LLegando a Bolivia por la Quebrada de Huamaca

Cuaderno de Ruta Huamaca, Tres Cruces, Abra Pampa, La Quiaca, Villazón (Bolivia).

Hola amigos y lectores de mi blog, ya estoy en Bolivia, os contaré como fueron los últimos días en Argentina. César y yo abandonamos Huamaca, ese pintoresco y bonito pueblo, que da nombre a toda la Quebrada o como diríamos nosotros  valle. Pedaleamos unos cuántos kilómetros, la carretera siempre hacia arriba. Llegamos a la Puna argentina y abandonamos la Quebrada de Huamaca. A lo que llaman la Puna Argentina es el Altiplano, situado entre los 3300 metros y los 3800 metros de altura sobre el nivel del mar.

 Esta bonita Quebrada,  la de Huamaca, como ya os dije, fue declarada Patrimonio Universal, César y yo la recorrimos con nuestras bicis, entera, de sur a norte, siempre subiendo, desde los poco más de 1000 metros hasta los 3800. Su paisaje, con sus contrastes de colores el rojo de la tierra, el verde de la zona fertil cercana a la orilla del río, el azul intenso del cielo, sus grandes y centenarios cáctus llamados cardones hace de la quebrada un lugar único y casi mágico. Es una Argentina dentro de Argentina. La Argentina Andina. La Argentina Boliviana.

Comercio "hormiga"

La mayoría de la gente que habita esta zona, a pesar de que son argentinos, su  abuelo o abuela , no llegaron en barco de España ni de Italia, como la mayoría de los  abuelos del resto de argentinos, sino son indígenas. Ya no se les ve con su termo y mate tomando ¨¨yerba¨¨¨sino que se les ve su carrillo hinchado, por la ¨¨pelotita¨de hojas de coca que llevan dentro de la boca.

En la Quebrada César y yo dejamos de ser gallegos y pasamos a ser gringos. Incluso algún turista argentino o argentinos que dejaron alguna gran ciudad y se instalaron en algín pueblo de la Quebrda, según nos comentaron, para los lugareños,  también son gringos.

Ni cabe decir que esta zona de Argentina es una  de las más pobres de todo el país.

La Quiaca

Bueno volviendo a la bici, cuando salimos de Huamaca y llevabamos pedaleados más de 60 kilómetros, siempre subiendo, se levanto un fuerte viento de cara que nos arrojaba arena  a los ojos, justo llegamos a un pueblito llamado Tres Cruces, preguntamos donde podemos acampar y varias personas nos mandaron al parque del pueblo. Al lado de los columpios de los niños  montanos nuestras tiendas de campaña. En esta zona nos viene bien acampar en los pueblos o cerca de ellos para pedir agua, para beber y  para cocinar,  ya que en la carretera no hay nada de agua.

Al día siguiente más pedaleo, subimos hasta los 3800 metros, después !por fin! una bajada y llano, llegamos a un pueblito muy pequeño, llamado La Intermedia, preguntamos donde podíamos acampar y nos dijeron que al lado de la ¨¨capillita¨ vimos que  la capillita, como decían los lugareños, tenía una entrada asi que nos ahorramos montar la carpa. Allí, en la casa del Señor, pasamos la noche.

"capillita" en el pueblo la Intermedia

 

paisaje de la Quebrada

Al día siguiente de pedaleo llegamos a la Quica la ciudad más norteña de Argentina, desde la cual solo es necesario cruzar un puente  para llegar a Villazón ya en  Bolivia. A un lado del puente esta la policia de emgigración Argentina, al otro lado emigración Boliviana. Por este puente hay mucho transito de gente que cruza de un lado a otro,  sin sellar el pasaporte, que van al otro país por un rato, o bien a comprar o bien a vender. Este transito de gente y el caos que había no me llamó la atención, ya lo había visto en muchas otras fronteras. Lo que me sorprendió  fue que paralelo al puente, hay otro puente, bueno mejor dicho, una pasarela de dos o tres metros de ancha y una valla de alambre de un par de metros de altura. Por esta pasarela pasaba mucha gente, tanto hombres como mujeres incluso más mujeres que hombres, hacia el lado boliviano cargados  como autenticos burros de carga, unos con sacos de cementos, otros con no sé cuantas cajas de cerveza, otros con sacos de 100 kilos de harina, otros con no sé que mercancías. Todos llevan los diferentes productos a la espalda, atados con mantas. llegan al lado boliviano, descargan y lo amontonan. Una vez desacargados vuelven corriendo por el lado derecho de la pasarela al territorio argentino, vuevlen a cargan y otra vez hacia el lado boliviano. Esto pasa porque, según me dijeron, sale más barato pagar a estas personas-burro que pagar las tasas e impuestos fronterizos que deben pagar los camiones. Van andando todo lo deprisa que pueden cuando van cargados y corriendo cuando no van cargados. Ya que este contrabando sól es permitido por los gobiernos  durante 4 o 5 horas al día. La verdad que es triste ver este “espectáculo” de las gentes de un lado para otro, cargados como mulos, por un misero jornal. Por lo menos los gobiernos construyeron, la pasarela, ya que hace años, estas personas tenían que bajar por un caminito cruzar el río y luego subir por otro caminito. Para que luego digan que los políticos no hacen nada por sus ciudadanos. Así viendo este  ” espectáculo”  llamado comercio hormiga y que como me dijo un camionero argentino le parecía humillante e indigno del siglo XXI, entre en Bolivia..Hasta Pronto.

Cuando pueda os pondré fotos, ahor la conexión es muy lenta.

Carnavales de Tilcara

carnaval

Cuaderno de Ruta: Jujuy, Punamarca, Tilcara.

Después del retraso de un día, por fin llegamos a Jujuy. Jujuy es la capital de la provincia más al norte de Argentina, mucha parte de su población es indígena, también esta entre las zonas más pobres del país. Llegamos a ella a las tres de la madrugada, pasamos allí la noche, al día siguiente sobre las dos de la tarde, ansiosos ya de pedalear de nuevo, abandonamos la ciudad. El paisaje medio selvático, el calor fuerte y húmedo y la carretera siempre subía y subía. Cuando llevábamos unos 35 kilómetros me dí cuenta que se me había olvidado la esterilla y el abrigo en la ciudad. Me tuve que volver de nuevo a Jujuy, César continuo. Dormí otro día en Jujuy y al día siguiente de nuevo a pedalear hasta Punamarca donde había quedado con mi compañero. Otra vez calor, sudor, cuestas interminables y verde y frondosa vegetación. Recorrí unos 65 kilómetros y llegué a Punamarca. Los últimos kilómetros de pedaleó, fueron por un paisaje ya diferente, la frondosa vegetación iba dejando paso al desierto de las montañas y a lo fértil de la orilla del río que remontaba. Iba pedaleando ya por la Quebrada de Huamaca, la cuál recorreré entera, que fue declarada hace unos años Patrimonio de la Humanidad.

En una invitación

 Punamarca es un pequeño pueblo, totalmente indígena, todas sus casas construidas en adobe y cada vez con mayor turismo.

Al día siguiente después de unos 45 kilómetros llegamos a Tilcara. Donde nos encontramos con los carnavales. En cada pueblo de toda esta zona de la Quebrada de Huamaca los carnavales se celebran a lo grande. Cuando llegamos nosotros el carnaval había terminado, pero acá los carnavales los prolongan durante casi un mes. Primero tienen el carnaval propiamente dicho, luego el carnaval Chico y luego el de Flores. Cuando llegamos nosotros al pueblo arrancaba, como dicen acá, el carnaval Chico. Así que nos quedamos tres días de carnaval. Es impresionante el ambiente, el bullicio, el jolgorio en este pequeño pueblo, no se los habitantes que tiene cada uno te dice una cosa, durante el carnaval. Sobre las dos de la tarde y con un petardo comienzan las comparsas. Las comparsas son una especie de asociación de vecinos del pueblo, comienzan a tocar los músicos con tamboril, bombo e instrumentos de viento, trompetas, saxos… la gente va bailando y cantando delante de los músicos por las calles del pueblo, hasta que se llega a una “invitación”. Una “invitación” es como dice su nombre la invitación, por parte de un socio de la comparsa a su casa, allí saca bebida para todos, hasta que ésta no se termina no se va a otra “invitación”. En la puerta de la casa espera un grupo de música que se desplaza de una “invitación” a otra en una vieja camioneta donde donde llevan todos los instrumentos, los altavoces, micrófonos….La comparsa, charanga, deja de tocar y empieza a tocar el grupo el tipo de música que toca es siempre la misma, la famosa cumbia villera, la gente continua bailando, cantando, bebiendo y tirando a los demás polvos de talco. Así de “invitación” en ” invitación” pasan y pasan las horas. La verdad que no se cuantas comparsas hay en el pueblo, pero bastantes, a veces se cruzan unas con otras por la calles. Normalmente la gente no va disfrazada, solo llena de talco y espuma, pero los que si que van disfrazados son los diablillos, son personas que con mascara, disfraz y rabo de diablo bailan y bailan. Por sus vestidos cuelgan un montón de cascabeles que van sonando, mientras que bailan y agarran a la gente para bailar con ellos. El último día que estuvimos cada comparsa quema a su diablo, después de bailar y bailar, de beber y beber, de ir de “invitación” en “invitación”, hacen una hoguera y allí arrojan al diablo, por supuesto es de trapo, por el que según dicen han estado poseídos durante el carnaval. En teoría así termina el carnaval, pero solo es un par de días de descanso, ya que después empieza el carnaval de Flores.

Quebrada de Humuaquaca

César y yo aprovechamos ese descanso entre carnaval y carnaval para abandonar Tilcara. Además de disfrutar del carnaval de Tilcara, también nos vino bien esos días allí, para irnos aclimatando a la altura. Tilcara esta a unos 2500 metros de altura sobre el nivel del mar, y en los próximos días tendremos que subir hasta los 4000 metros. Al día siguiente, todavía con el diablo en nuestro cuerpo, pedaleamos 45 kilómetros, siempre en subida, llegamos al pueblo de Huamaca situado a unos 3000 metros de altura sobre el nivel de mar y que da nombre a toda la Quebrada. Debido a que cuando pedaleamos ya se vamos notando la altura, últimamente hacemos distancia cortas, y poco a poco así irnos aclimatandonos. Huamaca es la ciudad más grande de la zona, aunque tiene un ambiente de un pueblo, sus calles son bonitas y están bien cuidadas, empedradas, las casas pintadas, lo que la hace un lugar que atrae a bastante turismo.

niños disfrazados de diablillos

 

Creo que las próximas noticias que tengáis mías, si no me ha dado el mal de altura, serán desde Bolivia. !Salud!

Otra vez en Argentiana

Cuaderno de Ruta: Futalufú(Chile) Trevelin (Argentina) parque nacional los Alerces, Bolsón, Bariloche (bus) Jujuy.

Como os dije terminé la Carretera Austral en el pueblo chileno de Futaleufú, de allí Cesar y yo  cruzamos a Argentina. Las dos fronteras la chilena y la argentina distan entre ellas 7 kilómetros, y como no, son de ripio. ! Qué Fácil es viajar en América!  no hace falta visados, solo pasaporte y por estas lejanas y poco transitadas fronteras todavía es menos problemático, ni revisiones ni formularios, ni registros, nada de nada. En la chilena en menos de un minuto la habíamos cruzado, pedaleamos los 7 kilómetros y llegamos a la frontera Argentina, en esta frontera  tardamos un poco más, pero no por los trámites burocráticos sino por los policías argentinos que se rieron un poco de nosotros. Bueno se rieron de los españoles en general. En Argentina a todos los españoles sean de donde sean les llaman gallegos y cuentan chistes de gallegos, al igual que en España se cuentan chistes de los de Lepe, en Argentina cuentan  chistes de gallegos. Así que los policías de aduana al vernos que éramos españoles, gallegos, nos contaron unos chistes de gallegos se rieron nos reímos y nos  sellaron nuestros pasaportes.

Parque nacionla de los alerces

En cuatro días de pedaleó llegamos al Bolsón,   ratos fueron  por ripio  ratos  fueron por asfalto, !qué diferencia! cuando estas aconstumbrado a dar pedales por malos caminos de arena y llegas al asfalto parece que la bici va sola.

Dos días de estos días de pedaleó fueron por el bonito parque nacional de los alerces, que atravesamos de norte a sur, siempre bordeando diferentes lagos, que como viene siendo habitual en esta zona, sus colores, sus tamaños,sus bellezas….impresionantes.

Lagos en los Alerces

 

Al cuarto día llegamos al Bolsón, el famoso pueblo hippi Argentino, pero la verdad que tanto a Cesar y a mi no nos pareció como tal, sino un pueblo muy turístico, en un enclave bonito y poco más. De hippi conserva una feria artesanal que se celebra en la plaza principal del pueblo varios días a la semana. Allí estuvimos un par de días, y en otro par de días de duro pedaleó llegamos a Bariloche. Bariloche es otra de las  ciudades argentinas con mucho muchísimo turismo. En inverno va la gente para esquiar y en verano, es decir, ahora para disfrutar de las playas de los lagos y de las caminatas. Pero Cesar y yo ni hicimos caminatas ni fuimos a sus playas, viniendo de donde venimos, ver una playa llena de gente o hacer una caminata con 30 grados y llena de turistas no nos llamaba la atención lo más mínimo. Lo que hicimos fue descansar llevábamos no se cuantos días, por no decir meses sin dormir en cama, así que dormimos y conocimos la vida nocturna de la ciudad que la verdad no esta nada mal. Ah y también revisamos bien nuestras bicis y yo la cambie las dos neumáticos.

Como la Argentina es muy muy grande, y pedalear por ella me llevaría mucho tiempo y dinero, decidí tomar un bus hacia el norte del país, Cesar mi nuevo compañero de viaje también tomó la misma decisión que yo.  Compramos los boletos de autobús de Bariloche a Jujuy unos 2500 kilómetros y según nos dijeron unas 40 horas de viaje. No dijimos nada de que viajamos con bicicletas para que nos nos pasara como me pasó la otra vez, ¿ os acordáis ? cuando llegó el autobús dimos un poco de dinero a los choferes y a la persona que coloca los equipajes y subieron las bicis.

Y ahora estoy en Jujuy en el norte de Argentina. Pero el viaje no duró lo que estaba previsto unas 40 horas sino bastantes más. Salimos el domingo a las 14:30 de Bariloche y llegamos el martes a las 3 de la madrugada. Cuando estábamos a unas tres hora de nuestro destino, nos encontramos con la carretera cerrada, la últimas lluvias se había llevado un puente. El autobús tuvo que hacer unos 900 kilómetros más. La verdad que si pensamos con las distancias españolas o incluso con las europeas parece imposible que porque allá una carretera cortada allá, se tenga  que dar un rodeo de casi 1000 kilómetros.   Parte de ellos de ripio,  que ni los choferes se lo esperaban, pero esto es Argentina un país enorme y en algunas zonas muy despoblado.

Así que después de estar casi tres días dentro de un autobús, ya he llegado al norte de país  y creo que en una semana de pedaleo llegaré a otra frontera, la boliviana. saludos  y hasta pronto.

Ah se me olvidaba, ya llevo pedaleados más de 3000 kilómetros y más de la mitad de ellos han sido por ripio.

Adiós Patagonia sin represas

 

Cuaderno de ruta: La Junta, Santa Lucia, Futaleufú.

Mañana diré adiós a la Patagonia, todavía, sin represas, también diré adiós a la Carretera Austral. Ahora me encuentro en Futaleufú que está situado a unos 8 kilómetros de la frontera con Argentina. Pero cuando leáis estas líneas, ya no estaré allá, ya que será con retraso como viene siendo habitual en mi blog, por la falta de conexión.

Desde la última vez que os escribí pedaleamos, otros 3 o 4 días, y llegamos a Futaleufú. Pero no os contaré como fueron esos días de pedaleo, sino os hablaré, de la Patagonia Chilena sin represas. Hasta ahora no os había contado nada ya que  primero quería recorrer la patagonia para enterarme de lo que piensa los patagonos sobre el proyecto de la represas.

Patagonia sin represas es un movimiento ciudadano que nació para luchar en contra de un proyecto del gobierno para construir un número , todavía indeterminado, de represas  es decir embalses. Más  o menos deben se ser 2 o 3 megarepresas, como ellos dicen y unas 25 o 30 más pequeñas. Este proyecto concedido por el gobierno chileno a ENDESA, es para producir energía eléctrica para todo el largo país de Chile.

A parte de los muros y diques de contención de agua, también tendrán que construir una red de más de 4000 kilómetros de largo de torres de alta tensión.  Cuando recorría la carretera Austral en bici, pensaba en lo faraónico que será este proyecto. Hay que llevar hasta allá, alejado de todo, la maquinaria necesaria, los materiales, los trabajadores….Pero como en todas estas cosas parece ser que hay muchos intereses económicos detrás del proyecto que comenzará en breve.

¿Qué opinan los pobladores de esta zona? la verdad que  he preguntado a mucha, mucha gente y no he conseguido ni una sola respuesta a favor de las represas. Eso si, creo que hay dos corrientes de pensamiento:

Una, generalmente la que defiende la gente más joven, más ilusa o con esperanzas todavía de que este proyecto se pare, de hay que crearon el movimiento Patagonico sin represas.

La otra, corriente de pensamiento generalmente de gente más mayor, que aunque no esta de acuerdo con el proyecto, dicen que no se puede hacer nada contra él, ya que esta aprobado y viene del antiguo  desde el presidente Lagos, también el gobierno  de Macherel estaba de acuerdo y también el actual presidente Piñera defiende el proyecto. Pero lo que dicen es que por lo menos les paguen a lo municipios el dinero que les prometieron por pasar las torres de alta tensión.

El movimiento de Patagonia sin represas, propone o ha propuesto alternativas a las megarrepresas, a los diferentes gobiernos, pero parece ser que no han sido escuchados. Las propuestas y alternativas que da este movimiento al faraónico proyecto, son además de usar la energía hidráulica, usar también la eólica, la geotérmica, la solar….dependiendo del lugar, ya que argumentan que tienen un país en el que por su diversidad geográfica hay volcanes, viento, desierto, agua, mucho sol….de esta forma no habría que hacer tantos kilómetros de alta tensión y además no habría un monopolio de la energía que consume el país, que según piensa se va a producir con el proyecto de las represas en la Patagonia Chilena.

Muchos me comentaban que de que iban a vivir si construían las represas, ya que ahora viven  del turismo y si se lleva a cabo el proyecto dejará de venir.

Cartel en una casa en villa O`higigins

No se si se harán las represas o no, todo parece indicar que será que sí, pero de lo que estoy completamente seguro es que me alegro de haber recorrido y conocido esta maravillosa parte del mundo que es la Patagonia Chilena sin represas. No me cansaré de decir lo bonito que son sus paisajes, la buena gente que son sus pobladores. Es impresionante la seguridad que existe en la zona, puedes dejar la carpa con todas las cosas adentro, la bici e irte unas cuantas horas que a la vuelta te econtrarás todo igual. Creo que si tuviera que definir la carretera Austral la definiaría como la del buen rollo, que buen ambiente hay entre ciclistas, pobladores y mochileros que recorren la carrtera generalmente a dedo, debido a la escasez de transporte público. Algunos de estos mochilereos te los vas encontrando días después más adelante y siempre te alegra de verlos de nuevo. Me llevó un buenísmo recuerdo de esta carretera.

Ah se me olvidaba, os dije que os hablaría de la calamina. La calamina es el nombre chileno para designar a una especie de ondulaciones que se forman en los caminos de arena. Estas ondulaciones son muy molestas para ir en bici.  Se llama la carretera Austral pero creo que mejor sería llamarlo camino austral, !cuánta calamina! y que duro se hace circular por ella. De momento tengo que dar un diez a mi bici, se ha portado estupendamente. Solo ha perdido algún tornillo,  ha reventado  la cámara 4 veces, se han desajustado las ruedas y de las alforjas también se han soltado varios tornillos. Pero creo que para los más de 800 kilómetros que he pedaleado por el ripio lleno de calamina no ha sido nada. Reconozco que en alguna bajada, llena de baches y calamina, llegué a pensar que la bici saltaría a pedazos, no os podéis imaginar los saltos, golpes que recibió, pero se ve que aguanta.

Mis próximas noticias aunque con retraso serán desde Argentina.Salud.

La casa del ciclista

C.R: Coyhaique,Villa Mañiguales, Parque Nacional Queulat, La Junta.
  
Hola amigos y lectores, aquí sigo,  en medio de la región de Aysen con mi bicicleta. Después de pasar un par de días en la ciudad, aprovechando para descansar, comer más variado, pasear…de nuevo Daniel y yo empezamos a pedalear. El primer día, tras pedalear unos 90 kilómetros por carretera asfaltada,  después terminaría y empezaría otra vez el ripio, llegamos a Villa Mañiguales a ” la casa del ciclista”. Os preguntareis ¿qué es eso de la casa del ciclista? Es la casa de Jorge, un Chileno, que acoge en su casa  a toda la gente que viaja en bici. Jorge es una persona encantadora, según me contó, hace unos años pedaleó por la carretera Austral y algún día se mojo tanto que lo llegó a pasar mal. Este viaje le cambio la forma de entender la vida, ya que a pesar de pasarlo mal por la lluvia recibió la ayuda de mucha gente. Por eso, decidió ayudar a los ciclistas desinteresadamente. Él vive pegado a “casa del ciclista” , donde deja dormir totalmente gratis a cualquier persona que viaje en bici. Jorge me dijo que  el día anterior a mi llegada, se había ido de la casa, Cesar un burgalés que viajaba en bici. Esta era la tercera o cuarta vez que oía hablar de Cesar, la primera fue al entrar al paque Torres del Paine quien me habló de él fue un guardapaques, la tercera al curzar la frontera con entre Argentina y Chile, en el Chalten unos ciclistas que iban en dirección contrária fueron los que me hablaron de él, luego fue en un camping de Villa O´higigins.
 
En la casa del ciclista conocí a un personaje peculiar, un japones de unos 50 o 60 años, que lógicamente también viajaba en bici. Tenía una bici muy buena, pero en vez de alforjas llevaba unos sacos atados a ella, habia recorrido mucho mundo con su bici y sus pinceles, ya que iba pintando con acuarela muchos de los paisajes por los que pedaleaba.
 
Mi bici en la casa del ciclista
Daniel y yo, después de pasar un noche en “la casa del ciclista”, continuamos con nuestra marcha. En una de las tantas paradas que hacemos para tomar y beber agua, no  os lo habia dicho pero en la carretera austral en cualquier arroyo, río o lago se puede beber agua tranquilamente, vimos aparecer un ciclista.  Cuando llegó  a nuestra altura paró, yo pensé – este es Cesar de Burgos, le dije ¿ tu eres Cesar? él me dijo si y ¿tu Carlos? me dijo él yo le dije que si. Hace más de un mes que había tenido las primeras noticia suyas y ahora me lo encontraba. El grupo de pedaleó aumento de dos a tres personas, un suizo, un burgales y un segoviano.  Esa noche acampamos en el único “huequito” que encontramos entra  la densa vegetación, por la que veníamos pedaleando. Ya que la carretera atravesaba la selva del Queulat, una zona con  autentica vegetación y humedad selvática. Amanecimos totalmente mojados debido a la gran humedad.  
El ventisquero colgante
El japonés y yo.
 
Al día siguiente no pedaleamos muchos kilómetros, acampamos cerca del ventisquero Colgante (glaciar), este glaciar esta ubicado a gran altura, parece que esta colgado en la montaña, por eso su nombre, de él en lo alto nace una fuerte cascada. Caminamos durante una hora por la selva del Queulat y llegamos a un mirador, desde donde se ve una impresionante vista de este glaciar colgante.  Según nos dijeron, en los últimos 25 años ha sido impresionante el retroceso del hielo de este glaciar.
Al fondo el ventisquero Colgante
 
Ahora y después de otros 80 kilómetros, por el ripio, estamos en la Junta un pequeño pueblo llamado la Junta donde son las fiestas, conmemoran el aniversario de la fundación del pueblo. Así que nos quedaremos de fiesta y un día de descanso, sin dar pedales. !Salud!