ” pues si es privado, los políticos lo han vendido, pero no solo este río sino la mayoría de los ríos chilenos”. Solo de pensarlo él mismo se indignaba y me volvía a preguntar ¿ toda esta gran cantidad de agua puede ser de alguien? y otra vez se respondía el mismo, “pues si es privado”. ¿ ves esa valla que se adentra en el río? “es para marcar las propiedades de los ríos”. Yo tiraba la mosca y recogía y de vez en cuando pescaba un trucha. Y alguna vez me subía,  a la valla , la que separa las propiedades, y pescaba desde allí, para no pasar tanto frío. Benjamín insistía “yo tengo mi licencia de pesca pero practicamente no puedo pescar en ningún río de acá porque son privados”, se reía y me decía “pero llevo un mes pescando” y se volvía a reír que vengan “si quieren los carabineros por que un río no puede ser privado y nadie me va a prohibir pescar en un río si tengo mi licencia, si yo encima suelto la mayoría de las truchas”. Así entre ríos privados , mis pies helados, las truchas ,  las vallas, que tanto odiaba Benjamín,  mis pensamientos de la infancia a orillas del río Cega  y la majestuosidad  y caudaloso río Baker he pasado un rato de los que se graban en la mente. Mañana más pedaleo, ahora me voy a dormir.

Comienzo de la Carretera Austral

Cuaderno de Ruta: Calafate- Chalten- Villa O´higins.

Por fin llegó Miguel, mi amigo de Muñoveros, al Calafate, con él pasé dos días, en los cuales celebramos mi cumpleaños y visitamos el bonito y turístico glaciar Perito Moreno. Después de estos dos días Miguel tomó un avión hacia San Carlos de Bariloche y yo un autobús hacia el Chalten, no quería pedalear más en la pampa ventosa. El Chalten es un pequeño y nuevo pueblo situado a los pies de las imponentes montañas Torre y Fitz Roy. Al día siguiente de llegar al Chalaten, hice un bonito recorrido de más de 8 horas caminando para poder contemplar estas impresionantes montañas, !que vistas! sobrecogedoras. Al día después de la caminata, comencé la aventura que supone cruzar la frontera Argentina Chilena por aqui.

Me levanté temprano, pedaleé unos 35 kilómetros por camino de ripio, es decir no asfaltada. Llegué a las orillas de la laguna del Desierto, eran las 10 :25 de la mañana y el barco para cruzar la laguna salia a las 10:30 así que lo agarre por los pelos. Tardamos cerca de una hora en cruzar la laguna, al otro lado de ella estaba el puesto fronterizo de Argentina, sellaron en mi pasaporte la salida de ese país. El policía que me sello el pasaporte, me dijo ” deja hay el equipaje que se lo vamos a llevar en caballo” me quedé sorprendido, me había comentado que te lo llevaban pero pagando. Así que le contesté ¿ Qué me van a llevar el equipaje gratis? me dijo ” no gratis no, son 250 pesos” más o menos unos 50 euros. Dije no, no lo llevo yo. Me volvió a contestar ” no seas boludo, es un camino muy malo y es imposible subir con la bici y las alforjas” le contesté de nuevo, se de gente que lo ha hecho. No no es imposible, hay mucho barro y el camino es muy estrecho, si quieres se lo rebajo a 200 pesos, fue la respuesta del policía. No gracias le dije. Usted verá pero le vuelvo a repetir que es imposible. Yo pensé para mi, ¿veremos si es imposible o no?.

Comencé a empujar mi bici por un estrecho y empinado sendero. Al poco tiempo este sendero se encajonaba y estrechaba tanto que no pasaba mi bici con las alforjas, el suelo estaba embarrado. Quite las alforjas de la bici y durante un buen rato tuve que subir primero la bici, la dejaba y bajaba a por las alforjas y de nuevo vuelta a empezar, bici, alforjas.Pensé como sea asi los 7 kilómetros que me han dicho que están malo…..Pero para mi suerte fueron no más de 1´5 km. Luego aunque era imposible pedalear, podía llevar de una vez mi bici y las alforjas. Atravesé riachuelos, zonas super embarradas donde me hundía hasta los tobillos y la bici con el peso se quedaba clavada. Pero después de unas tres horas, lo había conseguido. Había recorrido los 7 kilómetros y llegado al cartel de bienvenido a Chile. Comenzó a llover. Monté la carpa y allí entre las dos fronteras pase la lluviosa noche. Pensé lo he conseguido, ya solo me quedan unos 15 kilómetros hasta la aduana chilena y según me habían informado, aunque eran malos, se podía pedalear por ellos. Allí en la tienda cocine y comí era la comida, la merienda y la cena.

Cuando estaba allí en la tienda en medio de la nada pensé o más que pensar me invadió una sensación de libertad, difícil de explicar. me sentía libre, en mi pasaporte español, estaba sellada la salida de Argentina pero no la entrada a Chile, la tienda de campaña, en esos momentos mi casa, estaba armada entre el cartel de cartel de bienvenido a Chile y el de bienvenido a Argentina. Por lo cual estaba en el mundo, no en ningún estado ni el chileno, ni el argentino ni claro tampoco en el español. Así que por unas horas fui habitante del mundo se puede decir que sin nacionalidad. Esto ya me había pasado una vez, no se si son lectores de mi blog, pero cuando recorrí la Ruta de la Seda en bici, al cruzar la frontera entre Tayikistan y Kirguikistan, también me pasó lo mismo pasé una noche en tierra de nadie, pero aquella vez no pensé en nada, suficiente tenia con sujetar dos trozos de patatas uno en cada uno de mis ojos,para mitigar el dolor y escozor de la ceguera transitoria producida por la nieve y la altura.

Pero volvamos al tema, allí en medio de la montaña y entre dos países pasé la noche, por la mañana seguía lloviendo. Pasé mucho tiempo metido en mi “casita” sobre las 11:30 dejó de llover, me levanté, desayuné y empecé a recoger el equipaje. Cuando estaba guardando el saco de dormir oigo Carlos, Carlos. Me sorprendió, allá en medio de todo, oír mi nombre, giré la cabeza y vi a Daniel y su bici, un suizo que había conocido en las Torres del Paine. Me esperó a que recogiera y juntos empezamos a pedalear hacia la frontera chilena. Cuando llevábamos un ratito de dar pedales divisamos el imponente lago O´Higinis, descendimos por una espectacular bajada hasta llegar al puesto fronterizo donde nos sellaron la entrada a Chile.

Acampamos, ya que teníamos que esperar al barco que hasta el día siguiente no llegaba, poco a poco fueron llegando algunos cicloviajeros y algún mochilero. A las 5 de la tarde del día siguiente, llegó el esperado barquito, que nos llevaría a Villa O´higinis. Este pequeño barco, salé tres veces por semana de la Villa y hace un tour hasta el glaciar del mismo nombre que la villa es decir O´higinis, donde empieza en campo de hielos sur, según dicen unos de los campos más grandes de hielo de mundo, por detrás de la Antártica y de Groelandia. A la vuelta de este tour, para en el pequeño puerto, donde nos encontrábamos Daniel y yo y alguno otro más cicloviajero y mochilero, para recoger a la gente que no su presupuesto de viaje no se puede permitir pagar los 75.000 pesos chilenos que cuesta el tour y a puede pagar los 40.000 pesos que cuesta es simple traslado. Para que se hagan una idea unos 630 pesos chilenos es 1 euro. Al subirnos al barco, note un ambiente extraño. Había como dos grupos bien diferenciados de gentes, unos los mochileros que su tema de conversión era lo caro que era el barco y otro tipo de gentes los que venían de visitar el Glaciar por lo general eran familias, muy numerosas con más de 5 o 6 hijos, de santiaguinos, que se les veía contentos por haber tomado un Wisky, que les ofrece el barco con hielo milenario del glaciar, que según ellos es el más bonito de toda chile.

En el traslado en barco yo me mareé. Debido al fuerte viento, había gran oleaje y el barco se movía mucho. Pero no fui el único, muchas personas vomitaron el wisky que habían tomado con el hielo milenario. Yo por lo menos no vomite, pero los pase francamente mal.

Por fin legamos a Villa O´higinis. pedaleé los 8 km que separan el pequeño puerto y el pequeño pueblo donde finaliza la carretera Austral.Así que en un día comenzaré a pedalear de nuevo. Salud.

En el barco cruzando la laguna del Desierto
subiendo la bici
Abajo el lago O´higinis

La carretera Austral

Ayer por la noche llegué a Cohaiaque, el centro de geográfico de la carretera Austral y la capital y ciudad más grande de la XI región chilena llamada Aysen, que es atravesada de norte a sur por dicha carretera, bueno carretera si a un camino se puede llamar carretera.

He pedaleado más de 560 kilómetros desde Villa O´Hogigins, fin de la carretera,hasta aquí, todo lo que había oídosobre esta carretera es verdad, si la tuviera que definir de alguna manera sería “espectáculo natural”. Si es un verdadero espectáculo natural ríos caudalosos, lagos con unos impresionantes colores, montañas nevadas, glaciares, espesa y verde vegetación.

Como ya os había dicho, en todo este recorrido no tendría la posibilidad de escribir en mi blog, pero lo fui escribiendo en mi cuaderno, así que en los siguientes días os haré entrega de estos escritos. Pero ahora me voy hacer un pequeño trekking cerca de la ciudad, en el puerto marítimo de ella que se llama Puerto Aysen. Así que estar atentos.