El África Negra

 

El África Negra

Cuaderno de ruta: Saint Louis, Parque natural Langue de  Barbarie,  25 kms.

 

Tras cruzar la frontera pedaleamos unos 25 kms  y llegamos a la ciudad de Saint Louis,  ya sí que puedo decir que he llegado al África negra, También a un nuevo país, Senegal, con lo que ello conlleva, una nueva moneda, una nueva cultura, un nuevo idioma, ahora es el wólof, aunque al igual que en los países anteriores el francés es una  la lenguas oficiales y  la administrativa.

 

Saint Louis es una ciudad colonial con mucha historia, primera ciudad africana fundada por los europeos y patrimonio de la humanidad desde el año 2000. A partir del siglo XVII gentes de la Normandía francesa llegaron y se establecieron en esta zona fundando la ciudad,  más tarde fue punto de partida de las expediciones coloniales y del comercio con América, también fue lugar de salida de la goma arábiga, obtenida de las acacias senegalesas así como del comercio de esclavos.

 

 

 

Según nos íbamos acercando a la ciudad me iba llamando la atención muchas cosas y es que es la primera vez que estoy en un país del África negra. Me sorprendía y mostraba curiosidad por la gente, sobre todo por las mujeres con sus bonitos y coloridos vestidos, y por el cómo  nos saludaban con el “bonjour” o el “salam malecom” o con el  “sava”  y por el cómo se ríen,  al vernos pasar en nuestras bicis, con sus grandes y blancos dientes.

 

Cruzamos con nuestras bicis la zona del mercado, llegamos al famoso puente metálico de Faidherbe, atribuido a Eiffel de 507 metros de longitud y es que Saint Louis, lo que es su centro histórico, está situado en una isla de forma rectangular de 2 kms de larga por 400 metros de ancha unida a la tierra por ese puente. Por otro puente no tan largo ni famoso está unido a una larga lengua de arena, una isla situada en el río Senegal,  en su desembocadura, rodeada de  agua salada por el contacto con el agua del  mar.

 

Cuando terminamos de recorrer ese puente al  entrar propiamente en la ciudad vinieron unas cuantas personas a ofrecernos alojamiento, les dijimos que no. A continuación buscamos y preguntamos en varias pensiones. Las noticias que tenía y teníamos  sobre los alojamientos en Senegal y África se hacían ciertos, siempre he escuchado a mucha gente que el dormir es muy caro y cierto, así es, el precio es similar a Europa pero la calidad muy inferior así que nos volvimos de nuevo al lugar  en la entrada de la ciudad antigua en el que anteriormente nos habían ofrecido alojamiento y  en una casa particular  nos ofertaron una habitación para los tres ciclistas por 12000 cefas la primera noche y a partir de la segunda 10000 cefas. El CFA, franco común en varios países africanos al que aquí llaman cefas está al cambio 1 euro 650 cefas. Al final en torno a unos 6 euros por cabeza y noche.

La habitación, eso sí, estaba en el centro de la ciudad  pero era un lugar donde solo cabían tres camas y apretadas y con un baño compartido y a la que se accedía por un patio central en obras y  sin acabar donde aún se amontonaban sacos de escombros; allí pasamos tres noches.

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Pasear por la calles de esta ciudad tiene su encanto o yo por lo menos se lo encontré, con esos bonitos edificios coloniales de fachadas de cal, de doble tejado de barro, con balcones de madera y barandillas de hierro forjado, medio en ruinas y  muy deteriorados,  algunos están rehabilitados, con sus gentes sonrientes, sus niños jugando en la calle, la mayoría de ellas sin asfaltar, sobre todo jugando al fútbol, con sus ovejas por el centro de la ciudad, con el ir y venir de sus gentes, con sus tiendas….

 

Me impresionó el barrio de pescadores que no está situado en la ciudad, en la isla, sino en la lengua esa de arena que da al mar y a la que se accede a ella por el segundo puente de la ciudad.  Este barrio esta construido todo  a lo largo de la playa y es que esta lengua de arena, aunque larga, no mide mas de 300 metros de ancho. Toda la playa está llena de  largas piraguas multicolores, de pescadores que van a pescar, de otros que descargan de las piraguas el pescado cuando regresan del mar, y siempre muchos, muchísimos niños por todos los lados. La zona donde reparan y construyen las piraguas, los que arreglan las redes, las mujeres que limpian  y ahumean el pescado y… muchísima basura y restos de pescado que hay por allí. En este barrio según dicen viven unas 20.000 personas,  y hay quien eleva esta cantidad hasta 40.000, en unos pocos metros cuadrados,  siendo este uno de los lugares del mundo,  junto algún barrio de Calcuta, en la India, donde la densidad de  población, los habitantes por metro cuadrado, es de las más altas del mundo.

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Me llamó la atención, como a pesar del poco acceso  que tiene esta gente al agua, a la higiene, al espacio-vivienda, a la electricidad, etc, lo bien vestidos y aseados que van. Pero también me causó una rara sensación el ver muchos y grandes grupos de niños, solo varones, que van con una  vieja lata de tomate colgada al cuello con una cuerda, descalzos y vestidos,  no sé si llamarlo así, con ropa o harapos suicísimos, muchos de ellos con sarna en su rapada cabeza, que van pidiendo dinero.

 

 

 

Después de estos tres días en Saint Louis, otra vez en bici, esta vez fue un recorrido corto, hasta el Parque natural de  Langue  de  Barbarie situado a unos 25 kms de la ciudad. Allí estuvimos unos días en uno de los camping  que hay en el parque, y otra vez me impresionó la gran cantidad de aves que había: garzas y garzas reales, cormoranes, pelícanos de varias clases, gris y blanco, flamencos, etc. Yo aproveché para conocer el lugar. Todos los días salía al amanecer en una piragua, no de madera y multicolor como la de los pescadores, sino de plástico, para recorrer esa gran laguna que forma la desembocadura del río Senegal  acercándome con ella a zonas donde podía observar y ver aves y aves de las muchísimas que había.

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También salimos del camping y paseamos por el pueblo cercano, donde hablamos con sus gentes, algunos ¡como no!… nos pedían “cado, cado”, “cadeau, cadeau”,  “regalo, regalo” y otra vez aquí, también me llamó la atención lo limpios y  bien vestidos  que van,  los bonitos, coloridos y elegantes vestidos de la mujeres y eso que van o vienen de trabajar en el campo y de pescar, y las calles sin asfaltar y las casas muy dispersas; Así que entre lo bonito del lugar, el pueblo y los paseos en piragua pasamos unos días muy tranquilos.

 

Salud.

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