Crónicas del fin del mundo

Hola amigos y lectores de mi Blog, soy Carlos Zapatera, en el año 2008 cumplí un sueño: recorrer parte de América Latina con mi mochila. Visite los países de Argentina, Chile, Bolivia, Brasil, Perú, Ecuador y Colombia, mi viaje-aventura duro nueve meses. En este tiempo conocí mucha gente, lugares, ciudades, pueblos, culturas…fue una experiencia inolvidable donde viví grandes momentos.

A continuación podéis leer las Crónicas del viaje que realice por varios países de Sur América, se fueron publicando en el periódico digital http://www.granadadeporte.es al que desde aquí le doy las gracias.

Ahora estoy preparando otra nueva aventura, recorrer parte de la Antigua Ruta de la Seda en bicicleta. Ya os iré informando.

Espero que disfruten leyéndolas

Un saludo a todos.

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!Por fin llegó el momento!

Carlos zapatera, Madrid, martes, 22 de enero de 2008

Por fin llegó el momento, dentro de unas horas cogeré el avión para Buenos Aires, Argentina, con una ilusión: viajar, durante el tiempo que me alcance el dinero, por diversos países latinoamericanos: Argentina, Bolivia, Chile, Perú etc. Creó que podré permanecer cerca de un año. Os preguntareis ¿cómo puede costearse un viaje de tan larga duración? Sencillo dispongo de unos 6000 euros que he ahorrado trabajando durante medio año de albañil, en un pequeño pueblo segoviano de unos 150 habitantes, de donde son mis abuelas. Este pueblo se llama “Muñoveros” y allí he pasado largos periodos vacacionales desde que nací. No penséis que viajaré en aviones internos, en autobuses de primera, ni me alojaré en hoteles caros, ni comeré en grandes restaurantes, viajaré en plan mochilero.

Mi primer objetivo en este viaje será subir al Aconcagua de 6.962 metros de altitud, la montaña más alta de América y la cumbre más alta del mundo fuera de Asia.

Debo reconocer que es un difícil objetivo ya que, debido a la altura, hay muy poco oxígeno, y se llegan a alcanzar temperaturas de 25º – 30º bajo cero. Pero bueno, lo importante no es como dicen llegar a la cima, sino regresar sano y salvo, yo intentaré subir por mis propios medios ¿qué quiero decir con esto? sencillamente que no utilizaré oxigeno, no contrataré ninguna expedición que mediante porteadores te suben todo el material y la comida; sólo un arriero, que es una persona que con sus mulas o burros te sube parte del material y la comida hasta el campamento base, que por cierto se llama “Plaza Mulas” a 4.260 metros, veremos si lo consigo.

Para un viaje de tan larga duración y que estaré en todo tipo de medios y soportando distintos climas de montaña, desierto, selva etc., lo importante es completar bien la mochila, es decir llevar ropa de mucho abrigo pero también ligera y de cada cosa lo justito.
Me voy que pierdo el avión. La próxima vez que les escriba será desde Argentina.

Buenos aires

Carlos Zapatera, Córdoba, Argentina, Martes, 29 de enero de 2008

Saludos a la redacción y lectores de granadadeporte.es, os escribo mi primera crónica desde Argentina, como ya dije que la próxima sería desde aquí, y lo prometido es deuda, aquí está. Hace unas horas que he llegado a Córdoba procedente de Buenos Aires, entre estas dos ciudades hay 750 kilómetros y 9 horas largas de viaje, eso si, buen autobús y buena carretera, que la verdad que se nota para un trayecto de tan larga duración.

Mis impresiones sobre Buenos Aires; es una ciudad gigante nadie se pone de acuerdo sobre los habitantes que tiene, ya que hay gente que incluye la zona metropolitana y otros no, lo que se, aparte de las cifras, es que es grande, demasiado grande para mi gusto.

bailando tango en Buenos Aires
bailando tango en Buenos Aires

Es una ciudad curiosa ya que tiene cosas muy europeas pero a la vez cosas muy americanas, quiero aclarar que ahora y en adelante cuando me refiera a América será siempre a la latina, es decir, de los Estados Unidos hacia el sur; A que me refiero con cosas europeas, pues al estilo de vida, a la forma de vestir de la gente, a los edificios, etc.
Pero más que europea diría que se parece a Madrid, desde el paseo de la Florida, calle peatonal en el centro de Buenos Aires llena de tiendas de famosas marcas internacionales con altos precios vendría a ser como Preciados en Madrid. El barrio de San Telmo es el más cosmopolita y lleno de turistas, de pasajeros, de viajeros, artesanos y bohemios; estaría entre Lavapies y el castizo barrio de Malasaña.
A todo esto se sumaría la gran cantidad de bares, cafés, teatros, librerías, ocio y cultura. Cuando digo que es americana, es por la distribución de las calles en cuadras perfectamente regulares, por esa caótica pero armoniosa cantidad de circulación, toda llena de taxis, el estilo de las tienda de alimentos….la verdad que es difícil explicarlo con palabras, pero creo que la gente que haya estado en Buenos Aires, en Madrid o en otras ciudades-capitales de América me entenderá.

Las dos grandes pasiones de los porteños son el tango y el fútbol; el tango se vive en las milongas, en las tanguearías y en numerosos espectáculos callejeros. El fútbol que en estos momentos no se disputa la liga por ser verano mueve a gran cantidad de seguidores sobre todo el Boca Juniors de Maradona, y el River Plate.

Madres de la Plaza de Mayo
Madres de la Plaza de Mayo

Una cosa que me ha sorprendido y agradado es que se ve bien a Buenos Aires después de la crisis que sufrió Argentina en el 2001. Aunque no debo olvidar ni pasar por alto que es una ciudad de grandes contrastes, ya que al igual que se ve mucha gente con un cierto nivel de vida que llenan las cafeterías, los bares, teatros, milongas a cualquier hora del día y de la noche, al caer la noche, la ciudad se empieza a mostrar su otra cara, la de familias enteras que empiezan a buscar entre la basura, los cartones, restos de comida, ropa vieja, etc.
Niños descalzos semidesnudos toman la ciudad, que parece más que acostumbrada a esta imagen. Aunque a mi me resulte muy llamativa a la vez que triste. Esto te hace pensar. Creo que aparte de hacer una reflexión a nivel individual, se debería hacer pensar a los políticos en intentar poner remedio a esta situación, y no a llenar sus bolsillos como desgraciadamente ocurre en tantos países de Sudamérica.

Ya queda menos

Carlos Zapatera .Mendoza, Argentina, martes 5 de febrero de 2008

Ya va quedando menos para la Aconcagua. Después de unos días en Córdoba, llegué a Mendoza, ciudad Argentina conocida por sus buenos vinos, situad a unos 150 kilómetros del Puente del Inca lugar en donde comienza la ascensión hacia “mi montaña”, la Aconcagua.
En esta ciudad se puede alquilar todo tipo de material para la alta montaña, ropas, guías, expediciones etc. Yo me estuve informando de precios, consejos, recomendaciones…Y decidí comenzar mi preparación para la altura, así que con un amigo que conocí Josean, nos fuimos a Vallecitos, que es un lugar a 3000 metros de altura donde hay diversos refugios de montaña, y donde comienzan varias ascensiones a picos del denominado Cordón de Plata.
Como dicen aquí, “agarramos” un colectivo que nos dejó en un pueblecito llamado Las Vegas, desde allí comenzamos a caminar hasta llegar al refugio San Bernardo situado a casi 3000 metros de altura sobre el nivel del mar, eran unos 15 kilómetros, Allí hicimos noche. Al día siguiente subimos a un cerro de 4200 metros también llamado San Bernardo.

imponente cerro San Bernando

La ascensión no se me hizo muy dura tardamos tres horas y media, pero las dos últimas con mucha niebla, al llegar a la cima no se veía nada, solo cuando se despejaba por unos segundo se veía un paisaje espectacular, el esfuerzo había merecido la pena.

en la cima del San Bernando

El bajar se hizo pesado ya que era difícil orientarse con la niebla, y era una bajada con muchas piedras y muy inclinada, pero se consiguió, llegamos al refugio cenamos bien y a dormir.

Al día siguiente otra caminata hasta las Vegas para coger el autobús hacia Mendoza donde me encuentro ahora, pensando en lo que haré en los próximos días.

Un saludo

Valle de la Luna, La Señora.

Carlos Zapatera, San Agustín del Valle Fértil, Domingo, 10 de febrero de 2008

Continúa el desafío Granadadeporte. Nuestro intrépido viajero Carlos Zapatera continúa infatigable hasta su objetivo, el mítico Aconcagua. Largas travesías, cansancio, penurias, lugares inhóspitos, caminos cargados de obstáculos, poblaciones curiosas, paisajes insospechados, van llenando la mochila y el espíritu de nuestro aventurero mientras recorre las vasta y fascinante Argentina.

Como cambia el concepto del tiempo cuando viajas y lo único que tienes que hacer es viajar. En la vida de la rutina del trabajo, del estudio un trayecto de 8 horas implica tener unos días para realizar el viaje, una preparación de él, una mentalización etc. Pero en mi condición actual de viajero 8 horas de viaje no supone nada de esto, lo decido y lo hago.
Por esto decidí ir a visitar el Parque Ischigualasto, conocido popularmente como el Valle de la Luna por su gran parecido geomorfológico con nuestro satélite, la Señora, como la llama mi buen amigo Miguel. Así que “agarre” un autobús que me llevó a San Juan, era un bus bueno, por buena carretera, tarde un poco mas de dos horas , siempre dirección norte, el paisaje como en toda esta zona de Argentina casi semidesértico.

valle de la Luna

A la izquierda de la carretera la precordillera Andina, con cerros no muy altos, escarpados y sin vegetación. Llegué a San Juan a las 13:15, comí una milanesa. A las 14:00 salía el bus para San Agustín del Valle Fértil, dirección noreste, este autobús era más viejo, la carretera peor y el paisaje más desértico. Muy monótono. Me recordaba a las películas del Oeste americano, que tanto le gustaban a mi abuelo. El autobús lento, con paradas marcadas por las gentes que esperaban en la cuneta, o las gentes que se apeaban del autobús, que la verdad no se muy bien donde se dirigían o de donde venían, ya que aparentemente no hay nada.

Yo dormía. Me despertaba. Me dormía. Miraba el paisaje. Calor. Hasta que el autobús paró en medio de la nada, solo unas casitas de barro, donde vendían algo de comida y bebida. Mucho calor. Compre una botellita de agua. Reanudamos el viaje. Otra vez igual desierto. Sueño. Calor. Ventanilla. Calor. Hasta que al fin llegamos a San Agustín del Valle Fértil, un pueblito situado en una zona un poco más fértil, creo que por eso su nombre. Eran las 18: 40. Busque donde dormir. Al rato empezó una tormenta, impresionante, se fue la luz, las calles corrían como ríos. Los lugareños me dijeron que esto no era normal. Al día siguiente debido a la lluvia no se sabía se podría visitar el Valle de la Luna A las 12:00 tomé un colectivo hacia el parque. Otra vez igual 80 kilómetros por el desierto, trozos de la carretera llenos de arena que el agua había arrastrado. Pero llegué al Valle de la Luna, de la Señora, que basa su valor e importancia, como bien me explicó la guía, en el agreste del paisaje y en su riqueza morfológica. Como pude comprobar en la gran cantidad de restos fósiles que yacen, condensados, desde el periodo Triásico de la Era Secundaria que comenzará unos 248 millones de años y que se caracterizó por la expansión de los primeros dinosaurios y mamíferos.

impresionante fomación del valle de la Luna

El recorrido dentro del parque, declarado Patrimonio Natural de la Humanidad, es de unos 40 kilómetros, que se realiza en auto, con una guía que te explica el porque de las formas, de los colores, las composiciones del terreno, en algunos momentos no sabes si estas en le planeta azul la Tierra o si realmente estas en la Luna. Un verdadero espectáculo para los sentidos. Mereció la pena las dos noches en San Agustín las no se cuantas horas de viaje de ida y vuelta.
Mañana o pasado iré otra vez a la montaña, para seguir con mi aclimatación a la altura.

Saludos y hasta pronto.

Tocando el cielo en Penitentes.

Carlos Zapatera. Penitentes, Mendoza, Argentina. Lunes, 18 de febrero de 2008.

Carlos Zapatera continúa imparable e infatigable su fascinante encuentro con el Aconcagua. Nuestro viajero está dispuesto, y bien dispuesto, a superar el desafío Granadadeporte de llegar a tan solemne cima.

Son las 4 de la tarde, estoy en Penitentes esperando el colectivo de las 5 que me lleve de vuelta a Mendoza. Penitentes es una pequeña estación de esquí situada en la carretera que une Mendoza (Argentina) con Santiago (Chile) la cual atraviesa todos los Andes de Este a Oeste. He estado unos días aquí para seguir con mi proceso de aclimatación a la altura. Esta situado a unos 2500 metros sobre el nivel del mar y muy cerca del Puente del Inca, que es la entrada al parque de la Aconcagua.

Llegué el domingo después de casi 4 horas de viaje, remontando el valle del río Mendoza. Al día siguiente de llegar, decidí subir al cerro Leñas. Aquí toda la gente te dice que se sube por acá o por allá, pero nadie te da muchas explicaciones concretas y no hay cartografías de la zona. Así que agarré la mochila con un poco de agua, comida y ropa de abrigo. Conseguí hacer cumbre, el paisaje “bárbaro”, como se dice acá. Tarde unas 4 horas, no se me hizo muy duro excepto una zona de acarreo, zona de piedras sueltas, donde resultaba muy costoso avanzar y parecía que nunca llegaba el fin. En la cumbre comí, bebí, disfrute del paisaje, y para abajo. Este cerro debe de medir unos 4000 metros pero tampoco lo se a ciencia cierta. Bajé a dormir a un refugio de Penitentes.

en la cima del cerro Peñas
grabiel al fondo y la cima

Para el día siguiente mi objetivo era más ambicioso, subir al cerro Penitentes, lo cual me llevaría dos noches, claro esta que la mochila sería más pesada ya que tendría que llevar tienda, saco, aislante, comida, ropa, etc..Al igual que para el otro cerro no conseguí mucha información de como llegar. Te decían que es muy bonito, que tienes que seguir paralelo a la ruta, carretera, hasta llegar a la quebrada, barranco, y remontarla hasta llegar a un pequeño refugio, donde pasar la noche y al día siguiente para arriba. Así que otra vez agarre la mochila y para allá. Camine y camine por la quebrada por fin llegue al refugio, media poco más de un metro cuadrado, así que monté mi carpa, la tienda, al lado y allí pase la noche.

Dormí muy bien, hasta que me despertó unos mugidos, abrí la tienda, ya era de día y vi una enorme vaca a unos pocos metros. Miré el reloj eran la 9, me lavé la cara en el río, desayune recogí todo y para arriba. La subida era muy dura, al poco de comenzar me cogió Gabriel, un guardabosques de la Aconcagua, que disfrutaba de unos días de permiso, ya que trabajan quince días si y quince no. Comenzamos a subir juntos, iba muy rápido, ya que trabaja en la montaña y esta muy bien aclimatado.

grabiel al fondo y la cima
mochila

A mi cada vez se me hacia más duro seguirle, la subida era muy dura y toda de piedras sueltas que resbalaban, pero yo no cedía, pasitos cortos, acompasados con los bastones, apoyando toda la planta del pie para no deslizarme. De vez en cuando una paradita, para tomar bien de oxigeno y Gabriel me hablaba y hablaba de su trabajo, de la montaña, de cual era cada pico, ……Otro ratito para arriba; por fin se diviso la Aconcagua, otra vez el sufrimiento, él iba muy liviano ya que no llevaba las cosas para hacer noche, y yo sí.

mochila
cumbre en el Bonette

La verdad que algún rato lo pasé mal, y en algún momento llegué a pensar, ¿quien me manda a mi meterme en estos berenjenales? pero enseguida se me pasaba estos pensamientos, miraba el paisaje, la Aconcagua y empezaba otra vez a disfrutar de mi sufrimiento. Cuando parecía que por fin llegábamos a la cumbre, falsa cumbre y se veía otra más arriba, más alto todavía, solo era una ilusión óptica. Por fin divise en un alto una cruz, Gabriel allá esta la cima, él contesto que creía que sí

Esto me dio fuerzas para seguir, siempre detrás del guardabosque, a falta de unos 30 metros para la cima Gabriel se paró en seco y me dijo- Vos primero. Yo le contesté – no tu primero – No vos primero. Así que llegué primero a la cima, comprobando una vez más que le montaña no es un deporte competitivo sino de amistad y de buenos valores entre la gente y la montaña. ¡Que paisaje! un espectáculo, se veía la Aconcagua, un montón de picos superiores a 6000 metros. Me explicó todos los nombres el por que del paisaje tan seco ect. y dijo que según su altímetro estábamos a 4300 metros. Compartimos comida, agua, fotos. Empezó a soplar mucho viento así que decidimos descender, nos dimos un abrazo, ya que él se iba por una vía mucho más difícil, y yo bajaba por el mismo sitio de la subida. Llegué a Penitentes realmente cansado, pero mereció la pena.

Por cierto después de esperar dos horas y media al bus no llegó, así que tuve que dormir otra noche en Penitentes

¡Ya llegó el día!

Carlos Zapatera, Mendoza Argentina 21 de febrero de 2008

El desafío Granadadeporte llega a su recta final, a su punto álgido, a su providencia decisiva. Carlos Zapatera ha llegado a las faldas del Aconcagua, al fin.
“¡Ya llegó el día! Mañana empieza esta gran aventura, este desafío personal que es la ascensión al pico más alto de América: el Aconcagua con 6.962 metros sobre el nivel del mar.

Estos dos o tres últimos días que llevó en Mendoza, después de mis últimas ascensiones, no he hecho nada, sí, sí, nada de nada, estar tranquilamente en el albergue, que tiene un buen jardín, con buenas sombras, ya que acá en la ciudad hace un calor…hablar con unos y con otros, con gentes de muy diversa procedencia. Hay gente de casi todas las partes del mundo. Y tomar mate, mucho mate, ya que donde hay un argentino hay un mate, lo toman a todas horas, con su termito para el agua caliente y dale que te pego. Así que yo dale que te pego con el mate, me dicen -gallego tómese un mate conmigo, y yo como siempre me han enseñado donde fueras haz lo que vieras, pues venga mate, la verdad que es una cosa impresionante, yo les digo en broma que a los argentinos si les quitasen el mate y el fútbol, montan una revolución como la quería hacer su compatriota el Che.

Pero hoy se rompió esta tranquilidad, fui a alquilar el material que necesito, comprar toda la comida, para veinte días. También contraté el servicio de mulas. Que me lleva parte del peso hasta el campamento base Plaza Mulas a 4365 metros. ¿Qué me llevará la mula? Las botas dobles, piolet, camprones, un poco de ropa, el termo, tres bombonas pequeñitas para cocinar, y claro comida sobre todo pasta, arroz….
¿Qué llevaré yo? la mochila que a partir de mañana será casi como una parte más de mi cuerpo, la tienda, el saco de dormir, el aislante, algo de ropa, la cocinilla, una cazuelita, algo de comida para tres días, linterna, navaja, brújula…. Ya que yo tardaré dos noches y tres días en llegar al campamento base. ¿Cuando comenzaré? Entraré al parque Provincial de la Aconcagua el día 21, pero la noche antes dormiré en Penitentes que esta a 6 kilómetros del Puente del Inca, que como ya he comentado en otras ocasiones es el comienzo de la Ascensión por la ruta normal. La hora dependerá del horario de los autobuses.

En este primer día llegaré hasta Confluencia a 3395 metros, donde haré noche. Al día siguiente iré a Plaza Francia a 4250 metros, desde donde se pude contemplar la imponente cara sur de la Aconcagua, este día será de aclimatación ya que bajaré otra vez a dormir a Confluencia. Al día siguiente después de una caminata de 8 a 10 horas llegaré al Campamento Base Plaza Mulas! Ay! me duele ya todo el cuerpo solo de pensarlo je, je, donde estarán mis cosas que llegaron en mula.

De aquí en adelante tendré que ir viendo como responde mi cuerpo a la altura, al frío, al cansancio….Pero mi intención y lo que suele hacer la gente es descansar uno o dos días. Al tercer día de estar en Mulas subir algún pico, el Bonete o al Catedral que ambos superan los 5000 metros con creces, todo esto es para la aclimatación a la altura. Descansar algún día, que la verdad estará bien merecido. A partir de aquí si todo va bien continuar con la ascensión.

Subir progresivamente a los diferentes campamentos, Nido de Cóndores a 5552, y de ahí al Berlín de 5933, si consigo llegar hasta aquí, cosa que no será fácil, a la cumbre. Pero bueno todo se verá. Que hoy he ido a pagar el permiso de entrada y no he querido leer las estadísticas. ¿Qué por qué? porque asustan, unos datos por encima, solo llegan a la cumbre el 15 %, que lo intentan. Algunos sufren congelaciones de extremidades, edema pulmonar y cerebral, quemaduras de primer grado y claro esta que todos los años mueren varias personas por diferentes motivos. Pero mentiría si digo que todo esto no lo sabía antes de querer subir a la Aconcagua. Pero es lo mismo que si cualquiera de nosotros leyera y estudiara los muertos y enfermos en accidentes de coches, ¿quién conduciría? ¿Quién se subiría a un coche?
Los problemas más comunes por los que no se hace cumbre, es la altitud, y el mal tiempo, por mucho que estés aclimatado y fuerte si los días que estas en los últimos campamentos, viene mal tiempo no hay nada que hacer, solo bajar, así que espero que si llegó arriba tenga un par de días de buen tiempo para intentar la cumbre. La altura es impresionante casi 7000m, solo mencionar que en la península Ibérica el pico más alto es el Mulhacén y son 3482metros, y en España el Teide, en Tenerife que mide 3718. Otro dato curioso hace unos meses la FIFA quería prohibir jugar en los estadios a más de 2750 metros, y eso que estamos hablando de futbolistas, deportistas al más alto nivel y de los mejores pagados. Cuando leáis esto, pensareis y por que quiere subir, si pasara frío, penurias y demás, pues la verdad que yo tampoco lo se, espero allá arriba encontrar una respuesta, al por que de mi aventura.
Una cosa quiero dejar claro, esto es para mí un desafío personal, y en ningún momento arriesgaré más de lo debido. Hasta donde llegue llegué, la montaña que se sube es la que llegas abajo. También de mi forma de subir, no contrataré porteadores, cocineros….y por supuesto tampoco llevaré oxígeno, si subo es por mis propios y con todo lo necesario a mis espaldas.

Saludos, y espero que no tengan noticias de mi en 15 días o más, ya que eso será buena señal, seguiré allá arriba

Mi Experiencia en la Aconcagua I

Carlos zapatera, Mendoza Argentina, Jueves, 6 de marzo de 2008

Carlos Zapatera está de vuelta. No sabemos si habrá logrado superar el
Desafío Granadadeporte, escalar a la cima del Aconcagua. La empresa es extremadamente complicada. A través de esta especie de diario podremos seguir, vivir, respirar, la aventura del Aconcagua, con todos sus entresijos y vicisitudes. Leamos de la mano de Carlos Zapatera cómo fue su aventura.

Hola amigos y lectores de Granadadeporte, ya estoy abajo de la montaña, en la ciudad de Mendoza, terminó mi reto. Estoy sano y salvo, solo los labios agrietados y secos, y los mofletes rojos, pero no un rojo de “guiri”, sino un rojo de niño del altiplano peruano. La verdad que para lo que he visto no esta mal, gente con la cara llena de heridas, gente que a los 3300 metros el médico no los dejó continuar con la ascensión, pero lo que más me impresionó fue un chico, de mi edad más o menos, vomitando sangre debido a un edema pulmonar, no se nada de como estará incluso si seguirá vivo.

Voy a cambiar de tema, ya que no penséis que todo es malo y lleno de desgracias en la montaña, yo lo he pasado bien y he disfrutado mucho.

El día 20 dormí en Penitentes; allí conocí a toda una expedición con la que compartí mis primeros días. Una expedición consiste en que una empresa organiza un programa para intentar hacer cumbre, con campamentos base y de altura, cocineros, porteadores y guías.
La gente paga un precio bastante alto por estos servicios y se olvidada de todo de llevar la tienda, la comida, de pensar, solo ir detrás del guía. Así que yo me uní indirectamente con ellos, ya que yo me llevaba todo lo necesario, lo único que hacia con ellos era caminar juntos.

El Tano en su cocina
El Tano en su cocina

La expedición estaba compuesta por dos españolas, una argentina, y un señor de Buenos Aires, estos solo tenían contratado lo que las empresas llaman trekking corto, que son cuatro días hasta Plaza Mulas, que como ya he comentado en otras ocasiones es el campamento base para empezar la verdadera ascensión. Para intentar hacer cumbre un argentino, una pareja suiza, un australiano, un francés y un señor de 65 años chileno. El guía era Leo, un mendocino gran amante y conocedor de “su” Cerro la Aconcagua.

Comenzamos a caminar el día 21 por la tarde, en dos horas y media llegamos a Confluencia primer campamento a unos 3300 metros de altura. Al llegar me impresiono la organización, una caseta del médico, otra de los guarda parques y luego la zona donde cada empresa tenía sus tiendas para dormir, sus cocinas y sus servicios con taza y todo. Al contratar la mula con una empresa tenía derecho a usar una tienda grande para cocinar y estar, y los baños. Yo monté mi tienda cerca de estos servicios.
El campamentero es la persona que cocina y se encarga del mantenimiento del campamento de la empresa para la que trabaja. El campamentero de la expedición a la que me uní y en la que yo había contratado las mulas le llamaban

El Tano, con el cual empecé una buena amistad desde el primer momento.

Plaza Francia y la cara sur de la Aconcagua
Plaza Francia y la cara sur de la Aconcagua

En la tienda-cocina sonaba Jorge Cafrune y por ello empecé hablar con el Tano -a este cantante lo conozco yo, – siii, me contesto extrañado, -si cuando era pequeño mis padres lo escuchaban en casa y en el coche y a mi hermana y a mi no nos gustaba, pero con el paso del tiempo me empezó a interesar este tipo de música y me trae buenos recuerdos de mi infancia, no le tuve que decir más, se emocionó, -ven ven maestro, palabra que acá utilizan bastante como en España se dice colega, tronco, tío, quillo etc. Me quería hacer oír todos sus discos de Cafrune, Atahualpa, Inti Illimani, Víctor Jara y de más cantantes que yo no conocía como Citarrosa, Larralde….Todos ellos con gran contenido social, escucha maestro escucha esta frase que “grande” -decía el Tano emocionado. Debo reconocer que el Tano sabía mucho de historia, filosofía y política… y como decía él, autodidacta, ya que no tenía ni estudios medios ni superiores. Así comenzó mi amistad con el Tano.

Después de cenar se juntaban en la cocina del Tano, lo mejor de todo el campamento de Confluencia, y claro esta yo con ellos, tomando mate y hablando de todo, cada uno era un personaje, hay que serlo para estar toda la temporada de la Aconcagua, 4 meses allá arriba.
Comenzó a nevar. Al irnos a acostar mi tienda estaba casi sepultada por la nieve. Tano me dijo -maestro agarra la bolsa de dormir y duerme acá en esta carpa-tienda. Yo la verdad que acepté la invitación; era una carpa más grande con unas especies de literas, más confortable que la mía.

Al día siguiente El Tano estaba preparando el desayuno, para los expedicionarios, le ayude un poco, así comenzó nuestro “trato” eso sin palabras, ni contratos ni nada. Yo le ayudaba, ya que normalmente hay dos campamenteros pero ahora estaba él solo, y yo a cambio dormía en la tienda y comía con él. No penséis que era mucho lo que hacía. Le ayudaba un poco en la cocina y a servir los platos a los expedicionarios, pero sobre todo lo que hacía era escucharle, no paraba de hablar y lo que sabía. Ya que luego me quedarían muchos días de comer a arroz, pasta y dormir en el suelo. Me da lo mismo que se entere el jefe, yo estoy a cargo del campamento y acá es el socialismo, comunismo, anarquismo o como lo quieran llamar da lo mismo el nombre, me decía.

Ese mismo día fui al médico. Te hace un control donde te mira la saturación de oxigeno, las pulsaciones, y la tensión, todo perfecto. Junto con la expedición caminé, hasta Plaza Francia a 4300 metros, desde donde se ve la impresionante cara sur de la Aconcagua, para continuar con el proceso de aclimatación a la altura. Volvimos a Confluencia. Lo mismo, ayudaba al Tano y dormí y comía gratis. El tiempo era bastante malo, por la tarde otra nevadita. Para al día siguiente tenía pensado ir a Plaza Mulas pero la expedición se quedaba un día de descanso más en Confluencia, así que como yo estaba a gusto me quede un día más.

Cara sur de la Aconcagua
Cara sur de la Aconcagua

El día de descanso fue entretenido. Hacia malo, muy malo, nevaba todo el tiempo, yo lo pase todo el día en la cocina de ya sabéis quién el Tano jejeje. Pelando alguna patata pero sobre todo escuchándolo no para de hablar. A las tres de tarde los expedicionarios se empezaron a impacientar, llegaban, se asomaban a la cocina Tano, cuando comemos, y el Tano tranquilo y con mucha gracia respondía cosas del estilo, tranquilos es día de descanso, y usted que quiere comer pronto o comer rico, porque si lo que quiere es comer ahora yo le sirvo ya mismo la comida, pero si lo que quiere es comer rico, se tarda. Comer rico, contestaban, y comieron casi a las cinco de la tarde, ya que el Tano se había pasado toda la mañana conmigo tomando mate, hablando y escuchando música.

Mi experiencia en la Aconcagua (II).

Carlos Zapatera. Mendoza, Argentina, martes, 11 de marzo de 2008

Carlos Zapatera se encuentra en las faldas del Aconcagua. ¿Conseguirá llegar a la cima de tan poderosa montaña? El Desafío Granadadeporte continúa:

Al día siguiente del día de descanso en Confluencia, junto con la expedición nos fuimos para Plaza Mulas. Dos miembros de la expedición tuvieron que dar media vuelta ya que el médico no los dejó continuar por problemas con la tensión, se trataba del francés y el señor mayor.
La altura no perdona, porque lo del señor de 64 años era previsible, pero del francés que en el mes de noviembre estuvo a dos horas de hacer cumbre me extraño. Yo durante mi estancia en Confluencia fui todos los días al Médico, hasta que en el último día me dijo el médico ” este boludo de gallego”, que viene todos los días y es el que más sano esta de todo el campamento” me lo dijo de broma, ya que a pesar de estar muy bien me dijo que estaba para lo que necesitara pero que con mis resultados no hacia falta que fuera todos los días.

No os penséis que me gusta ir al médico, ya que no suelo ir nunca bien malo tengo que estar, a pesar de que mi abuela siempre que visita un doctor regresa contentísima diciendo que amable era, si alguno de mis nietos tenía que haber estudiado medicina.

El recorrido era largo de unas 8-10 horas caminando, remontando todo el río Horcones. Comenzaba con una dura subida y luego no se cuantos kilómetros por una zona denominada Playa Ancha, que es todo el valle de Horcones, ancho y plano por el que discurre el río, lleno de cantos rodados, franqueado por altas montañas pedregosas viéndose la nieve en las cumbres más altas.

Por Playa Ancha camino de Plaza Mulas
Por Playa Ancha camino de Plaza Mulas

La principio hacia buen tiempo, caminábamos lentos pero seguros. La “Playa” parecía que no terminaba nunca, la vista era bárbara, montañas impresionantes nevadas, las dimensiones exageradamente grandes. De vez en cuando paradita para beber y reponer un poco de fuerzas. Parecía que terminaba ya, que se veía una curva, pero detrás de la curva continuaba.

Por fin tras un giro a la derecha, se terminó. Pero comenzó una cuesta no muy empinada pero muy larga, el camino era una senda estrecha, de la que de vez en cuando teníamos que salirnos para dejar pasar a las mulas, ya que era peligroso, van para adelante, no paran y te pueden atropellar, o darte un meneo con los bultos que llevan a los lomos. El tiempo comenzó a cambiar bruscamente, nevaba, hacia mucho viento y más frío.

mulas que bajan del campamento base
mulas que bajan del campamento base

Por fin después de casi nueve horas de camino llegamos a Plaza Mulas. Un campamento mucho más grande que Confluencia, verdadero punto del comienzo a la ascensión de la Aconcagua. Con mucha tiendas grandes, permanentes durante toda la temporada de ascensión, aunque muchas ya estaban en proceso de desmantelamiento por ser temporada baja. Monte mi tiendecita. La nevada cada vez más intensa.

una zona de penitentes al fondo
una zona de penitentes al fondo

Por cuestiones del tiempo mi moral bajó, viendo que la ascensión se complicaría debido a la nieve. Al día siguiente se pasó todo el día nevando, la expedición y yo nos lo tomamos de descanso.

Al día siguiente para seguir con el proceso de aclimatación a la altura y con la premisa de subir más alto de lo que se duerme, fuimos al pico el Bonete de 5010 metros. La subida dura, pero muy bonita, haciéndola más bella la nieve caída el día anterior. Había que atravesar una zona de penitentes, que son unas formaciones que hace la nieve que la verdad no se muy bien como llegan a formarse, ya que pregunte a varios y ninguno sabe bien el porqué. Caminar por ellos es peligroso, debajo hay hielo que se puede romper y caer al agua.

Después de unas cuantas horas caminando, hicimos cumbre. La vista era espectacular, pero no pudimos disfrutar mucho tiempo ya que empezó la niebla, y Leo, el guía, buen conocedor del tiempo, dijo que deberíamos descender, la bajada fue rápida pero estuvo todo el tiempo acompañada por la nieve y el viento. Por fin llegamos a Plaza Mulas. Yo hacía estas marchas con la expedición, pero el comer y dormir o hacía por mi cuenta, cocinaba en la tienda, pero la verdad que nunca me sentía solo; siempre encontraba a alguien para compartir charla y comida, con gente que venía de arriba o subía.

Al día siguiente descanso, amaneció totalmente despejado pero mucho frío, luego se nublo, nevó, se despejo, viento, otra vez despejado. Es una montaña donde el tiempo es muy inestable, cambia continuamente, rápido y radical, al igual que cambiaba el tiempo cambiaba mi estado de ánimo.

atravesando una zona de Penitentes
atravesando una zona de Penitentes

Leo, el guía, a partir de este momento dejaría de ser guía para ser asistente de otro guía, y me había comentado que al nuevo no le gustaba llevar gente ajena a la expedición. Así que por una parte pensé mejor, porque este tipo de expedición no me convence del todo, ya que todo tan organizado, este día se hace esto y de este modo anulando la capacidad de improvisación y aventura.

Así que me desligue de la expedición y comenzó mi verdadera “aventura” en la Aconcagua, que la verdad que fue increíble.

Mi experiencia en la Aconcagua (III)

Carlos Zapatera. Mendoza, Argentina, Martes, 18 de marzo de 2008

Continúa del Desafío Granadadeporte. Carlos Zapatera continúa enfrentado a la montaña, en un viaje difícil, tanto en lo físico como en lo psicológico.

Ahora sí comenzaba mi aventura, la parte más difícil; yo sólo me enfrentaría a la montaña. Debo reconocer que me atraía esta idea, pero también tenía mucho respeto al Centinela de Piedra, significado de Aconcagua en Inca, ya que a partir de este momento cualquier error puede tener consecuencias fatales.

Canada
Canada

Tuve que alquilar en Plaza Mulas una tienda, ya que la mía no resistiría tanto frío y viento. Me levanté. Un día hermoso, preparé toda la mochila a conciencia, para que no se me olvidara nada. Comencé andar sobre las 11:00 ya que sobre las 10:35 empezaba a dar el sol, y se notaba que subía la temperatura unos graditos, que no veáis como se agradecen.

Quería llegar a Canadá y allí pasar la noche. Desde que comencé a caminar estaba todo nevado. La mochila era pesada ya que llevaba saco, tienda, ropa, hornillo, cazuela, comida para unos cuantos días….Como me había enseñado Leo, pasitos cortos, lentos acompasados con los bastones, si no te “papea” la montaña. Hay que subir como un viejo para bajar como un joven, decía. En unas tres horas llegué a Canadá a 4800 metros de altura. Debo reconocer que me costó; a partir de Mulas debido a la altura, cualquier esfuerzo se multiplica muchísimo, y más que iba con mucho peso.

mochila
mochila

Había alguna tienda, yo monté la mía, sin piquetas, ya que no se pueden clavar en el suelo por ser roca y tierra dura. Hay que atarla con cordinos a piedras para que no te la vuele el viento. Había unos canadienses, padre e hija, dos porteñas que estudiaban en la escuela de guías de alta montaña, y dos de Santa Fe. Cenamos juntos.

El atardecer precioso, pero en cuanto se metió el sol empezó hacer mucho frío. Así que cada uno a su carpa a dormir. Yo dormí bien sin problemas, sabiendo lo que significa esto durmiendo encima de la nieve a 4800 metros. Me levanté, recogí todo y para Nido de Cóndores, situado a 5559 metros.

Los canadienses y los de Santa Fe ya habían salido, yo prefería salir más tarde cuando diera el solito. Partí sobre las 11:00 había mucha nieve en polvo, hasta la rodilla, a pesar de intentar de aprovechar al máximo la huella de mis precedentes, era dificultoso avanzar. Llegué a un colladito llamado Cambio de Pendiente. A partir de acá, que sufrimiento, comenzó a soplar mucho viento que dificultaba el avance, te arrojaba nieve contra ti con mucha violencia.
La huella de los que iban a unos 100 metros delante de mi de nada me servia, ya que se borraba, así que tenía que abrir yo mi propia huella. Este es el rato que creo que peor lo pasé, todo tapado, con la mochila, parecía que no llegaría nunca al fin. Leo me había dicho – Aunque nieve, haga viento o lo que sea, no pierdas la calma, no intentes ir más deprisa, ya sabes pasos cortos y acompasados, sino te papeará la montaña -. Así lo hice, pas, pas, pas, otro paso, cortitos, asentándolos bien para que no me tirara el viento.

Comenzaba una cuesta horrible que se subía haciendo un gran zig-zag. Yo para arriba sin perder la calma. Por fin divisé unas tiendas, allá tenía que ser Nido de Cóndores.

Llegué. Monte la tienda, lo cual me supuso un gran esfuerzo, la respiración acelerada, el corazón a tope, parecía que se me saldría del pecho. Lo conseguí, armé la tienda. Me metí dentro, me quité las botas y me tiré encima de la esterilla, estaba exhausto. No me podía mover, pero mi subconsciente me decía, haz un esfuerzo, incorpórate, bebe, come, sino tendrás consecuencias irreparables.

No se cuanto tiempo pasó, ni de donde saque las fuerzas, pero incorpore, saque la cazuela de la mochila, abrí la cremallera de la tienda, cogí nieve y la puse a derretir. Me Obligue a beber ya que debido a la altura no te apetece ni beber ni comer, pero es muy necesario hay que tomar entre cuatro y cinco litros al día. Según comencé a beber, cada trago sentía una mejoría, una recuperación de mis fuerzas, así que bebí y bebí. Fuera de la tienda empezaba a soplar con mucha más fuerza el viento.

precioso atardecer desde el campamento de Canada
precioso atardecer desde el campamento de Canada

Preparé algo para comer, tampoco me apetecía. No es que no te apetezca, es que debes de hacer un gran esfuerzo para comer, y así lo hice. Pero todo a cámara lenta, a estas alturas el tiempo pasa diferente. Me metí en el saco y a dormir. El viento cada vez con más violencia.

La noche fue muy fría y el viento no paró de azotar mi tienda. Dormí a ratos. A veces me despertaba con una sensación súper extraña, como si alguien me estuviera apretando con sus manos el cuello. Abría la boca e intentaba llenar todos mis pulmones de aire; el corazón estaba disparado. Al poco me tranquilizaba y comenzaba a respirar otra vez normal. Estos son síntomas provocados por la altura, que ya me habían comentado que me pasarían.

Al día siguiente salí del saco, sobre las 11:00 cuando ya llevaba un ratito dando el sol sobre la tienda, no hacia muy malo del todo, así que decidí ir con unos franceses a Berlín, último campamento a unos 6000 metros para seguir con la aclimatación, pero bajaría a dormir a Nido.
Subí con ellos una cuesta dura, de unas dos horas. Los franceses se quedaban allá a dormir, yo descendí hacía mi carpa. Según bajaba el tiempo empeoraba otra vez. Mucho viento, la sensación térmica era realmente baja.

en Canada
en Canada

Al llegar hablé con las porteñas y los canadienses para el día siguiente salir juntos hacia la cima; saldríamos a las 2 de la mañana, ya que son 10 o 12 horas andando y hay que intentar hacer cima antes del mediodía; después la cima se suele cubrir de nubes y es fácil desorientarse. Yo en este último día no quería ir solo, y quería ir con gente que tuviera GPS para no perderse.
La tarde fue horrible, viento, nieve, frío, todos en sus tiendas metidos. A las dos de la mañana creo que nadie salió de su saco, no se podía salir el viento fortísimo, arrastrando con él toda la nieve, yo en mi tienda pensaba que me llevaría el viento, no pude casi dormir. Me despertaba con los mismos problemas del día anterior. Solo quería que amaneciera.
Al igual que una de mis crónicas, comencé diciendo lo relativo del tiempo, acá me sucedía todo lo contrarío, no corría el reloj, que frío, que viento, que ganas de que amaneciera. Por fin se hizo de día, pero el tiempo no cambio, viento, frío, nieve que chocaba con todo lo que encontraba a su paso.

cocinando en Nido de Cóndores
cocinando en Nido de Cóndores

Estuve todo el día metido en la tienda, yo sólo, una locura, cerca de mí los otros montañeros igual, pero por lo menos en cada tienda había varias personas. El reloj, parecía haberse parado por el frío la altura o qué se yo. Yo creo que fue el día más largo de mi vida, aunque debido a la altura creo que ni piensas, eres un autómata, abría la cremallera, viento, nieve en polvo contra la cara, llenaba la cazuelita, y a derretir nieve. Me proponía, tengo que beberme esta botella antes de tal tiempo, así poco a poco pasaba el día, también me obligué a comer algo. Pero el reloj no corría

Mi experiencia en la Aconcagua (IV)

Carlos Zapatera. Mendoza Argentina jueves 26 de Marzo

Es el último paso. Carlos Zapatera se encuentra en el último tramo de su meta, el Aconcagua. El Desafió GranadaDeporte 2008 llega a su fin.
Pasé todo el día en la tienda. El reloj seguía sin correr.

A partir de Plaza Mulas, donde hay una especie de letrinas, después ya no hay nada; hay que defecar en una bolsa que te dan los guardaparques y que al bajar debes de entregar, ya que por la altura, el frío, y la falta de oxígeno los excrementos no se descomponen. Hasta el defecar se me hizo difícil estos días, debía hacerlo dentro de la tienda y dentro de la bolsa, ya que fuera era imposible por el frío y el viento, la tienda no creo que supere los 70 cm. de altura, así que imagínense. El orinar en cambio me resultó más fácil, orinaba en una botella de boca ancha, y solucionado, pero la tenía que vaciar rápidamente, ya que si no se congelaba.

arrieros bajando por Playa ancha
arrieros bajando por Playa ancha

Así pase todo el día sin hacer nada. Por fin llego la noche, igual o peor, más frío, más viento, más nieve. Pasó la noche igual que las anteriores, se me hizo muy larga. Te despiertas muchas veces, sin aire… El tiempo igual, horrible, amaneció.

Yo estaba medio loco. Salí del saco, me vestí, botas, abrigo, polainas, gorro, guantes… y me dirigí hacia la caseta de la patrulla de rescate. Llegar hasta allá me supuso un esfuerzo, y eso que eran 100 metros escasos. Mucho viento, te hundías en la nieve.

Entré en la especie de caseta. Había tres de la patrulla sentados alrededor de una especie de mesa. El habitáculo no tenía más de 2 metros cuadrados. Les pregunté por el parte meteorológico. Llamaron por radio y les comunicaron que seguiría así durante tres días más.
Me dijeron – bájate, no podrás estar tres días más, descansas en Plaza Mulas, y como ya estás bien aclimatado, cuando pase estos días puedes intentarlo de nuevo. – La verdad que creo que era lo que mi cerebro quería oír, no lo pensé mucho. Me bajo. Recogí todo, fue complicado por el viento, el frío y la nieve. La patrulla de rescate fue visitando tienda por tienda, diciendo a la gente lo mismo que a mí. Comencé a bajar muy rápido por la nieve, me quería ir alejar lo antes posible de ese lugar, no pensaba en nada, sólo en bajar.

En una cuesta muy larga que se sube haciendo zig-zag, yo la bajé recta, aunque sabía que debajo de la nieve en polvo habría hielo. Pero no me importaba, quería irme.

Por bajar por aquí me costó cuatro o cinco culetazos, no pasa nada. Peligroso no era, ya que por la nieve no rodabas hacia abajo. Al contrario, te hundías y entre el peso de la mochila y la nieve costaba levantarse, pero me levantaba y para abajo. Según bajaba el tiempo milagrosamente mejoraba, se despejaba, menos viento, menos frío. La cumbre se empezaba a vislumbrar entre la niebla, no lo podía creer. Pero ya bajé hasta Mulas.

Al llegar el tiempo era mejor, la predicción meteorológica no era acertada. Yo me moría de la rabia. Descansé un día entero en Mulas, y con bastante buen tiempo… No lo podía creer, el día que tenía que estar haciendo cumbre y estaba en Mulas, ya que me habían dicho que haría muy malo y fíjate, yo pensaba y pensaba… Me encontré con un amigo porteador, Marcelo. Me comentó que al día siguiente saldría hasta Berlín para bajar bultos de unos expedicionarios. Me dijo, vente conmigo, casi no llevas peso, la bolsa de dormir y un poco de comida, duermes allá en el refugio y al día siguiente cumbre.

Yo pensaba y pensaba, llegar hasta Berlín en una sola jornada es muy duro. ¿Y si no hay sitio en el refugio, ya que es muy chiquito? ¿Y si allá no encuentro a nadie para el día de cima? Pensaba y pensaba, y yo cuando pienso tanto es porque una cosa no la veo clara…….
Quedamos a las seis de la mañana para salir, me levanté, me vestí, desayuné, y junto con Marcelo comenzamos a andar. Hacia bastante frío, íbamos a buen ritmo para arriba… A las dos horas llegamos al campamento Canadá, pero ni paramos ni nada. Comenzaba a amanecer y el frío se hizo más intenso. De repente dije: “me voy Marcelo”. Me contesto extrañado, ¿por qué? ¿Bajamos el ritmo? No, me bajo.
No se por que mi cerebro dijo esto, yo creo que no quería que mi cuerpo pasara más frío, más cansancio ni nada. Marcelo lo entendió. “Es muy duro y si no estas convencido es mejor que bajes”, me dijo. Así lo hice, baje hasta Mulas, recogí todo en muy poco tiempo, y comencé el descenso definitivo.

Bajaba con una sensación rara, abandonaba sin haber logrado el objetivo, pero la verdad que tampoco me importaba mucho, lo había intentado, pensaba, y eso era lo importante, lo había pasado bien, había disfrutado de esta montaña y sobre todo había sido fiel a mis principios. No había utilizado porteadores, ni contratado una expedición lo había intentado por mis propios medios.

Pensándolo bien estaba contento, sabía que este reto era durísimo y más como yo lo quería hacer y también que era temporada baja, ya que se terminó el verano por lo que hay más nieve y más frío, pero esto es lo que me atraía ya que también se disfruta más de la montaña al no haber tanta gente.

Caminaba deprisa, quería terminar esto cuanto antes, en toda la Playa Ancha no me encontré a nadie, solo un grupo de arrieros que subían con sus mulas para bajar cosas de los campamentos ya casi desmantelados del todo.

Andaba y andaba. Llegué a Confluencia, fue a visitar al Tano pero estaba otro campamentero. Me dijeron que tenía unos días de vacaciones…

Descansé un ratito, y seguí descendiendo, llegué a la puerta de entrada del parque, sellé el permiso. Ahora sí que mi aventura había terminado del todo. Eran casi las tres, llevaba andando desde la seis de la mañana.

Pregunté a qué hora pasaba el bus para Mendoza, me dijeron que desde el Puente del Inca a las cinco, así que me dirigí para allá está a unos 5 kilómetros de la entrada. Llegué a la carretera, estaba cansado y me faltaban cinco kilómetros aun de andar, así que intente hacer autostop, pero nadie paraba es una carretera importante la que une Santiago, Chile con Mendoza, Argentina, y los coches y camiones van muy deprisa. Así que me tocó andar esos cinco kilómetros más. Por fin llegué, llego el bus y para Mendoza de vuelta.

Queridos amigos y lectores de GranadaDeporte, no pasa nada por no haber llegado hacer cumbre estoy satisfecho de donde llegué y como llegué y no penséis que os olvidaréis de mi tan fácil, seguiréis informados de mis nuevas aventuras y retos. Esto no ha hecho más que comenzar, ahora estoy en Santiago de Chile en casa de mi buen amigo Pancho y su esposa Maca, descansando, durmiendo bien, comiendo bien pero en unos poquitos días me iré para el desierto de Atacama, al norte de chile a unas 20 horas de bus de Santiago, donde estaré unos días y creo que desde allí cruzaré a Bolivia.

Saludos a todos.


Es Chile un país tan grande

Carlos Zapatera. San Pedro, Chile jueves, 10 de abril de 2008

Tras terminar su aventura del Aconcagua, nuestro trepidante Carlos Zapatera sigue su periplo por Sudamérica. El espíritu de Zapatera es el de viajar, caminar, vivir, buscar nuevos retos, nuevos paisajes nuevas aventuras. Ahora se ha hecho con una bicicleta para recorrer estas legendarias tierras.

Como ya os comenté, pasaría unos días en Santiago en casa de un amigo, así lo hice, estuve casi dos semanas, en la cuales he estado muy a gusto, he comido muy buena comida chilena, lo he pasado muy bien. Pero mi aventura debía continuar. Así que decidí ir a San Pedro de Atacama, al norte de Chile, cerca de la frontera boliviana y peruana. Busqué un poco información sobre qué hacer en San Pedro, compré un pasaje (billete) y para allá.

la carretera que lleva a San Pedro
la carretera que lleva a San Pedro

La verdad que no sé a cuantos kilómetros está de Santiago, pero lo que sé es que he tardado 24 horas de viaje. No penséis que he tenido que hacer transbordos, que las carreteras eran malas, que el autobús paraba mucho, no, no, nada de eso, es que son muchos kilómetros. Como bien dice la Cantata de Santa María de Iquique, “Es Chile un país tan largo…”

Es el viaje más largo que hecho en mi vida en autobús, pero debo reconocer que no el que más largo se me ha hecho. Me ha resultado entretenido, al comprar mi boleto elegí un lugar que me gusta, justo detrás del chofer, así no me molesta el de adelante, salgo de los primeros y tengo una buena panorámica. Salí a las 15:30 de Santiago, la primera parte del recorrido llena de árboles frutales que acababan de dar sus excelentes frutos, que vendían en unas casetillas a los lados de la carretera. El bus hizo una parada en una de ellas, compré algo de frutas. Salimos de este valle, siempre dirección norte. Ahora, el bus iba siguiendo la línea de playa. Qué bonito atardecer, el sol encima del Océano Pacífico, con unos colores naranjas, que reflejaban en el agua y en la arena, ya que esta zona no es del todo desértica, pero tiene muy poca vegetación, arbustos, algún cáctus y poco más. El sol cada vez más bajo, yo miraba por la ventana. Que bonito.

lugareña de San Pedro de Atacama
lugareña de San Pedro de Atacama

El autobús seguía su marcha. El sol se metió del todo a la vez que perdíamos un poco la línea de costa. Entramos en una zona de montañas no muy altas pero totalmente desérticas. Ya de noche llegamos a la Serena, paramos un ratito, me comí una empanada de pino y compré una botella de agua sin gas.

casa tippica de San Pedro de Atacama, toda de barro ahora es una tienda
casa típpica de San Pedro de Atacama, toda de barro ahora es una tienda

De vuelta al bus, me quedé dormido un buen rato. Cuando desperté salía el sol por el lado derecho. La carretera ya solo de un carril para cada sentido. Pleno desierto. Creo que a cualquiera que le digan, piensa en un paisaje bonito, la mayor parte de la gente se imaginaría un lugar muy verde, con árboles, con un río…..y si te dicen piensa un lugar paradisíaco pensaríamos en un lugar tipo el caribe, su playa sus palmeras….Es decir, todo lo contrario a los desiertos. Pero debo reconocer que en los desiertos he estado me han parecido espectaculares, con su falta de todo, no hay nada, con sus colores, su monotonía. Pero qué bonitos son.

El autobús seguía con su camino entre montañas bajitas pero puro desierto de arena no había nada, solo arena compactada, no suelta. Precioso. Siempre cuesta arriba, hasta que comenzó una bajada que nos condujo a Antofagasta, una ciudad costera, donde hicimos otra pequeña parada. Partimos. Desierto. Desierto. Desierto. No terminaba nunca. Pero me gustaba. Iba mirando por el cristal de delante y el de mi lado izquierdo, siempre igual. Desierto. Desierto, Desierto. Pero me gustaba.

paisaje del desierto de atacama
paisaje del desierto de atacama

Pasaban y pasaban los kilómetros. Llegamos a una zona minera, y cerca de esta a la ciudad de Calama… Última parada. El desierto cada vez más pedregoso. Rectas interminables, casi nada de tráfico. Comenzó un descenso que nos condujo a una especie de oasis, y allá estaba San Pedro. Llegué después de un día de viaje. Desierto. Desierto. Desierto.
Pero me gustaba.

Entre géiseres y volcanes

Carlos Zapatera San Pedro de Atacama, Chile miércoles, 16 de abril de 2008

Estoy en la Placita de San Pedro escribiendo esta crónica. San Pedro es un pueblito muy curioso, esta en medio del desierto de Atacama, que es el más árido del mundo, a 2436 metros de altitud, en un pequeño oasis.

Las casas de puro barro hasta los tejados, de una sola planta. La calle principal se llama Caracoles; atraviesa todo el pueblo, llena de agencias que ofrecen sus tours, restaurantes, ciber cafés, hoteles, bares, tiendecitas de alimentación, y de artesanías….

yo entre los geyseres
yo entre los geyseres

La mayor parte de la población, por no decir toda, vive del turismo directa o indirectamente. Hay muchos turistas de todos los rincones del mundo. A mi los lugares muy turísticos no me suelen gustar mucho, pero San Pedro tiene un ambiente especial que me gusta.
Al día siguiente de llegar arrendé una bici para visitar el Valle de la Luna (La Señora) je, je, je, y el Valle de la Muerte. Salí a las 4 de la tarde, antes de que salieran los tours para no encontrar mucha gente. Salí del pueblo, por la carretera principal, que al poco tiempo abandoné para entrar a un camino de arena, que atraviesa el valle de la Muerte, rodeado de arena y más arena, con sus colores rojizos, y al fondo se divisaba la cordillera y los volcanes.

impresionante vista
impresionante vista

Un silencio total, yo solo en medio de ese espectáculo de la naturaleza. Pedaleando, parando a tomar fotos. Algún rato tuve que empujar la bici, ya que debido a la arena era imposible avanzar sobre ella. Hacia bastante calor, no hay sombra de ningún tipo. Atravesé todo el valle y salí a la carretera que une Calama con San Pedro, por la que transite unos kilómetros, hasta llegar al desvío del Valle de la Luna. Otra vez camino de arena. El calor seguía apretando.

Llegué a la caseta de entrada donde hay que pagar 2000 pesos. Grandes dunas de arena, zonas de arena dura son sal. Y yo pedaleando por allí, en medio de la nada. Contemplando este paraje de desolación, que el viento, con la ayuda del tiempo, ha esculpido. Acumulaciones de materiales finos, arenas, arcillas, sales. No hay ningún ser vivo.
Llegué al lugar donde cada día acuden muchas personas para ver la apuesta del sol. Por suerte para mi, al ser pronto todavía no había nadie. Busque un buen lugar para ver la puesta, al rato comenzó a llegar gente, en las camionetas de los tour. El espectáculo comenzaba.
Según se va escondiendo el sol tras los lomajes que dibuja el horizonte, las sombras languidecentes se hacían cada vez más largas y tenues. Se crea un ambiente mágico, atrayente y enigmático. Rojos, púrpuras, azules violetas van pintando las cumbres y los valles.

El sol se metió del todo, me apuré para regresar a San Pedro con luz. Agarré la bici y salí antes que toda la gente. Pedaleé los 15 kilómetros hasta San Pedro. Al día siguiente contraté un tour para ir a los géiseres del Tatio, situados a 95 kilómetros de San Pedro. Partimos a las 4 de la mañana ya que la mejor hora para verlos es entre las 6y las 7 de la mañana, cuando aún la temperatura es inferior a lo 0 grados.

Después de casi dos horas de viaje por caminos pedregosos llegamos. Al campo geotérmico a 4320 metros sobre el nivel del mar. Impresionante, fumarolas de vapor que alcanzan los 10 metros de altura, que salen a la superficie a través de fisuras de la corteza terrestre.

geyseres en el desierto de Atacama
geyseres en el desierto de Atacama

Agua a 90 grados de temperatura. Estos se producen al entrar en contacto un río frío subterráneo con las rocas calientes, ya que toda esa zona es volcánica. Me impresionó.

La verdad que San Pedro, me ha gustado y se puede hacer muchísimas cosas, pero debido a las grandes distancias y al no haber pueblos ni zonas habitadas alrededores, todo se tiene que hacer en tours, que para mi presupuesto y mi forma de viajar no son buenos, así que creó que mañana me iré a Bolivia, atravesando el Salar de Uyuni.

Mis próximas noticias ya serán desde Bolivia, saludos.


Sin palabras, anonadado

Carlos Zapatera. Uyuni, Bolivia jueves, 24 de abril de 2008

Así quedé después de tres días en un todoterreno, recorriendo casi 500 kilómetros que me condujeron de San Pedro de Atacama, Chile, a Uyuni, Bolivia. Fue un recorrido impresionante. Salí el sábado de San Pedro, en un bus que me llevó a la frontera boliviana, un pequeño puesto de control donde sellé mi pasaporte. Allí comenzaba la aventura en un todoterreno, siete personas, Marcos, el guía-chofer, dos vascos, una alemana, una austriaca, un italiano y yo, y 500km de distancia. Terminó el lunes en Uyuni Bolivia.

Todo el recorrido entre los 3500 y 4600 metros de altura sobre el nivel del mar, atravesando desiertos inhóspitos, lagunas cada una de un color, géiseres, hasta llegar al indescriptible Salar de Uyuni.
La primera parada fue en la laguna blanca en la cual algún flamenco picoteaba en el agua en busca de alguna larva. En el agua se reflejaba la montaña, ningún atisbo de de vegetación, silencio, calma. Continuamos el recorrido, siempre por desierto, montañas, para cualquier lado que mirases te sorprendía, esa gama de colores de la tierra, nada de vegetación, ni rastro de vida animal.

Llegamos a la Laguna Verde, detrás de esta el gran Volcán Licancabur de casi 6000 metros de altura. No es difícil el por qué de su nombre, comenzó a soplar una suave brisa y el color del agua se tornó en un precioso verde turquesa.

la laguna Verde y al fondo el volcán Licancabur
la laguna Verde y al fondo el volcán Licancabur

Seguimos en el coche kilómetros y más kilómetros por el desierto, caminos intransitables nada de vegetación, nada de animales, atravesamos una zona conocida como desierto Dalí. Tampoco es difícil el por qué de su nombre. El paisaje no tenía nada que envidiar a cualquier cuadro surrealista del pintor.

Marcos conducía rápido pero seguro por los caminos, si así se los puede llamar, que sólo se pueden transitar con un coche 4×4 y la experiencia y pericia del chofer. Nada de rastro vegetal ni animal, sólo algún 4×4 que nos adelantaba o atalantábamos de otras excursiones.

Llegamos a unas termas naturales donde nos dimos un pequeño baño. Otra vez al coche, más kilómetros, pero no me cansaba de mirar el paisaje, un espectáculo que te brinda la naturaleza con esa conjunción de ese sol, de esas montañas desnudas de cualquier tipo de vegetación, esos volcanes……Impresionante. Acá el concepto del espacio es muy diferente al habitual, pareces que estas en un lugar enorme, que nunca termina. El ambiente del coche era bueno, hablábamos, comentábamos cosas del paisaje, del recorrido, nos reíamos.

A lo lejos se empezaba a divisar una laguna, que nos dijo Marcos que se llamaba Laguna Colorada. Tampoco era difícil el por qué de su nombre; os imagináis por qué, claro, porque el color de su agua era rojo.

llamas y la laguna Colorada
llamas y la laguna Colorada

Según nos acercábamos se veía alguna llama que pastaba cerca de la orilla aprovechando la poca vegetación que había, dentro de la laguna algún flamenco. La verdad que no hay foto posible que trasmita las sensaciones que te trasmite el estar allá. Solo puedo decir anonadado.
Allí a la orilla de la Laguna Colorada, pasamos la noche a 4300 metros sobre el nivel del mar, en un pequeño pueblito, bueno si se puede llamar así ya que eran 7 o 8 casas. Cenamos y dormimos.

Al día siguiente madrugamos, otra vez al coche y hacer kilómetros por ese fabuloso desierto.
Paramos en una zona espectacular, grandes rocas que debido a la erosión, formaban un paisaje único. Continuamos, más desierto. Increíble, que colores, que contrastes, que sensaciones. Así hasta llegar a una zona de géiseres, fumarolas de vapor que salían del suelo ¡que mal olía debido al sulfuro! pero que bonito.

Más kilómetros pero la verdad que no se hacia largo tanto tiempo en el coche. Paramos en una laguna espectacular, morada de muchos flamencos, que casi era la única vida animal que se ve en todo el recorrido, sin olvidar alguna vicuña que muy graciosas levantan el cuello al vernos pasar.

en medio del desierto
en medio del desierto

Paramos a comer en un pueblito llamado Atora, descasamos un rato, y otra vez rumbo al salar. Ahora el paisaje cambio un poco. Íbamos por un valle, un poco más verde, lleno de llamas pastando. Hasta llegar a un pueblito donde hicimos noche a la orilla del salar de Uyuni.
Hasta acá debo reconocer que me impresionó ese paisaje, con esos colores, esas montañas, esas lagunas, esos volcanes, esos flamencos……Pero debo reconocer que lo del salar es una cosa realmente impresionante, única, indescriptible, inimaginable. Con casi 12000 kilómetros cuadrados, a 3660 metros sobre el nivel del mar, claro esta que es el salar más grande del mundo, que según he podido saber se divisa desde otros planetas, reducto de épocas inmemorables en que el mar cubría esta zona de la tierra y que se evaporó. Donde el recorrerlo en coche te impresiona, no sabes si vas por la nieve, por hielo, por mar, o por donde vas, donde todo es blanco, donde al mirar la línea del horizonte ves que no es del todo recta que se ve la curvatura de la tierra. Kilómetros y kilómetros por sal, hasta llegar a una isla Inkawasi.

siesta en el salar
siesta en el salar

Sin palabras, Anonadado.

Cerro Rico, Cero de la muerte

Carlos Zapatera. Potosí, Bolivia miércoles, 30 de abril de 2008.

El Día 1 de Abril se cumplían 463 años de la fundación por parte de los conquistadores españoles de la ciudad de Potosí. La ciudad más alta del mundo situada a 4067 metros de altitud, en un lugar difícil debido a la altura, en la ladera del Cerro Rico, que imponentemente domina la ciudad con 4890 metros.

Este Cerro fue descubierto por el indio Huallpa en 1545 en el Alto Perú, actual Bolivia. Siendo Potosí decretada en 1553 ciudad por el rey de España Carlos V con el nombre de “Villa Imperial de Carlos V”.
Este cerro fue el principal productor de Plata del Imperio Español durante el periodo colonial, por lo que la ciudad de Potosí se transformo en un símbolo de riqueza universal, se dice que hasta los caballos llevaban sus herraduras de plata, hasta Cervantes en su Quijote utiliza la expresión, “bien vale un Potosí” que llegó hasta nuestros días.
Por este aniversario, la cuidad estaba en fiesta siendo visitada por el actual presidente del país, Evo Morales. Al cual pude ver de muy cerca, ya que recorrió andando parte de la ciudad. Potosí es una ciudad muy bonita, colonial, con sus cuadras, sus tejas, sus patios….pero donde el respirar se hace difícil, y al subir cualquier cuesta de la ciudad se nota como se te dispara el corazón.

el cerro rico al fondo, desde Potosi
el cerro rico al fondo, desde Potosí

Después del día de fiesta fui a visitar con mis nuevos compañeros de viaje, Eneko y Joseba, la mina de la Candelaria en el Cerro Rico. Hay que contratar un guía- minero, que te deja el material necesario y te explica el funcionamiento de la extracción de los diferentes metales.
La verdad que lo que más me impresionó fue lo duro del trabajo, que condiciones tan duras. Por este motivo los mineros que generalmente comienzan a entrar a la mina a los 14 años no suelen vivir más de 45- 50 años. El trabajar en la mina lleva consigo todo un ritual.

Antes de entrar los mineros mastican hojas de la milenaria planta de coca, para apaliar en lo posible los efectos causados por la altura, la mala calidad el aire allá dentro, el cansancio y el hambre. La mayoría aunque indígenas son católicos, por lo cual al entrar se santiguan.
Y a partir de ese momento dejan de ser católicos, ya que están dentro de la Pahamama donde ya no manda Dios, sino el diablo, “el tío” como lo llaman ellos. Dentro de la mina hay una figura, un muñeco, al cual le piden protección, que suba el precio de los metales en el mercado internacional, que encuentren una buena veta, para lo cual le ofrendas de alcohol, cigarrillos y hojas de coca.

mineros empujado una camioneta
mineros empujado una camioneta

Dentro de la mina anduvimos con el guía por galerías muy bajitas donde todo el tiempo donde todo el tiempo tenías que ir agachado, bajar por escaleras en muy mal estado para descender a otros niveles, algún ratito casi arrastrándonos por el suelo…..y a todo este hay que sumarle la altura, unos 4370 metros sobre el nivel del mar, la mala calidad del aire debido a la nula ventilación y a la contaminación por diferentes metales.

El corazón me palpitaba muy rápido y sudaba mucho, así que imagínense los mineros, picando, cargando vagonetas arrastrándolas por unos viejos raíles, agachados metido no se cuantas horas allá abajo.

Ahora la mina esta toda en propiedad de pequeñas cooperativas por lo cual no hay inversiones para intentar mecanizar y mejoras las condiciones de los mineros, ya que carecen del dinero suficiente para ello, y con lo que sueñan es con encontrar una veta que les haga ricos y dejar la mina.

dentro de la mina, haciendo una ofrenda al tio
dentro de la mina, haciendo una ofrenda al tío

Ya que el presidente del País Evo Morales, había ofrecido mejorar las condiciones de trabajo, mediante ascensores, vagonetas eléctricas…..pero con la condición de que pasará a ser una mina estatal y todos los minero ganaran lo mismo. A lo cual se opusieron; ya que ahora hay tres tipos de mineros, el socio de la cooperativa que cobra según el metal extraído, y que se ayuda de mineros contratados por él, y que los paga según la categoría, el asistente de primera o de segunda.

Al salir de la mina lo que más comentamos mis compañeros y yo fue lo duro que se nos hizo el recorrido y que duro es ser minero en el Cerro Rico y de la Muerte.

Un saludo a todos.


Aquel Guerrillero loco que mataron en Bolivia….

Cochabamba, Bolivia, Miércoles 7 de mayo de 2008

¿Que por qué este fragmento de una canción de Ismael Serrano? Porque he estado en la Higuera, pueblecito donde mataron a Aquel guerrillero loco, El Che, el 9 de octubre del 1967.

monumento al Che, en la Higuera
monumento al Che, en la Higuera

Estuve unos días en la ciudad colonial de Sucre, con todas las casas blancas, su mercado campesino que me gusto e impresionó mucho. Allí se puede encontrar de todo, fruta, carne, especias, pasta, sacos llenos de coca, ropa de todo tipo, tuercas, muebles, CDS…..cualquier cosa que se te ocurra en ese laberinto de cuadras llenas de puestos y de gente vendiendo, comprando o simplemente caminando, allá lo encontrarás, su plaza central, su ambiente estudiantil.

Después de ir al mercado dominical de Tarabuco, pueblo a 65 kilómetros de Sucre, donde cada domingo bajan de todas las comunidades vecinas las gentes a intercambiar sus productos.

Decidí ir a la Higuera. Es un pueblo muy chico situado a unos 60 kilómetros de Vallegrande, que es la cabecera de comarca.
Para llegar no es nada fácil debido a la lejanía de cualquier ciudad grande, a lo abrupto del terreno, a las malas comunicaciones y la lluvia.

Agarré una “movilidad”, furgoneta pequeña, vieja, llena de personas y bultos en la vaca, que después de casi cinco horas me llevó hasta Villa Serrano. El camino muy bonito, pasando por pueblitos, casas dispersas, algún campesino, valles verdes y profundos, algún río.

Yo observaba todo el paisaje y el subir y bajar de las gentes a la “movilidad”, con sus bultos, generalmente productos agrícolas, que llevan a vender o que acaban de comprar, por lo que las cinco horas no se me hicieron pesadas.
Llegué a Villa Serrano sobre la una del mediodía. Me impresionó que allá, lejos de todo, hubiera un pueblo grande, de unos 12000 habitantes, pero el ambiente era de un pueblito, que me recordó a mi pueblo, Muñoveros, ese pueblo segoviano que no alcanza los 200 habitantes, donde resido y que tanto extraño al estar lejos de él.
No se por qué asocié a dos paisanos de mi pueblo, ya muertos, a los que recuerdo con un cariño especial, Urbano y Martín Borreguero; Urbano que en las noches de verano y yo niño se sentaba en la puerta de la casa de mis abuelos, siempre con su cigarro en la mano medio encendido, medio apagado, con su boina, y contaba y contaba historias e historias, de su vida, de cuando estuvo en “el África” como el decía, haciendo el servicio militar, de la vida dura de sus tiempos de mozo, de su furtivismo en la cinegética para llevar algo a la cazuela. Y a Martín Borreguero, lo recuerdo, sentado en el bar con su vasito de vino, menos de un dedo de vino y el resto de gaseosa, o bien en la caceras aledañas al pueblo buscando la tan apreciada seta de cardo; siempre me decía Carlos, que no se te olvide Jesucristo, el primer comunista antes que Marx, y me enseñaba su tatuaje casi borrado por el paso del tiempo, que se hizo en el brazo una M y una B, sus iniciales cuando estuvo en “el África” en la mili.

Toda esta historia la cuento porque nada más llegar a Villa Serrano, la “movilidad” me dejó en la plaza, busque donde dormir, una pensión casi en la misma plaza, regentada por una señora muy educada.
Al entrar en la pensión, dos señores mayores de unos 80 años que estaban sentados en el pollo de al lado, se me acercaron. -Antonio Zárate para servirle-, dándome la mano a continuación, – Manuel Cardel para servirle también -. Pero yo enseguida les bautice como Urbano y Martín, ya que me recodaron cada uno a su manera a mis dos paisanos.

Ya pasé casi toda la tarde sentado en el pollo, charlando con estos “viejitos” tan amables. Me contaron historias de sus años mozos, de cuando pasaron “hartos militares por acá, hacia Vallegrande en busca del Che”. Y como no, “estudiando” la manera de poder llegar a la Higuera, ya que debido a las últimas lluvias, la carretera estaba arruinada.
“Martín y Urbano” me acompañaron, a la casa de un acaudalado del pueblo, como lo definieron, le preguntaron si podía ir con él, ya que tiene “movilidad “y suele ir todos los días a por naranjas a una finca a unos 30 kilómetros de la Higuera. Así lo hicimos, quede con el señor don Paco, el acaudalado, que me llevaría hasta su finca y luego iría caminado.

Pero para mi mala suerte el día amaneció lloviendo y me dijo que no iba. Así que no me quedo otra que retroceder hacia Sucre, después de otras casi cinco horas de viaje, y un pinchazo del autobús, estaba otra vez en Sucre, sin haber estado en la Higuera.

Decidí ir a otra ciudad grande Cochabamba y de allí por otra ruta, hasta Vallegrande, y de allí ya vería. Pasé en Cochabamba un día. Me enteré de la manera de llegar a Vallegrande, salía un bus todos los días a las cinco de la tarde y para allá que me fui.

Qué doce horas de viaje, camino infernal de piedras, baches, el autobús lleno de gente, de bultos en la vaca, gente y más gente que subía y bajaba, doce horas así.

Llegué a Vallegrande a las 5 de la madrugada, esperé en el mismo bus, ya que me había enterado que había una “movilidad” que salía a las 8 hacia Pucará, último pueblo antes de La Higuera.

Salí del bus a las 7 de la mañana, el pueblo ya estaba a pleno funcionamiento, desayuné, vi el ambiente del pueblo, pregunté en la “movilidad”. “Ahorita” salimos, jejeje una hora después del “ahorita”, partimos hacia Pucará, pueblo situado a tan solo 15 kilómetros de La Higuera.

preparando el bus para Vallegrande
preparando el bus para Vallegrande

Otras tres horas de viaje más, pero que paisajes, todo verde, valles y más valles, vegetación densa, frondosa, montañas y camino malo, baches. Pero llegué, Pucará es un pueblo de unas 100 familias donde todavía viven sin agua ni luz.

Pregunté para llegar a la Higuera, no había movilidad solo se podía llegar caminando. Un señor muy amable, me dijo – Usted va para la Higuera, ¿no es cierto?-. Sí señor, contesté, pues venga a mi casa le tengo que contar cosas del Che, afirmó. Salí de su humilde casa, llena de fotos del Che, casi una hora después de entrar, charlamos, bueno mas que charlamos me hablo él la hora entera, pero fue muy interesante.


Empecé a caminar por el camino hacia la Higuera. Serían unas tres horas largas caminando. Cuando llevaba una hora más o menos de camino, paró una movilidad que me llevó hasta bien cerca de la Higuera.

pinchazo del bus volviendo de Villa Serrano
pinchazo del bus volviendo de Villa Serrano

Me contaron que eran trabajadores que estaban instalando la luz en toda esa zona, gracias a una ayuda del gobierno alemán. Continué andando, muchos loros revoloteaban haciendo gran ruido.
Por la densa vegetación La Higuera no se ve hasta que estas casi allí; en la entrada, un cartel que da la bienvenida. En este pueblo viven unas 12 familias, allá perdido de todo, pero tiene al Che, como ellos dicen.

Una antigua escuelita, la han habilitado como albergue comunal, para que se alojen los contados turistas que llegan, donde yo dormí. Imagínense el pueblito, lejos de todo, metido en una espesísima vegetación, en la montaña, sin luz, ni agua corriente.

En todas o casi todas las casas esta pintado el rostro del Che, o alguna frase suya. No tienen ventanas, solo una puerta hacia la calle y otra hacia atrás donde esta el corral. Una sola habitación que sirve para todo, comer, dormir, cocinar, estar, de todo menos para ver la tele, ya que no hay. Perros gallinas, chanchos, gatos, cabras, todos mezclados por allá.

Esto es lo que se ve al llegar a la Higuera, donde pasé tres noches, os preguntaréis ¿que hacías? Pues la verdad que el tiempo se me pasó rápido.

vista de la Higuera
vista de la Higuera

Un día fui caminado a la Quebrada del Churo o Yuro donde se produjo el último combate de los guerrilleros y del ejército boliviano. Otro rato fui caminado hasta Abra Picacho, unas casitas cercanas a la Higuera. También pasé mucho tiempo charlando con los lugareños, -véngase conmigo a la chacra (plantación de maíz) que voy a espantar loros -. Este ave gracioso para nosotros, les traía de cabeza, ya que se comen “todito el choclo (mazorca) de arribita hasta abajo, no dejan un granito”, como ellos decían. Así que a dar voces en el campo jejeje, para intentar que el daño a la cosecha fuera el menor posible.
Y como no me hablaban del Che, que si el día que lo mataron, que si por aquí pasó, que si tal….todos los que tienen más de 55 años decían que se acordaban y me contaban “su película”.

Pero según me enteré ninguno se acuerda bien, porque ni ellos mismos saben los años que tienen, y en los días de combate desalojaron el pueblo, y debido a la represión del ejercito y sus instrucciones estrictas, ningún habitante de todo la sierra podía hablar con desconocidos.

Os preguntaréis que por qué fui a la Higuera; creo que el Che con sus muchos seguidores pero también con sus más enemigos o contrarios, se ha convertido en un personaje importante del siglo XX, al que se han dedicado muchos poemas, canciones, películas, libros…. ¿quién no identifica su rostro? Esa foto de Alberto Korda, que es el retrato más reproducido y que se ve en cualquier marcha, ya sea juvenil u obrera, de jubilados o de estudiantes, es decir, donde haya un ser que busque un sueño, un anhelo, una esperanza de un mundo más justo, casi seguro habrá una foto del Che, o en gorras, camisetas etc.

 mapa de la zona de la Higuera
mapa de la zona de la Higuera

Por esto me interesó recorrer los lugares por los que estuvo el Che en sus últimos momentos de su vida luchando por una causa que él consideraba justa, ese socialismo romántico e utópico de la igualdad entre los pueblos y las gentes, y su “América Latina unida”.

Personalmente la figura del Che me atrae porque creo que fue una persona muy coherente con sus ideas y su forma de vivir y de morir, ya que siendo de familia acomodada, lo que le permitió estudiar, en aquella época, una carrera, medicina, pudiendo vivir tranquilamente en su Argentina natal, vivió intentando llevar a cabo su revolución de un mundo más justo, por lo que encontró la muerte.

En estos días que estuve por allí, al pasear, imaginaba como fueron sus últimos días y como el Che aceptó Bolivia, quizá porque no le restaba otra alternativa, para organizar su núcleo de guerrillas y su deseo de extender la revolución por toda América Latina.

A pesar de que el conocía las dificultades con las que se enfrentaría y de hecho se enfrentó, como el territorio boliviano, su economía, su política, la barrera étnica, la omisión del partido comunista boliviano. Todos estos factores unidos y como no la intervención de los Estados Unidos fue lo que le llevo a su fracaso y posterior asesinato.
Después de la Higuera volví a Cochabamba donde estuve un par de días, pero creo que cuando leáis estas líneas ya estaré en otra aventura, navegar por la cuenca amazónica.

Primero iré a Villa Tunari ya en el trópico de Cochabamba. De allí al Puerto Villarroel e intentar desde allí llegar a la ciudad de Trinidad, por Río ya que no hay carretera ni camino, serán unos 500 kilómetros primero por el río Ichilo y luego Mamoré, veremos si lo consigo.


Navegando por el Río Mamoré.

Trinidad, Bolivia, martes 13 de mayo de 2008

Hoy día 23 de Abril, se cumplen 3 meses de mi viaje y también es la fiesta de mi comunidad, Castilla y León, conmemorando el 487 aniversario de la Batalla en Villalar entre las tropas de Carlos V y Los Comuneros.

Yo estoy sentado en el techo del barco San Luís escribiendo estas líneas. Como ya os dije en mi última crónica, iba a intentar llegar a la ciudad de Trinidad, desde el Puerto Villarroel por el Rió Ichilo. Luego el Río Mamoré hasta llegar a mi destino, recorriendo unos 480 kilómetros, todos por río, ya que no hay comunicación terrestre. Toda esta zona es la cuenca amazónica de Bolivia.

En Cochabamba conocí a un a pareja de italianos, a los cuales les propuse que me acompañaran a este viaje, Les pareció buena idea, así que salimos de Cochabamba, paramos dos días en Villa Tunari, un pequeño pueblo de la provincia del Chapare situado en la nueva carretera que une Cochabamba y Santa Cruz, en medio de una espesa vegetación selvática, y entre dos grandes ríos.

el barco San Luis, cargando la gasolina en la plataforma
el barco San Luis, cargando la gasolina en la plataforma

De aquí nos dirigimos a Puerto Villarroel, un pequeño pueblo donde la carretera termina en el rió Ichilio. Nos habían dicho que de allí salían barcos para Trinidad. Preguntamos y no había tales barcos, pero nos dijeron que alguno de mercancías salía, así que preguntando encontramos un barco que nos llevaba. Era el barco San Luís.
Su comandante, Román nos dijo que teníamos que esperar dos días y que dependiendo de la cantidad de agua tardaríamos entre 4 o 5 días en llegar, ya que estaban cargando el barco con la mercadería, 400.000 litros de Diesel, que transportan hasta Brasil, unos 1000kilómetros por río. Nos pareció buena idea, así que esperamos dos días en El Pequeño pueblo Puerto Villarroel. La verdad que estos dos días no hicimos gran cosa, estar tranquilos, paseando…..el día 22 de abril partimos, cinco marineros, una cocinera, tres gringos (dos italianos y un español ) y 400.000 litros de Diesel. El barco era pequeño, seis camarotes para la tripulación, una cocina un baño y una zona donde colocamos las hamacas donde dormiríamos. La gasolina iba en una gran plataforma atada y arrastrada por el San Luís.

Os dejo, me avisan que esta la cena. Después de cenar arroz y pescado recién sacado del agua, el barco atracó, ya que el río todavía, aunque para mi me parece inmenso, no es lo suficientemente grande para navegar de noche, ya que puede haber panduras. Esto es una especie de montones de arena, que el agua cambia constantemente de lugar y podemos encallar.

Así que después me puse a charlar un rato con el comandante y los italianos y motivados por la gran cantidad de mosquitos, que incomoda estar a gusto, nos fuimos a la hamaca a dormir.

niño en el Puerto de Villarroel
niño en el Puerto de Villarroel

El río esta perdido de todo, ni rastro de ningún tipo de civilización, y de todo, ese gran rió en medio de la selva, con sus ruidos salvajes, su calor y humedad. Nos metidos dentro de la mosquitera y a dormir en la hamaca. A pesar de la mosquitera, el repelente, pantalones largos y manga larga, los mosquitos no nos dejaron dormir y amanecimos con picaduras por todos los lados.

Con los primero rayos del Sol, el San Luís comenzó otra vez a navegar, despacio, con ese ruido constate y monótono del motor, en la inmensidad del río que cada vez se va haciendo más ancho, a las orillas una vegetación alta, espesa, verde, exótica de plena selva. Los italianos y yo ocupamos el tiempo, en la hamaca leyendo un rato. Otros ratos, medios dormidos a causa del calor y la humedad. Otra pasaba el rato mirando el paisaje desde el techo del barco…….así pasó nuestro segundo día en el barco.

el comandante Roman y el marinero Israel, se adelantan para comprobar si hay panduras
el comandante Roman y el marinero Israel, se adelantan para comprobar si hay panduras

Qué paisajes, qué sensación el ir navegando por el río…. Eso si, no penséis que no comíamos, pescado y arroz era casi siempre el menú, hasta para el desayuno a las 6:30 de la mañana.
De vez en cuando se divisaban delfines de agua, que parecían saludarnos, alguna tortuga que tomaba el sol en algún palo, y muchas aves. Cada cierto tiempo dos de los marineros se subían en una barquita con motor y de adelantaban para estudiar los mejores sitios para que posteriormente pasara el barco.
Al anochecer atracó de nuevo, ya que el río según el comandante todavía podía se peligroso de noche. Qué atardecer más bonito. Esta noche fue realmente mala, los mosquitos por todos los lados sin respetar al repelente, ni la mosquitera ni a nada te picaban, y pasaban a tu alrededor haciendo un ruido como auténticos formula-1 pilotado por Fernando Alonso. Que Noche, horrible.

sentado en la plataforma
sentado en la plataforma

Amaneció y el San Luís otra vez navegando, agua, tranquilidad, vegetación, pescado, arroz, lectura, hamaca, calor humedad, charla… así pasó el tercer día. A media mañana desembocaba al río Ichilo el río Chapare por el lado izquierdo. Un poco más tarde el río Grande hizo lo mismo por el lado derecho, el río se agrandaba, más y más agua, impresionante.

el Marinero Daniel al timon
el Marinero Daniel al timon

Por fin, esta noche no paró. Navegó toda la noche, así que no hubo mosquitos. Qué espectáculo resultaba tumbarse de noche en mi lugar, “el techo” del barco, y mirar las estrellas, la luna, la vegetación, escuchar el chapoteo de algún pez en el agua, los diferentes insectos que hacen un gran ruido y de fondo el motor del barco, realmente impresionante. Por fin pudimos dormir a gusto.

Al día siguiente me dijo el comandante que si no había ningún problema por la tarde llegaríamos a Trinidad. Sobre las 4 llegamos, el barco por lo difícil de maniobrar atracó, y el comandante en la barca pequeña, nos llevo hasta el Puerto Barador, a unos 12 kilómetros de Trinidad.
Este corto recorrido, fue un poco triste, pegaditas a la carretera, en la misma cuneta había muchas casitas, de palos, ya que eran de las gentes que tuvieron que desalojar sus comunidades unos meses antes por las inundaciones, instalándose en los únicos sitios donde no había agua, perdiendo su ganado y su cosecha. Todos los campos inundados, animales muertos, que pena.

campamento improvisado de las gentes realojadas por las inundaciones
campamento improvisado de las gentes realojadas por las inundaciones

Así que después de cuatro días de navegación llegamos a nuestro destino: Trinidad. Pensándolo bien, a pesar de que algún rato se hizo un poco largo había merecido la pena. Esos 4 días de navegación, recorriendo casi 500 kilómetros, contemplando ese espectáculo salvaje de agua y naturaleza, y conviviendo con la tripulación y los mosquitos. Ahora estoy en Trinidad, una ciudad grande en plena cuenca amazónica donde el ruido de las motos es infernal, cuantas motos y moto taxi, de acá para allá, creo que mañana me iré para Santa Cruz.

Ya van tres meses.

Como dije el día 23 de Abril se cumplían tres meses de mi partida, a ese objetivo, intentar subir a la montaña más alta de América, la Aconcagua, y después viajar por diferentes países de América Latina, hasta que se me terminara el dinero. Por ahora lo estoy haciendo. Sí, la verdad es que no llegué a la cima, pero hasta donde llegué, la forma de como llegué y la satisfacción personal es como si hubiera cumplido mi objetivo.

motos y  mototaxis en Trinidad
motos y mototaxis en Trinidad

El otro objetivo también lo estoy consiguiendo, he estado en tres países muy diferentes, Argentina, Chile y Bolivia. He conocido a gentes muy diversas, he estado en paisajes muy diferentes altas montañas a menos 25 grados, en desiertos a 40 grados, en selva con el 95 por ciento de humedad, en grandes ciudades, capitales de países o en pueblitos de unas pocas familias. He utilizado todo tipo de transporte barco, lanchas, coches, autobuses, picat, autostop, caminado…..y lo que me queda.

Respecto a las crónicas, y aprovechando para dar las gracias a todo GranadaDeporte por confiar en mí, seguiré escribiendo, ya que con ellas disfruto y pienso en mi viaje. No se si tendré muchos o pocos lectores pero por los menos sé que alguno tengo jejeje. Mi fan número uno, mi abuela, que según mi madre se emociona cada vez que lee una, y mi crítico número uno, mi padre, que siempre, con su afán perfeccionista, me dice, esa falta ortográfica, esfuérzate más etc… Por más que le digo que en algún ordenador faltan letras, acentos, o están cambiados, y como no, algún despiste mío. Así que lectores de Crónicas del Fin del Mundo, seáis muchos o pocos, ya sabéis donde me encontrareis.

Por El tren de la muerte

Carlos Zapatera. Samaipata, Miércoles, 21 de mayo 2008

Llegué a Santa Cruz de la Sierra, procedente de Trinidad, la ciudad de las motos y mototaxi, después de nueve horas de bus, por una carretera muy mala. Hice el viaje de noche así que no se cómo es el paisaje.

Santa Cruz es la segunda ciudad más grande de Bolivia y según datos económicos la “capital del país”. De las ciudades bolivianas que he visto, es la que me ha parecido menos boliviana. Por qué digo esto, porque es la que menos población indígena tiene, la más “ordenada”, la que tiene más tiendas elegantes de marcas internacionales, menos gente vendiendo por la calle, más autos particulares y más taxis que “movilidades” colectivas.

el Pantanal
el Pantanal

Llegué el 31 de Abril por lo que en la ciudad se vivía un clima extraño, como de fiesta, de alegría, ya que el 4 de Mayo se celebraría el referéndum para decidir sobre la autonomía del departamento de Santa Cruz.

De antemano estaba claro que ganaría el SI, en casi todas las tiendas negocios, autos, taxis había pegatinas carteles con el SI, por toda la ciudad se podía oír la canción pegadiza del Si, si si si vamos por autonomía. En edificios oficiales colgaban grandes banderas verdiblancas, como la andaluza, que representa el departamento de S.Cruz.

Bolivia actualmente vive momentos políticos muy difíciles. En el 2006 ganó las elecciones el primer presidente indígena Evo Morales y él y su partido el MAS (Movimiento Al Socialismo) llegó al poder. Decir que en Bolivia casi el 70 por ciento de la población es indígena, lo que fue produciendo una división de la sociedad del país muy grande; por un lado los indígenas, una pequeña clase media de profesiones liberales, funcionarios, intelectuales que apoyaron incondicionalmente a Evo y sus reformas. Por otro lado la clase empresarial y clase alta del país, generalmente blancos, que al verse recortados sus privilegios que habían venido disfrutando desde tiempos de la conquista española, que continuaron manteniendo durante la colonia y la Independencia, y que con grandes medios de propaganda, ya que son poseedores de los medios de comunicación del país, de grandes latifundios y de las grandes empresas , empezaron ha hacer campaña en contra del gobierno, en contra de la nueva constitución y a favor de las autonomías.

Generalmente, el máximo apoyo al presidente y al gobierno lo tiene en las regiones más pobres, el occidente del país, que comprende las regiones de La Paz, Oruro, Potosí y Chuquisaca. Los máximos desafectos al gobierno están en las regiones más ricas y con más población de descendientes de españoles, como ellos dicen con orgullo, es decir el oriente del país y los departamentos del Beni, Pando y Santa Cruz.

limpiabotas de Santa Cruz y carteles por el "Si"
limpiabotas de Santa Cruz y carteles por el "Si"

Este clima de división se puede ver en cualquier lugar. Por ejemplo, viajando en le bus en cualquier momento te puedes encontrar con un bloqueo, como ellos dicen, de las carreteras, las cortan al trafico durante horas. Los “bloqueadores” pueden ser campesinos a favor de una nueva ley sobre la exportación de materias primas que por decreto aprobó el gobierno o bien todo lo contrario, ser gente en contra de la ley, y a veces es difícil saber del por qué del bloqueo.
Entonces se ven las reacciones de los viajeros, uno dice- otro bloqueo, este gobierno nos va a llevar a la ruina- , dice otro – hay que apoyar a Evo, Evo cumple……..- y casi todos los viajeros algo dicen al respecto, que a mi personalmente me hacen interesantes los viajes.
Mi posición es la de simple observador de la situación boliviana, aunque claro esta que tengo mis ideas y principios, que siempre intento no mostrar, en las situaciones que he comentado. Cauto y prevenido pregunto al compañero de al lado, al de adelante o cualquiera del autobús cosas como ¿qué es lo que piden? ¿Quién son? ¿Por qué?, y así escuchando las respuestas de los unos y los otros saco mis propias conclusiones. Esto solo es un pequeño ejemplo de donde se puede ver el clima que vive el país.

Como historiador que soy y especialista en la Guerra Civil española, creo que Bolivia esta en una situación política muy complicada y que me recuerda, en ciertos aspectos, el conflicto español que acabo de citar. Existe una división entre regiones ricas y pobres, un gobierno elegido democráticamente de talante socialista que en un principio esperanzó a mucha gente, campesinos, obreros, profesiones liberales… y que poco a poco población de estos sectores de la sociedad, que en un principio apoyó y votó al gobierno, se ponen también en contra. Debido a los problemas en la aplicación de las leyes prometidas, por la presión de las oligarquías del país y de la todavía muy poderosa iglesia católica. Esperemos que no termine como nuestro conflicto y gane el diálogo.

cigüeña tuiuiui
cigüeña tuiuiui

Que por qué hago toda esta reflexión, porque creo que el viajar no solo es conocer los sitios turísticos sino la realidad social del país, y creo que cualquier viajero en Bolivia se daría cuenta de esta situación.
Al llegar a Santa Cruz yo pensaba quedarme esos tres o cuatro día, hasta el referéndum autonómico para ver el ambiente de la ciudad, pero como la ciudad no me gustó demasiado y sabía como sería el resultado y ambiente, decidí ir al Pantanal, que es el humedal más grande del mundo, con una extensión de 200.000 km cuadrados, como media España, situado la mayor parte en Brasil, y un poco en Bolivia y Paraguay. Para llegar al Pantanal desde Santa Cruz, hay dos formas:
Una posibilidad es ir por carretera hasta Puerto Guijarro, último pueblo de Bolivia antes de Brasil. Son unos 500 Km. de carretera y tarda sobre 20 horas. Pero ahora, debido a las últimas lluvias, por los desprendimientos y el barro la carretera, se encuentra en mal estado y trozos intransitables. Por lo que se va por carreteras secundarias que imagínense….. ¿Cuántas horas serían? ¿Cuándo llegaría?
La otra posibilidad es por tren, que recorre esos 500 km en 22 horas, definido como “el tren de la muerte”, ya que antiguamente se caracterizó por sus frecuentes descarrilamientos, sus demoras, la gran cantidad de muertos… ya que no era un tren de pasajeros sino un carguero de mercaderías, y las gentes se subían al techo de los vagones.

¿Cual elegí yo? pues el tren, que entre las dos opciones me pareció la más segura para llegar a mi destino. Saqué el billete con un finlandés, un italiano y un argentino. Esperamos la gran cola de gentes son sus grandes bultos. El tren salía teóricamente a las 12:00 horas. Llegó las 12:15 en la cola esperando; 12:40, un policía dijo- el tren no sale, otro tren de mercancías descarriló, guarden su “boleto” y mañana a las 12 en punto salimos -. Un día más en Santa Cruz. Por lo que parece no solo antaño descarrilaban.

Al día siguiente a las 12:15 salimos, dirección Puerto Guijarro. El tren despacio, gran movimiento de los vagones de lado a lado, el terreno totalmente llano, vendedores por el pasillo gritando sus productos -soda, soda, soda- otro – empanada, empanada…. majadito, majadito, salteña, salteña, otro galletitas, galletitas….- de todo. El tren paraba en infinidad de lugares muy pequeños, subían gentes, bajaban. La vegetación cercana a la vía y la llanura del lugar impedía ver lejos.

una parada del "tren de la muerte"
una parada del "tren de la muerte"

A las 10:30 del día siguiente llegamos a nuestro destino, Puerto Guijarro, donde me quede a dormir, para desde allí intentar visitar el Pantanal. Pero como casi todos los pequeños pueblos fronterizos no me gustó mucho y no era posible ir al Pantanal, cambié unos bolivianos por reales brasileños y cruce a Brasil. Llegué a la ciudad de Corumbá: Bonita, me gustó. Dormí otra noche. De allí en bus dos horas, qué paisaje, casi todo encharcado con gran vegetación, no del todo selvática. Se observaban gran cantidad de aves.

yacare tomando el Sol
yacare tomando el Sol

Llegamos a un cruce donde nos bajamos dos alemanes y yo, y casi dos horas más en camioneta hasta una “Facienda”. En todo el pantanal no hay pueblos, sino estas “faciendas” (haciendas), situadas en zonas más secas, que se dedican a la cría de ganado y algunas que las han acondicionado para el turismo. Desde estas se pueden hacer caminatas, montar en canoa, pescar pirañas….

por el pantanal
por el pantanal

En esta “facienda” estuve tres días, me impresionó la gran cantidad de animales que se pueden ver, de todo. Pero los que más me gustaron fueron los yacares, que son unos caimanes pequeños, que se pueden ver muy cerquita, con su boca abierta al sol para coger calor, llegando a parecer con esa quietud de plástico, hasta que te acercas demasiado y !ras! al agua. El emblema del pantanal es la cigüeña Tuiuiú que es gigante. A parte de estos animales se pueden ver aves de todo tipo, mamíferos, tucanes, capilará, monos….. Que eclosión de vida salvaje y agua es el Pantanal.

¿Qué decir de los brasileños? qué gente, a pesar de que no “falo” portugués qué amabilidad, qué alegría tienen y transmiten, según se levantan con la música, cantando y bailando. Lo de bailar lo pude comprobar bien. Al llegar a Corumbá había un festival de música, cómo bailan la samba, qué espectáculo. Obrigado, Brasil.
Otra vez en el tren de la muerte para Santa Cruz, 22 horas de traqueteo del tren, vendedores por los pasillos y ventanillas, de mal dormir. Pero tiene su encanto. .

Mis próximas noticias serán desde la Paz.

La fiesta del Gran Poder

Carlos Zapatera La Paz, Bolivia jueves, 29 de mayo de 2008.

Después del tren de la muerte, llegué de nuevo a Santa Cruz, eso sí, con bloqueo a tres kilómetros de la estación. Imagínense qué caos, todos bajando del tren con los bultos y caminado hasta una carretera próxima para buscar la manera de llegar, bien en taxi o en bus a la ciudad. Pasé una noche.

Al día siguiente me fui a Samaipata, que en quechua significa descanso en las alturas. Tardé tres horas por una carretera que a veces parecía un lodazal, pero por suerte no nos quedamos “atoyados”. Es un pueblecito pequeño, situado a las puertas del parque nacional de Amboró. Ahí conviven turistas, lugareños, occidentales que cansados de sus vidas montaron en este pueblo un hotelito, un bar, una agencia de viajes…y con cruceños que han construido grandes chalets como lugar de segunda residencia. Me gustó el ambiente, pudiéndolo definir de cosmopolita. En este lugar, y sus alrededores, pasé tres días.
Un día visité el fuerte inca, a unos 8 kilómetros del pueblo, que es la piedra tallada más grande del mundo, declarada por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad, con sus 200 metros de largo por 60 de ancho. Otro día caminé por los alrededores del pueblo pasando por comunidades indígenas campesinas. Al tercer día y a las 15:00, ya que es el único bus, salí para Cochabamba. Llegué a las dos de la madrugada después de recorrer unos 340 kilómetros; qué carretera, de tierra con baches y más baches, gente que subía y bajaba, pero bueno, la verdad que creo que ya estoy acostumbrado a este tipo de viajes. Pasé medio día y para la Paz, ya que quería ir al la fiesta del Gran Poder.

bailando con mascaras
bailando con mascaras

Llegué al Paz de noche, con un francés y una australiana. Buscamos donde dormir. Dormí muy bien, me levanté y sin llevar plano y sin conocer la ciudad me dispuse a descubrirla. Caminaba despacio, fijándome en todo, y guiado por mis sentidos. Si digo mis sentidos es por los ruidos, los olores, la cosas que veo… ¡Qué caos, ordenado! Gente por todos los lados, “micros” que son pequeñas furgonetas que hacen de autobuses, con gente que desde la puerta o ventana vocean el lugar de destino y lo que cuesta, que por lo rápido que lo dicen, casi no podía entender. Caminaba sin rumbo, llegué a la plaza Murillo donde se encuentran los poderes legislativo y ejecutivo de Bolivia. Parecía que me había salido de la Paz, qué tranquilidad, gente muy diversa, unos sentados, otros vendiendo, helados, maíz para las palomas, periódicos. Limpiabotas, otros paseando, policías tranquilos charlando entre ellos, otro medio dormido, algún extranjero, que se nos ve a la legua que lo somos.

Continué con mi “exploración” de la ciudad, bajé por una calle empinada que me condujo a una grande, El Prado, que es el eje vertebrador de la ciudad, casi imposible de cruzar; autos, taxis, micros pequeños, micros grandes, para un lado, para el otro, por lo que cruzar esta calle supone una autentica aventura. Pero la crucé, llegué a la iglesia se San Francisco de Asís, de estilo Barroco, que da el nombre a la plaza.

Qué lugar más fascinante para sentarse y no hacer nada, solo observar a la gente. Caminando llegué a la zona de artesanías, el mercado de las brujas, el museo de la coca, de lo que creo que ya os hablaré con más detalle, porque esto solo ha sido un vistazo de la ciudad para darme una idea. Pero la verdad es que me encanta, este caos ordenado como yo digo. Pero creo que esto os lo contaré en otra crónica con más detalle, que La Paz lo merece. Al día siguiente, el 17 de mayo, la fiesta del Gran Poder ¡Qué espectáculo! 50.000 personas bailando, tocando música, con sus trajes, pasando por la calle principal de La Paz, el Prado, desde las 10 de la mañana hasta no sé qué hora, ya que yo me fui a las 10 de la noche, pero las cofradías seguían pasando.

mascara
mascara

Todo El Prado estaba lleno de gente, a los lados de la calle sillas, que los que habían colocado y pasado toda la noche a su cuidado vendían el lugar, por unos 20 bolivianos, pero todas estaban llenas. Una de las cosas que más me impresionó fue el ir y venir de vendedores de cualquier cosa, entre los danzantes y los espectadores. Se puede comprar de todo, desde pilas, café, chocolate, cigarrillos, rollos de fotos, peluches, globos, pollo, arroz, cómo no, cerveza, palomitas, asado, empanadas, coca-cola, soda, huevos, helados, cremitas, algodón, manises, qué sé yo, de todo. Esto me gustó mucho, entre la música se oía pollito, “pollitito”, pollito, cremita, cremita, cremita… coca-cola y gentes que subían y pasaban con sus productos.
Lo referido a la fiesta es sí me pareció un autentico espectáculo. El evento se desarrolla en honor al Jesús del Gran Poder, procede un sincretismo religioso, entre la religión aimara y la católica. Esto es porque en un barrio de La Paz había un lienzo con tres rostros, al de la derecha se le pedía cosas buenas, al de la izquierda cosas negativas y al del centro plegaria para sí mismo, naciendo la devoción al señor de la Santísima Trinidad. La Iglesia católica para evitar esta devoción a tres personas, borró la de los lados en 1930, surgiendo así la devoción al rostro del centro, llamándole Jesús del Gran Poder.

55 cofradías desfilan, en cada una cerca de mil participantes, entre bailarinas, bailarines, músicos…todos vestidos con unos trajes de gran colorido, mascaras muy bonitas que representan seres mitológicos, personajes jocosos, satíricos, aves y otros animales. Hay artesanos que se dedican profesionalmente todo el año a la creación de estas máscaras. Los participantes gastan muchos de sus ahorros en estas máscaras y en los trajes. Hay diferentes tipos de baile, como la Morenada, Waicu, Thinku, Corporales. Qué alegría por la calle, qué jaleo por todos los lados. La verdad que describir algo así es difícil, gente alegre, “tomando”, riendo, viendo, riendo en medio de ese contrate de gentes que es La Paz.

Mi largo viaje para presenciar esta fiesta había merecido la pena.

La carretera de la muerte

Carlos Zapatera. Coroico, Bolivia martes, 10 de junio de 2008

Os preguntareis que es eso de la carretera de la muerte; es un tramo de la carretera que une La Paz con Coroico y la zona Amazónica de las Yungas. Hace un tiempo os hablé del tren de la muerte, ahora toca la carretera.

Pues sí, no estoy de bromas, no me extraña el calificativo que la dieron el (IDB) como la carretera más peligrosa del mundo. Unos 26 vehículos caían de medía al año, en 1983 cayó al barranco un camión con 100 pasajeros, claro está, que los cien muertos, siendo el accidente de tráfico más mortífero en la historia de Bolivia. Menos mal que desde hace casi dos años abrieron la nueva carretera, dejando esta casi de uso exclusivo para los ciclistas.

La carretera empieza en el Puerto a 4700 metros de altura y termina en Yolosa a 1200 metros sobre el nivel del mar, su distancia es de unos 60 kilómetros.

comienzo de la carretera de la muerte
comienzo de la carretera de la muerte

Bajar esta carretera en bici es una de las cosas que quería hacer desde hace mucho tiempo. Desde que mi abuelo me enseñara a montar en las “seras de Mario”, la bici para mí ha sido un medio de transporte, una herramienta para hacer deporte. He tenido varios modelos, he competido en diferentes categorías cuando era más joven, la he utilizado como medio de transporte en diferentes ciudades que he vivido, así que con este historial, ¿cómo no iba a bajar por la carretera más peligrosa del mundo?

Después de fiesta del Gran Poder, me informe y pregunté en diferentes agencias de turismo, de las muchas que hay en La Paz, que tienen este tipo de servicio. Me decidí por una porque era barata y vi la bici. No estaba mal y tenía buenos frenos, ya que en otras agencias costaba casi el doble y la diferencia era sobre todo que te dejaban más material como rodilleras, coderas, mejor traje…. pero pensé ¿para que se necesita esto? Si me caigo por ese precipicio que he visto en las fotos, una rodillera o una codera no creo que sirva de mucho.
Así que el martes a las 8 de la mañana pasaron a recogerme por el hotel; en el grupo íbamos un francés, una peruana, una australiana, el guía, el chofer que iría detrás y yo, de lo cual me alegré, ya que pensé mejor un grupo reducido que muy grande. Salimos de La Paz siempre en subida, ya que esta a 3660 metros de altura sobre el nivel de mar y teníamos que subir hasta los 4700, desde donde emperezaría el descenso en bici.

Nos preparamos y para abajo. Al principio la carretera ancha, dos carriles, de asfalto, el paisaje de montaña, con grandes nevados y abruptos picos. Había precipicio pero el asfalto y anchura de la carretera me dio seguridad, lo que me hizo con el guía bajar un poco rápido adelantando camiones y autos que bajaban. Este primer tramo, aparte de disfrutar de la bici, el viento, la velocidad y el paisaje, me sirvió para observar a mis compañeros de aventura. Vi que la chica de Perú no controlaba mucho la bici, que se cambiaba de carril sin mirar…
Paramos, comimos un plátano, una chocolatina, un poco de agua y comenzaba lo bueno. Dejamos la carretera nueva, abierta hace dos años, al lado izquierdo y comenzaba la verdadera carretera de la muerte, arena, piedras, precipicio brutal, de ancho 2,20 metros de una especie de pasarela pegada a una gran montaña.

El guía dijo vamos, yo dije vayan ustedes primero, no quería que fuera la peruana detrás de mí, ya que la había visto muy rara en la bici, y aquí un fallo tuyo o de un compañero puede significar caer despeñado por no sé cuantos metros de altura, donde te quedarás para siempre ya que por lo abrupto del terreno es casi imposible llegar allí. No me equivoqué mucho, a los pocos metros de comenzar esta nueva zona, en una curva me encontré a la peruana en suelo debajo de la bici, la quite la bici, suerte, solo unos rasguños, si se llega a caer para el otro lado… Se subió al coche escoba.

La carretera continúa, siempre bajando, el precipicio a la izquierda, el paisaje cada vez más selvático, más calor, qué belleza, tu sobre la bici en esa carretera, qué sensación, a veces me daba una especie de vértigo al ver esa caída. Seguíamos bajando, atravesamos una catarata que caía desde muy alto encima de “la carretera”.

En una recta, recordando a mi amigo Ruano, me solté de manos, pero por solo unos instantes, no penséis que aquí se puede hacer eso mucho tiempo, la adrenalina por las nubes. Aparte de bajar, ver el paisaje, las piedras del camino, apretar bien los frenos en alguna curva, pensaba que solo hasta hace dos años antes por acá pasaban camiones, coches, furgonetas en los dos sentidos y en todas las cruces que se pueden ver a lo largo de todo el camino.

cruzando un charco al final de la carretera de la muerte
cruzando un charco al final de la carretera de la muerte

Se circulaba al revés como los anglosajones, es decir, por el lado izquierdo para que el chofer y el volante fueran al lado del precipicio. No quiero ni pensar en haber tenido que pasar por allí dos años antes una movilidad, el corazón resistió a la Aconcagua pero a esto… no sé yo.

El último rato la carretera se ensanchó un poco y el camino era algo mejor, pero siempre con mucha precaución. Cada vez el paisaje era más selvático, calor y humedad. Llegamos a Yolosa a 1200 metros, de altura, habíamos sobrevivido a la carretera más peligrosa del mundo.
¡Qué experiencia! ¡Qué bonito! ¡Qué paisaje! ¡Pero… qué carretera, Madre Mía!

Salud.

Huayna Potosí

La Paz, martes, 17 de junio de 2008

Llevaba unos días en La Paz, en la Fiesta del Gran Poder, paseando por sus calles, con la bici bajando la carretera de la muerte. Pero la montaña me estaba tentando, la Cordillera Real, que con sus imponentes nevados, el Illimani de 6431 metros y el Huayna Potosí con sus 6088 metros, parecen que vigilan y guardan la ciudad.

Para la ascensión de estos preciosos y esbeltos nevados, se necesita material, el cual no tengo aquí, así que tendría que alquilarlo, como botas dobles, crampones, piolets, cuerda…

Preguntando en diferentes lugares, me di cuenta que me saldría más caro el alquiler y el transporte por mi cuenta, que ir con un grupo de gente y guía. No es como en la Aconcagua una expedición comercial, ya que no hay porteadores, ni nada, sólo el guía que te indica el cómo subir, por dónde y demás peligros de la montaña. Así que escogí esta modalidad…

el Huayna Potosi desde el mercado del Alto
el Huayna Potosi desde el mercado del Alto

El domingo, subí al Alto, ciudad pegada a La Paz, con un millón de habitantes, y que abre paso al altiplano, situada a 4200 metros de altitud. Fui a un mercado dominical; debo decir que me impresionó, he estado en diferentes mercados en América Latina y muy diferentes entres ellos, de artesanía indígena, más rurales, de productos agrícolas, de ciudades donde venden de todo, para turistas…. pero como este no. Se puede comprar cualquier cosa. Y no sólo comprar, te arreglan cualquier cosa. Cuando digo cualquier cosa os podéis imaginar lo que sea. De todo hay y todo se arregla, todo vale, y el Huayna Potosí, que dominaba todo el mercado.

Así que el lunes 26 de Mayo, por la mañana temprano partíamos, dos guías bolivianos, un holandés, una francesa y yo, para en dos días intentar hacer cima al Cerro Joven, que es el significado de Huayna Potosí en Aymará.

Para subir, se necesita aclimatación para la altura, pero como ya llevaba unos días en la Paz que está a 3600 metros, además unos días antes subí al Chacaltaya de 5500 metros, un pico muy facilito pero con unas vistas espectaculares.

El primer día dormimos en un refugio a 4700 metros de altura situado a los pies del glaciar, pero todavía no había nieve. Este día no tuvimos ningún problema. Dormimos bien. Nos levantamos y para el otro refugio, a 5135 metros, con las mochilas, las botas dobles, crampones, piolets, ropa….Tuvimos que pasar una pared del glaciar de hielo de casi 90 grados, no muy alta. Los Guías expertos andinistas, subieron de “primero” instalando la cuerda, para subir nosotros de “segundo”. Aunque de segundo me costó; estábamos a casi 5000 metros de altura, y cualquier esfuerzo se nota ¡plas! piolets, ¡plas! un pie, ¡plas! el otro piolet, ¡plas! el otro pie y así poquito a poco para arriba.

subiendo por el glaciar
subiendo por el glaciar

Después una zona de rocas con bastante subida y llegamos al segundo refugio. Desde allá atacaríamos la cumbre. Comimos y casi antes de que se metiera el Sol a las seis y media estábamos en nuestros sacos de dormir. Ya que a la una de la madrugada teníamos que salir para intentar hacer cumbre más o menos a las siete de la mañana. Esto se hace así para evitar posibles avalanchas y que la nieve esté dura. Pero es una pena para las fotos.

A la una salíamos 5 personas, dos cordadas y un objetivo, hacer cumbre en el Huayna Potosí. En una cordada un guía y el holandés, en otra un guía, una francesa y yo.

Comenzamos caminando despacio una dura subida, clavando bien los crampones en la helada nieve. Hacía frío, solo se oía el ruido de mi respiración y de las puntas de los crampones entrando en la nieve. Hacía frío, pero seguíamos para arriba. En algunos lugares por estar menos resguardados soplaba un viento muy frío que hacía que aumentara considerablemente la sensación térmica. Qué paisaje, nieve helada, grandes grietas, media luna, las luces del alto que abrían paso al inmenso altiplano, y el imponente Huayna… ¡impresionante!
La francesa que iba entre el guía y yo, pedía muchas paradas, en la cuales me quedaba bastante frío. Pero seguíamos para arriba. A los 5600 metros de altura, el aire soplaba muy fuerte, lo que producía una sensación de mucho frío. El holandés dice que no siente los dedos de los pies, ni los de las manos dice que los tiene morados, por lo que se bajó esa cordada.

al fondo el Huayna
al fondo el Huayna

La verdad que los dedos de los pies yo llevaba un buen rato sin sentirlos, aunque los podía mover, así que para arriba. A la media hora de que se bajaran y a unos 5700 metros, aunque a tres o cuatro horas de la cima, la francesa de cayó desmayada, la altura no perdona. Se recuperó un poco y todos para abajo, así es la montaña, me quede con la miel en los labios, pero volveré a intentarlo con más ganas.

La bajada fue muy lenta, Claire, no tenía fuerzas, pero poquito a poco llegamos al refugio, estábamos salvados.
Creo que ahora me iré unos días a la selva a Rurrenabaque, pueblo a las puertas del Parque Nacional Madidi, para volver con más ganas a la montaña.

Saludos.

La Paz – Rurrenabaque, 27 horas, 390 kilómetros

Carlos Zapatera Rurrenabaque, Bolivia sábado, 28 de junio de 2008

Después de mi aventura al Huayna Potosí, decidí ir unos días a la selva, al pueblo de Rurrenabaque, situado en el centro de las Yungas y en el departamento del Beni, pura cuenca amazónica, en las puertas del Parque Nacional de Madidi, para descansar unos días y volver con más fuerza a las montañas. Iba con Andoni, un pamplonica que había conocido unos días antes.

Os contaré el por qué de las 27 horas. Llegamos a Villa Fátima, lugar de la Paz donde salen los buses para Rurre, eran las nueve de la mañana, nos dijo el chofer que a las 11 en punto salíamos. Hicimos un poco de tiempo, paseamos; mercado por todos los lados, se podría decir que toda la Paz es un mercado.

No salimos a las 11 en punto sino a las 12:30. Dos chóferes, dos asistentes de chóferes, unos 45 pasajeros y mucha mercadería en el techo, todo bien colocado. A mí me extrañó lo de los dos asistentes, pensé – el bus va directo, por lo que no se sube ni baja ni personas ni mercadería en mitad… para qué cuatro personas trabajando. A las 13 horas se puede decir que salimos de La Paz al pasar el puesto de peaje y todas las cabañitas a lo largo de la carretera donde puedes encontrar cualquier tipo de comida para tu viaje.

Antes de coronar el puerto, el bus se paró sucesivas veces. Uno de los chóferes se metió en las tripas de “su querida maquina de trabajo”; la 14 la 12, dice a uno de los asistentes, por lo menos se realiza esta operación tres veces, ¡cómo resisten estos autobuses!, pensé.

Cargando el bus, en la Paz
Cargando el bus, en la Paz

Llegamos al cruce de Coroico, Yolosa. ¿Os acordáis?, donde termina la carretera de la muerte, que bajé hace unos días en bicicleta, eran las 15:30 de la tarde, claro está que bajamos por la carretera nueva.
Hasta acá ¿cómo imaginarme lo que me esperaba? Yo sabía que estábamos a unos 1200 metros 250 kilómetros, así que pensé que la carretera no sería buena. Pero no que sería tan espectacular de altura y que Rurre estaría a unos 300 – 400, ya que esta en la cuenca del amazonas, y la distancia poco más de de 250 kilómetros, así que pensé que la carretera no sería buena. Pero no que sería tan espectacular.
Pasamos el cruce, la “carretera nueva” y asfaltada a trozos desapareció, apareciendo un camino de pocos metros de ancho y un precipicio brutal, en un cartel pude leer, “mantenga siempre su lado izquierdo”, en otro “tienen preferencia los que van en dirección a La Paz”. ! Me cago en la p…! perdonen la expresión, pero es lo que pensé al darme cuenta de que era la continuación de la carretera de la muerte. Así que nosotros que bajamos, debíamos pasar por el lado del precipicio el izquierdo y ceder a los autos que subían, como los anglosajones pero el volante al lado izquierdo.

una de las curvas de la carretera, sale movida por el "traqueteo" del bus
una de las curvas de la carretera, sale movida por el "traqueteo" del bus

Os podéis imaginar, una especie de pasarela, no tan inclinada como la carretera de muerte, pero prácticamente igual de ancha y mala, y con ese abismo espectacular no tan hondo, ya que la montaña era más baja, pero si caes por allá las consecuencias son las mismas.
¡Otra vez en la carretera de muerte! pero ahora en bus. Debo reconocer que empecé a tener una sensación rara, una especie de miedo, tensión, vértigo, qué se yo….yo iba sentado en el asiento 40, es decir, al fondo casi del bus y en el lado izquierdo en la ventanilla, igual que el chofer, así que iba casi encima de la nada. Andoni a mi lado derecho, alguna vez que le miré, qué cara, un poema… no quiero saber las caras que puse yo en alguna curva, o en algún “mellado de la carretera” provocado por las últimas lluvias, donde pasaba la rueda, en la que yo casi iba encima, no miento, por el aire fuera del camino. Yo intentaba no pensar en eso, sino disfrutar del indescriptible paisaje. Pero no era posible quitarme esa extraña sensación, miedo, preocupación, tensión… mi corazón latía muy rápido debido a este peligro.

Comencé a hacer fotos, pero salían movidas debido a la velocidad y el movimiento constante del bus. Para intentar quitarme esa sensación de velocidad, de vértigo, de miedo, de peligro, qué se yo de que, ya que era una sensación contradictoria que me gustaba por una parte pero por otra quería que se me pasara.

subiendo en una "Movilidad"
subiendo en una "Movilidad"

No sé por qué, saqué la cámara por la ventanilla, con el modo de vídeo y comencé a grabar, esto me evadió un poco de esa sensación contradictoria. Además intenté cambiar “el chip”, en vez de pensar que iba con 45 pasajeros, un montón de bultos en el techo de un autobús de no sé cuantos años, que unos kilómetros antes se paró por lo menos tres veces por diferentes averías, dos chóferes con sus dos asistentes. Quise pensar que era una gran y sofisticada montaña rusa y que era el mejor parque de atracciones del mundo, en medio de un paisaje fabuloso, que no falla nunca.

Esto me ayudó, cambió mi viaje. Ahora iba en una gran montaña rusa grabando lo grandioso del paisaje, sacando la cabeza por la ventanilla.
¡Qué paisaje! ¡Qué abismo! ¡Qué bonito! pensando esto y grabando, pasaron los kilómetros con sus curvas, sus adelantamientos entre mi bus y otro de otra empresa, y con algún cruce de camiones y otros autos, para lo cual alguno de los conductores al ver un vehículo en sentido contrario esperaba en un lugar un poco más ancho su paso. Cuando la solución no podía ser así, no quedaba otra que dar marcha atrás, en una carretera de 2,5 metros, de piedra y barro y un abismo… en estas operaciones, era curioso observar a los pasajeros unos miraban por la ventanilla, otro cerraba los ojos, otros medios dormidos, pero ninguno decía una solo palabra, silencio total en el aire se podía respirar tensión.

Precipicio, abismo, vídeo, paisaje, curvas, camiones, autos… así pasó el tiempo y los kilómetros, hasta llegar a un pueblo situado a la altura del río ¡Por fin! pensé, terminaría la carretera esta y comenzaríamos a llanear a la orilla del río, o eso quería que pasara, pero no, que va, todo lo contrario, el camino subió cogiendo otra vez altura respecto al rió, y el abismo. A pesar de imaginar la montaña rusa, la tensión se disparaba en mi cuerpo.
A las 18 horas llegamos a Caranavi, donde nos detuvimos a comer – cenar. Muy bueno, cené con Andoni en un lugar de los muchos que ponía se sirve cena, que consistía en un chuleta, arroz, ensalada y yuca. Al bajar del bus le dije al conductor, de unos 50 años, con su buena tripita, sin casi dientes, con el pelo negro alborotado, es usted como los de la Fórmula 1, dije. A, me contestó; que es usted como el “Sumaquer” ese, qué carretera y como maneja usted, ¿qué miedo no?, le dije. Me contestó así, así, riéndose amablemente, 15 años llevo bajando esta carretera, no es peligrosa, añadió.

Continuamos el viaje ahora de noche, la carretera más ancha, circulando ahora por la derecha como en las carreteras normales, pero también con buenos precipicios. Paramos en la gasolinera, el chofer otra vez, la 14, la 12 por debajo del bus. Yo meé.

"Sumaquer" delante de su máquina, parada por el bloqueo
"Sumaquer" delante de su máquina, parada por el bloqueo

Continuamos hasta que a las dos de la madrugada nos detuvimos, estábamos a unas dos o tres horas de nuestro destino Rurrenabaque. ¿Qué pasa? la gente preguntaba al despertarse, se corrió la voz por todo el bus un bloqueo. Si lo anterior había sido poca aventura, desafiando a la ley de la gravedad, ahora comenzó otra aventura muy diferente.

La gente se puso nerviosa, me enteré que era un bloqueo, de los del MAS, el partido que esta en el poder, ya que el día 1 de mayo, domingo, se celebraba el referéndum para el estatuto de autonomía en la región del Beni y el Pando, igual que el que os conté de Santa Cruz. Mucha gente del bus indignada diciendo no puede ser, cuándo llegaremos, otra vez……decidieron ir a ver a los bloqueadores.

Yo me baje del bus y fui con ellos. Todo el camino embarrado y lleno de camiones parados. Llegamos al lugar del corte de la carretera, unos árboles tirados en medio, impedían pasar, al otro lado un fuego y unas 20 personas tranquilas. Empezaron a dialoga, los pasajeros de mi bus con ellos, los manifestantes, ¿hasta cuando durará el bloqueo? preguntó uno, la respuesta fue tajante, hasta que quiten las urnas de esta votación ilegal. No puede ser, es viernes y hasta el domingo se me arruinará todos los pollos y verduras que llevo para vender, respondió. Otra señora dijo, y que haré yo, llevo dos guaguas (bebés), otra respuesta tajante, dígaselo al chofer, no debería haber salido sabía que había bloqueo.

Así comenzó la charla pero los ánimos se fueron calentando. Por qué tenía que saber lo del bloqueo yo; Nosotros somos pobres y campesinos, vivimos sin radio, ni tele y lo sabemos, así que ustedes lo deberían saber, respondieron los manifestantes. Nosotros también somos pobres, que si indígenas que sin blancos…..hasta que al no ceder ni los unos no los otros, me volví al bus con el resto de los pasajeros.

uno de los bloqueos
uno de los bloqueos

Cuando amaneció, sobre las 6:30, salimos del bus, Andoni y yo desayunamos en una casita cerca de la carretera. Pasamos el primer bloqueo, y encontramos una movilidad, llenísima de gente, que nos llevo hasta el segundo bloqueo, en el cual no había muchos bloqueadores pero si muchos árboles en medio del camino y alguna hoguera. Preguntábamos, buenos días, ¿se puede pasar caminando?, sí, sí, pasen, nos decían.

Así que continuamos caminado. La carretera, claro está de arena y barro, era una recta ancha interminable entre vegetación selvática. Llegamos a Piedras Blancas, un pequeño pueblito, donde comimos un poco de queso con pan y unos plátanos.
Esperamos una hora o así hasta que otra movilidad nos llevo hasta el tercer bloqueo, primero árboles en el suelo, luego hogueras y luego mucha gente. Caminábamos con algún lugareño que al ver a tanta gente, con palos, con machetes e incluso alguno con su vieja escopeta de caza a la espalda, se pusieron a caminar detrás de nosotros. Nuestra táctica era sonreír, y decir buenos días amigos, ¿podemos pasar caminando?, sí, sí, pasen; yo notaba como un montón de ojos se clavaban en mí, pero caminaba convencido y sonriendo, saludando a todos, según nos abrían paso, buenos días amigo, buenos día amigo, que tengan suerte en vuestra lucha, también dije a alguno, a lo cual me respondían !Gracias, compañero! incluso alguno me levantaba el puño en alto. Así cruzamos el tercer y último bloqueo.

Al poco de cruzar este bloqueo, un todoterreno rojo nos dijo que nos podíamos agarrar atrás, ya que iba bastante lleno. El coche iba con pegatinas por todos los lados con el SI a la autonomía. Nos llevo hasta un lugar donde había mucha gente, todos a favor del SI. Acá ya no eran indígenas sino más “blanquitos”. Allí esperamos un poco y llego otra movilidad que en una hora o así nos llevo hasta Rurrenabaque, donde llegamos a las 15 horas de la tarde. Eso sí, sin mochilas, ya que se quedaron en la baca del bus, porque el chofer no quiso abrir toda la carga, pero llegaron el domingo por la noche, después del levantamiento del bloqueo.

Salud.

Campeones, campeones, campeones……

La paz, Lunes 30 de junio de 2008.

Los colaboradores de GranadaDeporte repartidos por el mundo nos cuentan cómo vivieron la victoria de España en la Eurocopa
Los que me conocen saben que no me gusta el fútbol, y que nunca veo un partido en la tele y si me apuran casi no se quién gano la última liga.. Pero hoy, domingo 29 de junio es un día especial juega la selección de España la final de la Eurocopa, en toda la historia solo ha jugado dos finales, la del 64 que gano a los rusos con aquel gol famoso de Marcelino, el “gol contra el comunismo, ateo y masón” como dijo el régimen, y la final del 84 que perdieron contra Francia. Así que creo que veré el partido.

Por el estereotipo que es conocido nuestro país en el extranjero es por los toros, el ole, el flamenco, la guitarra y los trajes de lunares ¿no? pues yo creo que eso es lo que pensamos los españoles, o debe ser en lo que se considera el primer mundo. Mi experiencia y no solo en este viaje sino en otros anteriores, a lo que denominan como tercer mundo o países en vía de desarrollo, España no es conocida por ese estereotipo del folclore flamenco, sino por el deporte rey, el fútbol.

Siempre me ha llamado la atención, que mucha gente cuando te pregunta de dónde eres y contestas de España, lo primero que te dicen, ¿de que equipo eres? amigo no me gusta el fútbol, contesto -¿cómo? si de allí es el Real Madrid, el Barça, el Valencia…….y te pueden decir prácticamente toda la alineación de los principales equipos que juegan en la “Liga de las estrellas”, aunque la mayoría no sepa dónde esta España, ni sepan nada de los toros y menos del flamenco, pero del Real y del Barça lo sepan todo.

Esto que os cuento no creáis que pasa solo en las ciudades grandes, sino también en zonas rurales que no tienen ni tele, ni luz, ni llega la prensa pero desde los más pequeños hasta los más viejos, no se cómo, están enterados de lo que pasa en nuestra liga.
Así que hoy veré el partido de nuestra selección, no se el sitio, como es domingo y me encuentro en La Paz, esta todo cerrado, así que tendré que encontrar un lugar donde lo pongan. Adiós me voy a buscar un bar donde ver a “la rojilla”.

¡Campeones! ¡Campeones! por fin después de más de cuarenta años, España vuelve a ser campeón. ¡Enhorabuena!

Acabo de salir del bar donde vi el partido, es un bar para turistas, bastante conocido en La Paz, ya que no encontré otro donde lo pusieran, por estar todos cerrados. Y que sabía que tiene una pantalla grande. Llegue unos minutos antes de comenzar, qué ambiente estaba todo lleno, me senté en el único sitio que vi, atrás en una mesa. Al poco se sentó a mi lado una chica que resulto ser alemana. Había gente de todos los países, adelante, en el suelo, por las voces que daban deducí que eran españoles, no eran muchos, unos 5 o 6, pero los más ruidosos del bar. Alemanes muchos más, y luego de todas las nacionalidades, el canal de televisión era argentino.

Cuando metió el gol “El Niño”, qué escándalo todos abrazados, gritando y cantando la canción, que hicieron famosos los seguidores del Cádiz, alcohol, alcohol…….la alemana con un acento muy graciosa me dijo, el resultado no les da igual. La verdad que el ambiente estuvo muy correcto y educado en todo momento.

aficionados celebrando el gol del "niño"
aficionados celebrando el gol del "niño"

Pues nada no me queda otra cosa que felicitar a todos los futbolistas, que disfruten del veranito, que será más fácil con la prima que se lo merecen y a todos 7 vosotros lo mismo a disfrutar del triunfo de la selección.

Campeones, campeones……….

Año nuevo aimara

Carlos Zapatera La Paz, Bolivia viernes, 04 de julio de 2008

Hola lectores de Granadadeporte, no sé si leyeron mi última crónica, y si es así, probablemente pensasteis que exageré al contaros el miedo que pasé por esas carreteras, pero yo creo que no; hablando con diversas personas, unos me dijeron que al pasar por allí lloraron de miedo, otros me comentaron que nunca más volverían a pasar por allá, y no hace muchos días leí en la prensa que un bus en la parte más baja cayó despeñado con un saldo de 19 muertos.

Que por qué os conté todo eso, pues porque muchas veces el viaje es una experiencia en si misma y no sólo el lugar a donde se va ¿Qué hice en Rurrenabaque? Pasé unos días tranquilos, paseando, observando multitud de animales; fui a las pampas, una zona muy húmeda donde es bastante fácil ver yacares, muchas aves, capibaras, mamíferos muy diferentes… y de vuelta a La Paz, por la misma carretera, pero ahora pegado a la pared y no al precipicio y por suerte no seríamos nosotros los que cederíamos el paso.

Pase unos días en La Paz, qué ciudad, me encanta. Yo no soy mucho de ciudades grandes, sino más de campo, pero la capital de Bolivia tiene algo, no sé el qué, pero algo, tan loca y tranquila, tan caótica y ordenada, tan grande y familiar, tan autóctona y cosmopolita, pudiéndola llamar la ciudad de los contrastes… que volver a ella unos días siempre es agradable.

Pero aunque me encante esta ciudad es solo para unos días, así que “agarré” un bus y para Copacabana, un pueblito situado a las orillas del Lago Titicaca, bastante turístico, pero con un encanto especial. Allá pase dos días, donde conocí a varios españoles, y ya sabéis la fama que tenemos en el extranjero, de fiesteros ¿no? Pues hicimos honor a esa fama; hacia mucho que no estaba con españoles, y fue una noche muy bonita, los bares del pueblo cerraron a las 12 de la noche pero no nos importó. Pablo un madrileño enamorado del flamenco consiguió una guitarra, y para el Titicaca a tocar; y allí entre canciones del Camarón, de Kiko Veneno, de Ojos de Brujo, de los Chichos… esperamos el amanecer. Qué espectáculo, el ver salir el Sol entre la cordillera Real y qué noche a “la española”, aunque claro está que estábamos gentes de muy diferentes nacionalidades.

Lago Titicaca, al fondo el nevado Illampu
Lago Titicaca, al fondo el nevado Illampu

El Lago Titicaca es el lago navegable más alto del mundo, situado a 3880 metros sobre el nivel del mar, con una extensión de 8.500 kilómetros cuadrados, de los cuales una parte pertenece a Perú, con las islas Amantani y Takile, y otra parte pertenece a Bolivia con las islas del Sol y de la Luna.

De Copacabana me fui a la Isla del Sol, a la zona Sur, donde pasé una noche en casa de Don Tomás, un señor muy amable que alquila unas habitaciones de su casa para los viajeros. Al día siguiente caminando unas 3 horas llegué a la zona norte de la Isla del Sol, menos turística que la sur y más auténtica. Pregunté por la casa de don Alfonso, de la cual me habían hablado muy bien. No fue difícil encontrarla, toda la gente del pueblo la conocía. Qué contar de esa casa y de esa familia, que gente, humilde humildísima, que te ofrecen todo lo que tienen, que no es mucho material; un ejemplo.

La familia está compuesta por tres hermanos, Alfonso, Bernardino y Benedicto, sus respectivas mujeres Alicia, Eva y Antonia, cada pareja con unos 4 o 5 niños cada una, con edades comprendidas entre los 14 años y los pocos meses, también está la abuela Modesta.
Cada una de las parejas tiene una casita con una sola habitación que hace de todo, dormitorio, salón… y afuera en el corral, en el suelo, una cocina de leña. Otra zona unas pequeñas habitaciones, con muy buen gusto decoradas, para los viajeros.

Haron, hijo de don Alfonso, en la cocina de la casa
Haron, hijo de don Alfonso, en la cocina de la casa

La verdad que perdí la cuenta de los días que estuve allá, pero lo que sé es que en ningún momento me aburrí. El ambiente de los viajeros que paran en casa de Don Alfonso es muy bueno, gente de toda procedencia, viajeros, artesanos, músicos… y qué decir de pasear por el pueblo donde todos te saludan amablemente, y observar el ir y venir de unos y otros hacia las diferentes tierras, ya que es época de cosecha, a por papas, segando el trigo, recogiendo las habas, pastando con las ovejas…

Como me encontraba allá muy a gusto decidí quedarme para la noche del 20 al 21 de junio, el solsticio de invierno, y el comienzo del año nuevo aimara, el 5516 Mara T´aqa, ya que otra posibilidad era ir a Tiawuanaco, las ruinas incas más importantes de Bolivia, donde ese día se concentra gran cantidad de gente para recibir los primero rayos de sol y el año nuevo.

Qué decisión tan acertada, el día 20 Don Alfonso, nos dijo a los viajeros, uruguayos, argentinos, españoles, peruanos, esta noche están invitados a la ceremonia para recibir el año. Todos pensamos que iríamos a una montañita donde sube toda la gente del pueblo para esperar al primer rayo del sol. Pero todos nos confundimos. Alfonso nos tenía preparada una sorpresa. Aunque humilde y pobre de dinero, es antropólogo, ayudante de maestro en ceremonias y gran conocedor de su cultura, la aimara. Hacia media noche salimos de la casa los viajeros, don Alfonso y tres personas más que vinieron a recogernos, caminamos por el pueblo, hasta llegar a un antiguo templo inca, y allá comenzó una ceremonia que creo que los presentes ninguno olvidara.

niños de la familia
niños de la familia

Todos alrededor de una fogata, un maestro de ceremonia, y tres ayudantes, ofreciendo a la Pachamama (La Madre Tierra) diferentes ofrendas y canciones. El maestro-chamán reflexionaba sobre diferentes autores, filósofos, que don Alfonso nos traducía, ya que era todo en aimara. Brindamos en copa de barro, diciendo Hayaya (viva en aymará) antes de beber San Pedro, cactus, que los aimara utilizan para estas ceremonias por sus cualidades alucinógenas y estar más en contacto con la madre tierra. Así pasamos toda la noche, hasta el momento más emotivo, el primer rayo de Sol, al cual todos esperamos. El maestro-chamán entró en trance, los ojos vueltos, con un báculo en cada mano, con sus plumas en la cabeza, su cuerpo se movía raro. El sol salió por los pies del imponente nevado Illampu. El maestro comenzó a tocar la Quena, flauta andina, durante un buen rato. Después uno a unos nos fuimos abrazando y felicitándonos el nuevo año. El maestro nos dio las gracias y nos dijo: “Quien me busca no me encuentra, pero ustedes como no me buscaron me encontraron”. La verdad esta ceremonia por mucho que la cuente no se puede entender sino no estás presente y es una de esas cosas que creo que solo se viven una sola vez en la vida.

mujeres de la isal del Sol, trabajando en la papa
mujeres de la isal del Sol, trabajando en la papa

El pueblo Aimara, que es un pueblo indígena americano que ancestralmente habitaba el altiplano andino y el Lago Titicaca, actualmente se extiende por Bolivia, Perú y Chile. Todavía conservan sus creencias precolombinas “adorando” a la Pachamama, la madre tierra, ya que todavía viven en pleno contacto con ella y obtienen casi de todo, barro para hacer los adobes con los que construyen sus casas, plantan de todo varias variedades de papas( patata), maíz, hortalizas, gallinas, cerdos , ovejas, hierbas con las que se curan….se puede decir que en esta Isla su economía es casi de subsistencia, y donde todos los miembros de la familia desde bien pequeñitos van asumiendo tareas.

familia y vecinos haciendo ladrillos de adobe
familia y vecinos haciendo ladrillos de adobe

Pasar unos días con esta familia es todo un placer, qué gente tan amable, tan agradecida, con muchas ganas de aprender, de compartir, que era la frase favorita de don Alfonso: “Hermanos estamos acá para compartir”


Cumbre, cumbre 6.088 metros

Carlos Zapatera La Paz, Bolivia domingo, 13 de julio de 2008

Hoy os contaré que el otro día lo conseguí, hice cumbre en el Huayna Potosí, que significa Cerro Joven en Aymará, con sus 6088 metros de altura. Después de pasar unos días en la isla del Sol, en el Lago Titicaca ¿se acuerdan? en casa de Don Alfonso, me fui a la Paz, espere unos días ya que hacia mal tiempo, siempre se veían nubes en las montañas.

En cuanto mejoró el clima, de nuevo para la montaña. Hace unas semanas, que me quedé con una espinita clavada al no hacer cumbre en el Huayna Potosí, subía con una francesa que se desmayó, así que lo intenté de nuevo, logrando llegar a la cima.
Esta vez fue más arriesgado. Lo intenté sólo en dos días y una noche, no en tres días y dos noches como la vez anterior, pero lo conseguí. Ya que pensé que venía bien aclimatado al estar en el lago Titicaca a casi 4000 metros de altura.

Salí de La Paz el lunes por la mañana con Paulino, un guía con bastante experiencia. Llegamos a los 4400 metros donde comimos arroz y pollo, y comenzamos a caminar. Nuestro objetivo para ese día era subir a los 5.135 metros donde se encuentra el refugio. Debo reconocer que no sé por qué, esta vez, esta parte me costó más que la vez anterior, no cogí ritmo nunca, notaba como el corazón se me disparaba y me costaba respirar. Tuve que hacer frecuentes paradas donde al quitarme la mochila y beber un poco de agua notaba como me recuperaba, pero al comenzar a caminar otra vez los mismos síntomas, pero por fin llegamos.

Precioso amanecer
Precioso amanecer

Tomé mucho líquido, sobre todo mate de coca. Comí bien y casi antes de que se hiciera de noche, sobre las 6 de tarde, estaba metido en mi saco de dormir. Debido a todo el liquido que bebí me tuve que levantar varias veces por la noche a orinar !Qué frío! Salir del saco y a la calle.
A la una de la noche sonaba el despertador. Paulino y yo nos levantamos y nos alistamos, Pantalones térmicos, pantalones, camiseta térmica, forro polar, otro forro, chaqueta, botines, botas plásticas, polainas, arnés, gorro, pasamontañas. Desayunamos maté de coca y pan con mermelada.

Aunque llegar hasta allí me había supuesto mucho esfuerzo, dormí muy bien, dentro de lo que es dormir a esa altura y con ese frío, por lo que creo que mi moral subió mucho. Salimos del refugio, nos pusimos los crampones, el frontal, nos encordamos y a caminar.
Se comienza con una gran subida, que para que no fuera tan dura hicimos unos zig-zag. Me sentí muy a gusto, lo que me hizo coger mucha moral. Al terminar la cuesta, fui a beber agua, abrí la mochila, pero la botella que llevaba de dos litros se había congelado, así que tendría que hacer todo el camino sin agua.

Cresta final
Cresta final

Seguimos caminado, la nieve en perfecto estado, dura, congelada, pero bien para caminar. Entraban bien los crampones y no te hundías, lo que te da mucha seguridad. Ratos donde por estar menos protegidos entraba el viento muy fuerte lo que hace que la sensación térmica sea muy fría. El paisaje cada vez más bonito, grietas, “caramelos”, hielo, las luces del alto se comenzaban a ver, pero la visibilidad no era muy buena ya que era de noche y la luna estaba muy chiquita.

No sé cuánto tiempo llevábamos caminando, pero por fin llegamos donde me quede la otra vez, a partir de aquí todo era nuevo para mí, hicimos una cresta muy bonita, donde había que extremar las precauciones, a partir de allí cualquier fallo puede tener consecuencias irreparables.

De vez en cuando una paradita no muy larga, sino para respirar profundo coger bien de aire y para arriba, ya que si estas mucho tiempo parado notas un frío atroz y la única forma de combatirlo es caminado… Yo me encontraba estupendamente, mejor que el día anterior.

Al llevar unas cuantas horas caminando me vino un momento de flaqueza; no sé si primero me bajó la moral y luego las fuerzas o al revés. Todo al ver que quedaba la parte más dura y técnica, una rampa de unos 200 metros, bastante vertical. Paulino me dijo ” de acá queda todavía unas dos horas” pero no sé cómo ni de dónde saqué fuerzas y dije para arriba.

Tuvimos que hacer unos cuantos zig-zag. El frió era exagerado, me tuve que poner unas manoplas encima de los guantes que ya llevaba, ya que empezaba a no sentir las manos, aunque esto me dificultara usar bien el piolet, pero no me quedó otra opción.

Bajando hacia el refugio
Bajando hacia el refugio

Cada vez que tenía que cambiar el piolet de mano, me costaba mucho sacar la dragonera por llevar las manoplas, pero por lo menos ahora sentía los dedos, y este ratito me servía de pequeño descanso, tenía que clavar bien los crampones y realizar la operación. Pero poco a poco íbamos subiendo, despacio pero constantes, a ritmo, un pie, el piolet intentándolo clavar bien, ya que es tu seguro, el otro pie…
Por fin llegamos arriba, pero todavía no era la cumbre, mire a mi derecha unos 150 metros, una arista muy aérea, un caminito, y a cada lado una caída bestial de no sé cuantos metros. El Sol no tardaría mucho en salir, ya que empezaba a clarear. Este camino me dio respeto, y pensé en no continuar. Estaba muy cansado y acá una mala pisada es sinónimo de un gran accidente. Pero me dijo Paulino, hay que continuar, no nos podemos volver, estamos a unos metros. Así que para adelante, afianzando bien los pies y asegurándome con el piolet. La nieve estaba en muy buen estado, lo que me hizo coger seguridad, al rato cumbre, cumbre…

Qué sensación, después de que Paulino clavara su piolet en el suelo y a él nuestra cuerda, nos dimos un emotivo abrazo. Paulino sacó unas hojas de coca y como buen aimara entregó a la Pachamama, yo fui a sacar la cámara de fotos, me quite la manopla, y el guante, ¡qué frío! fui a encenderla y sin batería; debido al frío se había descargado, pero llevaba otra batería, la cambié, las manos no las sentía, pero por lo menos pude hacer dos fotos, allá.

Comenzó a amanecer, que espectáculo, a un lado el Lago Titicaca enfrente y detrás los diferentes nevados de la Codillera Real, en el altiplano todas las luces amarillas del Alto. Al otro un mar de nueves encima de las Yungas plena selva Boliviana por donde comenzó a salir el Sol. Qué amanecer, he visto muchos amaneceres y desde muy diferentes sitios, pero creo que este nunca se me olvidara. Parecía que desde allá el Sol salía sólo para mí y para Paulino. Al poco de salir el sol, debido al frío y al ver que otra cordada subía, comenzamos el descenso. Quería recordar ese momento sólo en la cumbre. Sin más gente.

cumbre, cumbre
cumbre, cumbre

Debo reconocer que la subida me costó bastante debido al frío, a la altura, a la distancia…. y qué ratos; cuando estás caminando sin querer te vienen pensamientos a la cabeza, ¿por qué hago esto? ¿Para qué? ¿quién me manda ? pero estos momentos son los menos, y creo que por mucho que cueste subir allá arriba, ver esa salida del sol no tiene precio, y en esos momentos la sensación de libertad que te invade el cuerpo es indescriptible, creo que para entenderlo debes de estar allá, no vale que te lo cuenten.

Un saludo y hasta la próxima.

Cambio de País, al Perú

Carlos Zapatera Cuzco, Perú jueves, 24 de julio de 2008

Después de bajar del Huyana Potosí, pasé unos días en La Paz, y decidí ir a Cuzco (Perú), antigua capital del imperio inca, ya que no me quedaban muchos días de permiso para estar en Bolivia. Y además, cerca del Cuzco, en el Valle Sagrado, había una convección de malabares y circo que me pareció interesante. Así que con mi nuevo compañero de viaje, Pablo, sacamos un billete de autobús y para allá.
Tras 13 horas de viaje llegamos a la capital del antiguo imperio inca. Pasamos una noche allí. Al día siguiente en combi; una combi es una pequeña furgoneta de transporte público para el pequeño pueblo donde se celebraba este encuentro. Es un pueblito situado a una hora de bus donde viven unas cuantas familias. La convección estuvo muy bien, la verdad que me sorprendió la organización, el ambiente, los espectáculos… Un grupo de malabaristas de todo tipo, payasos, mimos, trapecistas, humoristas… la mayoría franceses, viven y ensayan allá, y luego salen por diferentes lugares llevando su “magia” a las gentes.

La entrada que había que pagar era un libro para la biblioteca municipal. No faltaba de nada, su zona de acampada, su escenario, su lugar de comidas donde señoras del pueblo preparaban por no mucho dinero comida de todo tipo. Por el día talleres de diferentes técnicas de malabares y cuando caía la noche, en una carpa grande el circo con representaciones de topo tipo, aparte de los espectáculos, que alguno fue de muy alta calidad. Lo que más me gusto era el ambiente, mirabas y podías ver a una señora del pueblo con su traje típico, su gorrito, al lado de un joven con rastas, o un señor mayor del pueblo, niños, “hipys”… todos en total armonía y tolerancia.

Ruinas de Choquequirao
Ruinas de Choquequirao

Cuando terminó el evento volvimos a Cuzco, donde por la huelga general convocada por diferentes partidos y organizaciones en contra del presidente del Perú, Alan García, tuvimos que permanecer un par de días hasta que empezaron a funcionar otra vez los transportes. Cuando se restauraron las comunicaciones, un alemán, Cris, Pablo y yo tomamos un bus dirección Abancay. Nuestro objetivo era ir a las ruinas incas de Chocoquirao, que se abrieron a los turistas en 1994. La forma más fácil de llegar a ellas es caminado desde un pequeño pueblo llamado Cachora, separadas por unos 30 kilómetros. ¿Os preguntaréis que cómo no fui a Machu Pichu? Porque ya estuve hace 6 años en otro viaje a Perú, y creo que es una cosa que sólo se debe de ver una vez en la vida, además del alto precio que cuesta el ir, el entrar y la gran cantidad de turistas que van, por eso me pareció mejor ir a Chocoquirao.

Manifestación en Cuzco contra el presidente Alan Garcia
Manifestación en Cuzco contra el presidente Alan Garcia

Salimos de Cuzco a las 10 de la mañana en el bus dirección Abancay. Después de unas cuatro horas de viaje atravesando unos paisajes espectaculares, llegamos al ramal de Cachora donde nos apeamos. De allí en combi y otra media hora más llegamos al pueblo de Cachora donde comimos en el mercado. Empezamos a caminar los tres con nuestras mochilas, donde llevamos la tienda, el saco de dormir, comida, cazuela, ropa de abrigo…Ya que decidimos hacerlos solos, sin arrieros, ni guías, ni cocineros.

Choquequirao
Choquequirao

Cuando llevábamos un rato caminando salió un señor de una gran casa de adobe, buenas tardes, ya van ustedes muy tarde, por qué no se quedan acá a dormir, no les cobrare nada, así que aceptamos la invitación. El señor se llamaba Pedro y vivía con su hermana Lucha y su madre, ya muy anciana. Nos trataron como si fuéramos de la familia, montamos las tiendas en el corral y allí dormimos.

Al día siguiente desayunamos, preparamos la mochila y a caminar. Llaneando y un poco cuesta arriba llegamos a Capuliyoc, un paso a casi 3000 metros de altura. Desde allí comenzamos a bajar hasta el río Apurimac, futuro Amazonas, a 1550 metros sobre el nivel del mar. Los mosquitos acá hicieron de las suyas, cómo nos pusieron; no respetaron ni repelente ni nada. Otra vez para arriba hasta Santa Rosa a 2200 metros, donde hicimos noche.

El día después más subida, hasta que por fin se divisa a lo lejos Chocoquirao. La vegetación a partir de aquí cambió, haciéndose más húmeda y medio selvática. Al rato llegamos a la antigua ciudad inca Choquequirao, que significa en quechua “cuna de oro”, aunque no se sabe el por qué de este nombre, ya que no se han descubierto grandes cantidades de este metal, sino que la construcción de esta ciudad se debe al interés del colonizar tierras amazónicas y mantener el control de la planta de la coca y como centro de intercambio entre la selva y la sierra. Esta ciudad construida en piedra en la primera mitad del siglo XV, y que por estudios posteriores se piensa que fue abandonada precipitadamente después de servir de refugio a los últimos incas de Cuzco que huyeron de los conquistadores españoles.

Camino a Choquequirao
Camino a Choquequirao

El paisaje que se ve durante estos días es espectacular. Primero se sube hasta los 3000 metros, hasta el abra (puerto) de Capuliyoc desde donde la vista no tiene desperdicio, nevados de 6000 metros que casi en vertical van a morir hasta el rió Apurimac, en quechua “El Dios que habla”, formando un cañón que se encuentra conjuntamente con el del Colca, también en Perú, entre los más profundo del mundo.
Desde allí se comienza a bajar hasta llegar y atravesar el río. Luego otra subidita de 1600 metros de desnivel. Toda esta zona la vegetación es muy desértica salvo algún “oasis” formado por el agua que mana. Pero en la última parte del recorrido el paisaje cambia totalmente, siendo selva de altura.

campamento en Casa de Pedro y Lucha
campamento en Casa de Pedro y Lucha

A la vuelta ya sabéis donde paramos a dormir ¿no? claro en el corral de Pedro y Lucha, y de allí al pueblo y otra vez a Cuzco en bus.
La verdad que es un trekking muy bonito por lo espectacular de sus paisajes los cambios de vegetación, de temperatura, de altura, de fauna. Pero por esto mismo se hace bastante duro. La gente que te encuentras por el camino es fabulosa, algún lugareño muy amable que siempre te pregunta que si te ha gustado, que de dónde eres… Suelen ser arrieros, personas del lugar que con sus mulas llevan la carga a los turistas que no quieren cargar con ella, y que suelen ser muy amables. Todavía recuerdo la invitación a comer de uno de ellos, al cual ayudamos a cargar a las mulas y cogerlas, ya que en una estampida tiraron toda su carga y salieron corriendo.

Salud, y hasta la próxima

En la tierra de los Kallawayas

Carlos Zapatera. Charazani, Bolivia miércoles, 13 de agosto de 2008

Hola amigos y lectores de Granadadeporte, hace tiempo que no escribo y por lo tanto que no tenéis noticias mías, ¿dónde me quede la última vez? a sí, ya recuerdo en las ruinas de Choquequirao ¿no? Pues bien, después de volver de ese fabuloso trekking, estuve unos días en la capital del Imperio Inca, Cuzco. Qué ciudad, aunque para mi gusto demasiado turístico, es increíble, muy bonita.
Te recuerda mucho a diferentes lugares de España, al Barrio de San Blas, al Albaizyn de “Graná”, con sus calles en cuestas, blancas, sus curvas……la plaza de Armas se parece alguna de algún pueblo castellano, con sus pórticos, sus adoquines, sus tejas rojas…….Pero claro, el ombligo del mundo, como llamaban los incas a Cuzco, tiene además mucho de la arquitectura de sus fundadores.
Al llegar los españoles por suerte respetaron algo de la arquitectura originaria, construyendo encima, dando lugar a una mezcla realmente interesante, por lo que pasear por sus calles resulta un autentico placer, y claro está que todos los turistas tenemos el mismo derecho a disfrutar de ella e imaginarnos como sería la ciudad hace siglos.
Después, me volvía otra vez a La Paz. Para un viajero hay tres cosas muy importantes que debe cuidar y que no debe perder, que son el pasaporte, la salud y la tarjeta de crédito; pues bien yo con las dos primeras no he tenido ningún problema y espero que siga así. El pasaporte perfecto, la salud igual de momento no he tenido ninguna enfermedad, pero la tarjeta de crédito… qué problemas me ha dado, no creáis que por robo ni perdida, creo que podría escribir una sola crónica con ellos, pero bueno, no es el caso, por suerte estos problemas se han ido solucionando. Por este motivo de la tarjeta, me tuve que volver de nuevo a La Paz.

En la capital de Bolivia pase dos días, había oído hablar de la Cordillera de Apolobamba y de la cultura Kallawaya, localizadas en la provincia de Bautista Saavedra. Intenté buscar algo de información, pero fue difícil. Me enteré que salía un bus diario hacia Charazani, la capital de la provincia. Con una española y un argentino que conocí en la Paz, compramos el boleto (billete) y para allá.
El autobús salía a las 6 de la mañana de la zona del cementerio, Nos levantamos temprano, salimos a la calle para agarrar un taxi. Toda la ciudad dormía, todavía no había servicio públicos, varios taxistas al decir el destino no quisieron llevarnos, hasta que por fin encontramos uno que nos llevó.

Yo ya conocía ese lugar, eso sí de día, pero de noche me sorprendió. Toda esa zona es una especie de mercado al por mayor, ya que de allí salen buses hacia diferentes lugares, hacia toda la zona norte de Bolivia. Allá llega gente de toda esa zona a realizar sus compras, para llevarlas a sus pueblos y venderlas o para cubrir sus necesidades.
Gente durmiendo encima de sus bultos esperando a que salga su bus, los chóferes y ayudantes cargando los autobuses, otros de acá para allá, niños, jóvenes, viejos….todavía era de noche, casi sin luz.
Nuestro bus salió bastante puntual, bien cargado de todo tipo de productos, gente y bultos por el pasillo. Por suerte, nosotros íbamos sentados en tres asientos, atrás del todo. Atravesamos la ciudad del Alto, después de unas dos horas por el altiplano y por carretera de asfalto, el paisaje cambió dejando la planicie pasando a una zona montañosa y la carretera de arena; eso sí, la vegetación seguía siendo más o menos igual, es decir, hierba no muy alta, con ese color característico medio amarilla, y algún rebaño de alpacas poco más.
Lógicamente por aquí los kilómetros avanzaban más lentos, no sólo por el tipo de carretera, sino también por las continúas paradas del bus para que se bajara gente y el ayudante entregara todos sus bultos. Comenzamos a descender por la carretera serpenteante y el paisaje comenzó a ser diferente, más de valle, con terrazas de cultivo, más vegetación, y cómo no precipicio y más precipicio. Por supuesto no faltó el comentario típico en esas carreteras, los que iban justamente delante nuestra, al ver unas cuantas cruces en el camino, uno dijo al otro “acá fue donde hace unos años se cayó una flota (autobús), no hubo ningún sobreviviente, se mataron 45″.
Después de unas siete horas llegamos a nuestro destino, Charazani, situada a 260 kilómetros. La Paz, la capital de la provincia Bautista Saavedra. A pesar de ser capital de provincia es muy pequeño, con una plaza central, donde hay varias tiendas y almacenes, unas casitas alrededor y poco más. Hay tres pequeñas pensiones, que estaban todas llenas, ya que en esos días se estaba disputando un torneo de fútbol, en el que por pueblos o aldeas se enfrentaban los profesores. Hablando con alguno nos dijo que para llegar a Charazani había estado dos días caminando. El que no hubiera sitio para dormir no nos importo demasiado, ya que teníamos tienda de campaña, que montamos cerca del pueblo, entre el río y unas piscinas termales.

En esta provincia se conservan muy arraigada la cultura prehispánica, ya que fue una zona poco conquistada y ocupada por los españoles. Se habla tres idiomas, el quechua, el amara y el castellano, aparte los Kallawayas el kalliwayai. ¿Quiénes son los Kallawayas? Son médicos itinerantes, que curan por medio de plantas y ceremonias a la pachamama. Su aprendizaje se trasmite de generación en generación y a través de los siglos…

Comunidades y terrazas
Comunidades y terrazas

La gente espera de los Kallawayas sabiduría para resolver sus problemas, dolencias y preocupaciones, pero también auxilio para elevar sus ofrendas a los dioses- antepasados míticos andinos.
En París en el 2003, la UNESCO proclamó la ciencia y cosmovisión del pueblo de Kallawaya como obra maestra del Patrimonio Oral Intangible de la Humanidad. Antes estos médicos desde la conquista hasta fines del siglo XX fueron considerados como hechiceros y por lo cual perseguidos por extirpadores de las idolatrías.
En Charazani estuvimos dos noches, paseando por el pueblo, fuimos alguna comunidad cercana como Chari, presenciamos la entrega de trofeos del torneo de fútbol, los ganadores fueron los maestros del pueblo de Amarate, el premio era un toro.

el pueblo de Curva
el pueblo de Curva

El tercer día nos fuimos hacia Curva, centro de la medicina Kallawaya, según nos dijeron. Situado a cuatro horas a pie, el paisaje increíble, montañas llenas de terrazas para el cultivo, valles muy profundo y la cordillera de Apolabamba con nevados de casi 6000 metros de altura. En el camino nos fuimos encontrando con campesinos, que van y vienen de sus chacras. Una chacra es el nombre que dan a una tierra de cultivo, aunque debido a la fecha está todo segado.

persona transportando forraje
persona transportando forraje

Después de cuatro horas llegamos a Curva, su ubicación es increíble en la cima de una montaña, de ahí creo que el nombre. Es un pueblito muy chiquito de una pocas familias, preguntamos por un medico Kalawaya, y las respuestas fueron que si don no sé quien está de viaje, que si don no se cual también, hasta que un niño nos dijo que su abuelo era, así que no llevo a la casa de su abuelo, que humildad de casa. El kallawaya no hablaba castellano así que el nieto hacia de interprete. Nos preguntó qué nos pasaba, nada, contestamos, queremos que nos explique un poco en qué consiste sus conocimientos. Carmen la española, pregunto que si lo podía grabar, el señor se enfado y se metió a su casa.

Cordillera de Apolabamba
Cordillera de Apolabamba

Pasamos una noche en Curva y mis dos compañeros de viaje se volvieron a Charazani ya que no tenían más días disponibles, pero a mí me gustó el lugar y me quedé dos días más. Paseando por allí fui alguna comunidad. Buscando alguna mamita del pueblo que me hiciera de comer. Mamita, aunque solo tenemos una, un beso madre, en Bolivia y Perú se utiliza para designar a cualquier señora, al igual que Papito para los señores.
La mamita que tenía la única tiendecita del pueblo, con cuatro productos, me hacía de comer, arroz, huevo frito y un poco de ensalada ese era el menú, diario de almuerzo y de la cena.
Volví a Charazani, acampé al lado de las piscinas termales. Allá estuve otros tres días que empezaron muy parecido, me levantaba, y el matrimonio, doña Lucia y don Manuel, encargado de las piscinas termales, venía a saludarme. Buen día, como durmió en su casita, refiriéndose a la tienda, y se empezaban a reír con una risa muy contagiosa, que me hacía reí;, creo que no habían visto muchas veces una tienda de campaña. Qué matrimonio más amable sencillo y buena gente. Qué bonita la casita y otra vez los dos riéndose.
Luego caminaba hasta el pueblo unos 20 minutos. Por casualidad entré a desayunar en un almacén-bar-restaurante-tienda de la plaza. Un señor muy amable se me presentó dándome la mano, me dijo el nombre, que a pesar de repetírmelo varias veces no logré entender. Sí entendí sus dos apellidos, Olite Tudela. Este señor me recordó desde el primer momento a mí a abuelo Santiago. El Señor Olite te podía hablar de muchos temas interesantes, tanto de cosas actuales, aunque creo que le gustaba más hablar de cosas de antaño que pienso que le hacían recordar sus años mozos.
Al decirle que había estado en Curva me contaba como los curveños antiguamente iban hasta la Argentina a por caballos, para después venderlos, demorándose más de 40 días. Que por qué me recordaba a mi abuelo, porque lo contaba con tanto detalle, con tantos nombres, tan bien, que podías imaginarte ser un curveño yendo a por caballos o como me contaba mi abuelo historias de la guerra civil española, que podías imaginarte ser un miliciano en la batalla de Teruel, tomando Codo y Belchite.

Así entre historias de curveños, de la fundación de Charazani, de los curas que llegaron a al pueblo de la minas de oro de Apolo, cómo no de Evo… desayuné los tres días, qué placer oír al señor Olite con esa sabiduría, ese uso del idioma, esa tranquilidad, esa educación y que lucidez de mente a pesar de sus 86 años.
Un día después del desayuno, un mate y dos panecillos revenidos, la verdad que no había otra cosa, me fui caminado al pueblito de Chajaya, situado a una hora y media.

matrimoni trabajando en el campo
matrimoni trabajando en el campo

Quería conocer a un médico Kallawaya y de momento se me resistía, pero en este pueblito preguntando me enteré que había una escuela Kallawaya, una especie de ambulatorio, para que nos entendamos, donde todo era a través de la medicina de hierbas, nada de la científica.
Allí hable con Vidal, un prestigioso y afamado médico, que con mucha amabilidad me enseñó todas las instalaciones, donde secan las plantas, el laboratorio donde hacen las pomadas y jarabes, la consulta, y me habló de cómo él había aprendido de su padre, cómo antiguamente los kallawayas hacían largos viajes por todo el continente americano, curando a las gentes, toda esta charla de don Vidal duró casi una hora.

Con Vidal afamado kallawaya
Con Vidal afamado kallawaya

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En esa provincia estuve una semana, pero qué semana, en contacto con la naturaleza y con las gentes de ese lugar tan sencillas y amables, y con los niños que se asustaban al verme, me hizo recordar y evocar la vida en nuestros campos y pueblos antiguamente, salvando la diferencia, ya que no debemos olvidar que España hasta no hace muchas décadas atrás era un país predominantemente rural.
Salud.

¡Adiós Bolivia!
Carlos Zapatera Cuzco, Perú jueves, 18de agosto de 2008

Sí, sí, ya me voy de Bolivia después de no se cuanto tiempo, lo miraré en mi pasaporte. Ah sí, entre el 29 de marzo procedente de San Pedro de Atacama (Chile), salí por Corumbá (Brasil) el 3 de Mayo, volví a entrar el 9 de mayo, saliendo de nuevo hacia el Perú el 4 de Julio, regresando el 18 de julio y volviendo a salir el 12 de agosto. Esto quiere decir que he estado en Bolivia unos 4 meses.

¡Qué país! Con tantos contrastes; la selva amazónica y la altas montañas nevadas de los Andes, el altiplano y la montaña selvática, las ciudades y las aldeas, pueblos y municipios, ricos y pobres, indígenas y mestizos, criollos y gringos, autonomistas y unitarios, “evistas” y “medialunistas”, cosmovisiones andinas y creyentes, católicos y evangelistas, La Paz y Santa Cruz, el Lago Titicaca y el Salar de Uyuni, el Oriente y el Occidente…

Pues sí, en este país lleno de contrastes he pasado los últimos meses, disfrutando de ellos y viviendo una época que a mi parecer es histórica para el país de Bolivia. Ya que se encuentra en un momento de cambios y enfrentamientos.

Personas durante el mitin en el Alto, 8 de agosto de 2008
Personas durante el mitin en el Alto, 8 de agosto de 2008

En el 2005 ganó las elecciones generales Evo Morales. Llegando a Presidente de Bolivia en el 2006 y siendo el primer indígena campesino en ocupar ese cargo en un país de toda América Latina. Creo que “El Evo” se ha convertido en un personaje importante de este nuevo siglo, quién no ha oído hablar de él, y quién había oído hablar de los anteriores presidentes de Bolivia. Para bien o para mal, es un Presidente que no pasa inadvertido ni en Bolivia ni en el mundo. Considerado por la prensa internacional como un peligro por su amistad con presidentes como Chávez, Fidel, Daniel Ortega y Correa. Es generalmente querido en su País, donde popularmente se le conoce como “El Evo” siendo la esperanza de miles de pobres, campesinos e indígenas que le ven como ellos dicen “del Pueblo y humilde”.
Leyendo sobre Evo, te das cuenta que realmente procede de una familia muy humilde. Que pasó hambre y necesidades, que defendió a su pueblo y su cultura de la invasión de los EE.UU. en la región del Chapare que intentaban acabar con el cultivo de la milenaria hoja de coca. Por esta defensa del cultivo de la coca, en varias ocasiones sufrió atentados, torturas y detenciones. Varias veces nominado al premio Nobel de la Paz. “La política es la ciencia de servir al pueblo y nosotros vivimos para la política y no vivimos de la política. Ha llegado el momento del cambio, de la esperanza, de un futuro para nuestros hijos y nuestros nietos”. Evo Morales.

Evo en Potosi

Con el gobierno de Evo, se formó una asamblea constituyente para redactar una nueva Carta Magna para el país. Se nacionalizó los hidrocarburos, destinando parte de esos nuevos beneficios en acciones sociales; como el bono “Juancito Pinto” que ayudada económicamente a los estudiantes, se creó la Renta Dignidad, una especie de jubilación para los mayores de 60 años, se alfabetizó a más de medio millón de personas, se invirtió en la sanidad pública, se entregó tierras a los campesinos.

Pintada en la Paz a favor de Evo
Pintada en la Paz a favor de Evo

Pero la oposición, que veía como se recortaban sus intereses, por diferentes medios, pidiendo más autonomía de las regiones, la capitalidad plena de Sucre, controlando los medios de comunicación, intentó derrocar al presidente. Por lo que el país entro en una etapa de muchas huelgas, protestas, manifestaciones…. A pesar de quedar casi tres años más de mandato, y por presiones de la oposición, se hizo una nueva ley para convocar para el día 10 de agosto un Referéndum Revocatorio, para que los bolivianos votaran por la continuidad de su presidente y de los prefectos departamentales.

señoras en el Alto, el dia del mitin de Evo
señoras en el Alto, el día del mitin de Evo

Los días antes al 10 de agosto fueron de mucha tensión en todo Bolivia, con varios muertos a manos de la policía en diferentes manifestaciones, enfrentamientos entre campesinos y estudiantes en Sucre, huelgas de varios sectores, en algunas ciudades el presidente del país no puedo aterrizar debido a la toma por parte de opositores de los aeropuertos. El alcalde de Santa Cruz llamó a las fuerzas del orden público actuar contra Evo, prefectos de de departamentos opositores se declararon en huelga de hambre pidiendo mayor porcentaje del IDH (Impuesto de los Hidrocarburos) … en fin, que se puede decir que está Bolivia calentita.

Estos días previos al referéndum yo los pasé en La Paz. Me resultaron bastante interesantes, ya que en cualquier esquina de la ciudad te podías encontrar una persona dando un mitin improvisado, proyecciones de películas en la calle o de documentales de la historia de Bolivia, o de otros lugares. Un par de días antes del 10, Evo dio el último mitin en la ciudad del Alto, asistiendo 300.000 personas.

La mayoría de las encuestas daban a Evo como ganador, pero por fin llegó el domingo 10 de agosto, del cual todo el mundo llevaba tiempo hablando. La gente de todo el país fue a votar en un ambiente de paz y armonía. A las cuatro de la tarde cerraron los colegios electorales.
Y a las siete de la tarde se empezaron a conocer los primeros resultados fiables debido al gran porcentaje de votos escrutados. Acompañado de gentes de varias nacionalidades que se encontraban en el mismo hotel que yo, nos dirigimos a la plaza Murillo, donde ya había bastantes seguidores del presidente, esperando a que saliera al balcón.

Evo salió la gente como loca, Evo, Evo, Evo, coreaban, comenzó hablar, sus seguidores gritando le pedían mano dura, había periodistas y cámaras de todas las partes del mundo, después música de diferentes grupos bolivianos.

Creo que en un país como Bolivia o en los llamados del tercer mundo o en vías de desarrollo, la gente todo esto lo vive más que en los países del primer mundo o mundo occidental. En estos, unas elecciones con un cambio de presidente no significa un cambio de constitución, un cambio de sistema político y social, ni económico sino un cambio de representante, que gobernará con unos matices más sociales o más conservadores, pero que no supone un cambio en la vida del país.
Pero los bolivianos, revocando a Evo, lo que están es pidiendo un cambio, donde se apruebe la nueva Constitución. Ya han dado todos los pasos, solo les queda el de la consulta popular, en la cual la educación sea un derecho universal y gratuito pudiendo acceder a ella toda la población; lo mismo con la sanidad, que hasta ahora solo era un privilegio de unos pocos. Donde las diferentes etnias, puedan participar en la toma de decisiones del poder. Para que la sociedad sea más justa y equitativa.

¡HASTA SIEMPRE BOLIVIA!

En el Amazonas, por unos instantes, dejé de ser gringo

Carlos Zapatera, Iquitos, Perú 1 de septiembre 2008

Después de la victoria de Evo el día 10 de agosto en el Referéndum Revocatorio, me fui de Bolivia, ese país de contrastes, de gente humilde, sencilla, amable. Que voto a favor del proceso de cambio de la “revolución democrática y cultural” como ellos lo definen, espero que ese proceso sea respetado por los que no quieren el cambio y por las diferentes potencias extranjeras con intereses económicos en Bolivia.
¿Cuál era mi próximo destino? Iquitos ciudad peruana ubicada a la orilla del río Amazonas, que presume de ser la ciudad con más población sin acceso terrestre, solo se pueden llegar allí por vía fluvial o aérea.
Yo elegí la vía fluvial, para lo cual tenía dos opciones, atravesar buena parte del Perú para llegar a una de las dos ciudades donde salen barcos para Iquitos, desde Pucallpa o Yurimaguas. Opté por Pucallpa…
Salí de La Paz, en unas 12 horas de bus llegué al Cuzco, donde estuve un par de días. En otro bus de Cuzo-Lima, tras casi 20 horas por unos paisajes realmente increíbles valles profundos, puertos a 4000 metros de altura, desiertos, vergeles, arribé a la capital del Perú. Que ya conocía y que no me gusto mucho así que cambio de autobús y para Pucallpa, donde llegué después de otras no sé cuantas horas de bus.
¿Os preguntaréis que por qué esos dos días de viaje? Porque aunque me gustaría conocer todas esas zonas que atravesé tan rápido, el mundo es tan grande que no se puede conocer todo, y quería conocer un poco el Amazonas. Ese río, que unos estudios recientes lo han catalogado como el río más largo del mundo con 6800 kilómetros, ganando por unos pocos kilómetros al Nilo, también el río más caudaloso, un dato, en la desembocadura su anchura alcanza los 330 kilómetros de orilla a orilla. El río Amazonas que da nombre a una región vastísima de selva, de leyendas, de tribus, incluso se dice que puede haber tribus no contactadas, de animales, de peligros, de calor, de humedad, de agua, de vegetación, de verdor, de misterios, de explotación salvaje por el hombre, de contaminación, de deforestación, de “producción” de oxigeno ya que en la Amazonía se encuentra una décima parte de los bosques del mundo.

atardecer desde el barco
atardecer desde el barco

Tras los dos días de viaje, llegué a Pucallpa en plena cuenca amazónica situada a la orilla del río Ucayali que posteriormente al unirse con el río Marañon formaran el Amazonas. Era sábado y las 7 de la mañana pero el calor aumentado por la alta humedad se hacía insoportable. Me enteré de que iba a salir un barco dirección Iquitos, que tenía que haber salido dos días antes, pero por la carga de las mercancías , se había retrasado, hasta el martes no saldría otro, así que decidí irme en ese barco.

bajando Troncos de árboles
bajando Troncos de árboles

Estos barcos no solo son de pasajeros sino que son también de mercancías, es más, creo que son primero de mercancías y luego de pasajeros.. Transporta de todo desde animales, a Inca kola, la bebida gaseosa del Perú, a personas, a sacos y sacos de sal, a plátanos, a pescado…

En el barco pude leer un cartel que me hizo gracia: ” Hoy jueves a las 16:00 salé sin falta”. Eran las 8 de la mañana del sábado y todavía los mozos entraban y salían, con dos sacos de 50 kilos cada uno a sus espaldas, a la bodega. Es impresionante toda la carga de mercancías se hace a mano, mejor dicho a espalda.

el barco
el barco

Compré un taper, una cuchara y el boleto para el viaje, me dijeron que tardaría unos 4 o 5 días y que incluía tres comidas al día.

Subí las escaleras del barco hasta el primer piso, pasando entre hamacas, mochilas, sacos por el suelo, llegué al final, a pesar de ser de gran tamaño me fue imposible encontrar un espacio para colgar mi hamaca. Gente, hamacas y bultos por todos los lados, en un completo caos pero a la vez ordenado. Subí otras escaleras hasta el segundo y último piso, allí si que encontré un pequeño espacio donde instalarme. Observé, porque eso se ve a la vista a pesar del gran número de gente, que solo había dos gringos más, que resultaron ser holandeses.

la hamacas
la hamacas

Sobre las 10 de la mañana partía el Henry III, nombre del barco, rumbo a Iquitos, con un montón de mercancías, un montón de gente y tres gringos. Por medio 4 o 5 días de navegación por el río Ucayali y posteriormente al unirse con el río Marañón, Amazonas y casi unos 1000 kilómetros de distancia.

El calor era impresionante, mi camiseta totalmente mojada por el sudor, como si me hubiera duchado con ella puesta, pero al empezar a navegar el barco va cortando el viento creando un brisita que se agradece.

Creo que sin quererlo me hice de las personas más famosas del barco o por lo menos del piso segundo que es donde estaba instalada mi hamaca. El porque creo que es fácil, solo íbamos tres gringos y los holandeses casi siempre estaban tumbados en la hamaca, donde leían, dormían o pasaban las horas medio amodorrados por el calor. Yo en cambio no paraba, para arriba al techo, donde estaba la cabina del piloto, que aunque cambia constantemente de lugar, debido a los meandros del río, creaba una sombra muy agradable que yo buscaba constantemente.

Y claro está, entre mis paseos para arriba, al techo, a la proa, a la popa, al contemplar el maravilloso paisaje, a buscar la sombra de la cabina del piloto, charlaba con unos y con otros. En el barco iban gentes de todo tipo, unos por motivos de trabajo, otros para visitar a familiares, jóvenes, niños, viejos, y una veintena de niños de 13 y 14 años que iban con sus profesores a competir a la olimpiadas escolares departamentales Estos niños que subieron al barco cuando ya llevábamos unas cuantas horas de navegación, en el pueblo de Contamana era la primera vez que hacían un viaje a la capital de su departamento, Iquitos y casi a cualquier otro lugar ya que por la ubicación de su pueblo, a la orilla del río Ucayali solo tienen acceso y por tanto salida vía fluvial.

Por lo tanto estaban como locos de acá para allá, los más atrevidos se acercaban a mi y me preguntaban cosas, eran muy curiosos. Para muchos de ellos era la primera vez fue hablaban con un gringo, ya que me dijeron que a su pueblo de vez en cuando iba alguno pero que no hablaban con ellos.. Así que con su novedad se su primer viaje y del gringo los niños estaban muy emocionados.

El barco va haciendo paradas en diferentes pueblos y aldeas donde se cargan y descargan mercancías, suben nuevos pasajeros y otros bajan, también suben lugareños ofreciendo sus productos, plátanos, cocos, pescado frito, juanes que es arroz envuelto en una hoja, papayas…
La primea noche fue terrible, el segundo piso ya estaba igual de lleno que el primero. Cuando me fui a dormir tuve que buscar un rato mi hamaca, ya que estaba tapada por otras personas que ya dormían en sus hamacas y otros por el suelo. Me tumbé en la hamaca y me dio la risa, en mi cabeza el culo de uno, en mis pies las piernas de otro, al otro lado la cabeza de otro, por fin encontré una postura, no muy cómoda, que molestaba a los menos posibles y me molestaban los menos posibles. La gente había colocado las hamacas formando varios pisos.

A las 6 de la mañana comenzaba a sonar a todo volumen la tecno cumbia, tan de moda en el Perú. La gente se comenzaba a levantar. Al rato el desayuno, debo reconocer que yo no fui a recogerlo ningún día, consistía en agua, del río por supuesto, con un poco de avena. El almuerzo y la cena eran algo mejor, arroz blanco, un puñadito de frijoles, medio plátano cocido y un trocito de pollo unas veces otras un trocito de pescado.

Sonaba la campana, zafarrancho, todos los pasajeros hacer cola con su taper, su boleto de viaje, entre hamacas y bultos, para recoger la comida. Si llega a ser por la gente yo hubiera almorzado no se las veces, ya que estaban todos preocupados por mí, “ya recogió el almuerzo joven Carlos”, me decía uno “ya está la comida” me decía, otro cuando me veía que estaba comiendo “buen provecho”, algún niño me buscaba por el barco “joven Carlos ya tocaron a zafarrancho”, si sí ya voy no te preocupes, contestaba.
Así entre calores, paseos por el barco, charlas, comer, dormir, amodorrado, contemplando el maravilloso paisaje, iban pasando los días de navegación. Debo decir que la primera noche fue la peor, luego ya se bajo bastante gente en diferentes pueblos.

lavando en el rio
lavando en el río

En varios momentos del viaje pensé, con qué manera tan estoica se toman el viaje estos peruanos, no hubo o por lo menos yo no vi, ninguna discusión, ni guardando las colas para recibir el zafarrancho, ni al dormir con el culo de otro en su cabeza, ni en las esperas del baño…….Solo una señora la que parecía más fina, se quejaba de vez en cuando, que por culpa de las hamacas no veía una televisión chiquita que estaba lo menos a 15 metros de su hamaca, donde ponían los vidioclips de la tecno cumbia que sonaba en el barco. ¡Bajen esas hamacas que no veo la tele! decía a cada rato, pero resultaba imposible, no había lugar, y la gente ya se tomaba a risas las voces de la señora. Por lo demás ni un solo problema.

parada en uno de los tantos pueblos
parada en uno de los tantos pueblos

¿Por qué el titulo de la crónica? La palabra gringo ya se usaba en el siglo XVII. Para unos deriva de la palabra griego, otros no aceptan este origen. Dejando su etimología a un lado. Lo que sí que todos aceptan es que su uso se popularizó en las guerras entre los EE.UU. y México en el siglo XIX y que posiblemente al gritar los mexicanos a los militares de los Estados Unidos, Greens go (verdes váyanse) derivando a gringo.
Por mi experiencia personal, la palabra gringo la usan en todos los países latinoamericanos para designar al extranjero asociándolo con la plata (dinero) si eres gringo tienes mucho dinero, por eso en ciudades y zonas donde llega turismo, no es difícil que se acerque algún niño y te diga: One dólar, hello….La palabra más parecida que se usa en España es “Giri” aunque no creo que sea un sinónimo del todo. Pero en los pueblos pequeños donde no llega turismo, también se utiliza la palabra, pero creo que con otra connotación, se aplica a cualquiera que no sea del pueblo, sería algo parecido a la palabra forastero que antaño se usaba en nuestros pueblos.

un niño, transportando plátanos
un niño, transportando plátanos

Llegando a Iquitos, estaba sentado en el techo, en la sombra de la cabina del piloto, que tanto busqué durante todo el viaje. Sentado junto a mí estaban varios niños, los de la olimpiada. Se oyó el motor de un lancha, una niña se levantó y gritó: “una lancha purita de gringuitos”, purita es el diminutivo de pura que acá usan como sinónimo de sola, me levanté a la vez que los demás niños, vimos una lancha muy rápida que nos adelantaba toda de gringos, emocionados comenzaron a gritar, Hello, Hello, What´s your name? y yo grité con ellos, eran todos gringos decían y se reían, yo les dije, yo también soy gringo, un niño me contesto, “si pero diferente” por eso Navegando en el Amazonas, por unos instantes, dejé de ser gringo o gringo pero diferente.
¡Salud!

Iquitos

Carlos Zapatera Iquitos, Perú jueves, 02 de octubre de 2008

Tras cuatro noches y cinco días de viaje por el río Ucayali y Amazonas, llegué a Iquitos. En Iquitos pase unos días, conociendo esa ciudad situada en el centro de la Amazonía Peruana. Su ruido es infernal provocado por la gran cantidad de motos y motocarros que circulan por sus calles. Es prácticamente una isla entre los ríos Amazonas, Nanay y el Itaya. Paseando se puede observar el esplendor pasado que tuvo que tener la ciudad a finales del siglo XIX, debido a la explotación del caucho, con sus casas coloniales decoradas con azulejos, su edificio construido por el arquitecto Eiffel, el de la torre de París.

También conocí el emblemático barrio de Belém, llamado la Venecia del Amazonas, aunque no tiene nada que ver con la Venecia italiana. Esa Venecia que a mediados del siglo XV alcanzó un gran esplendor gracias al comercio con Oriente, llena de palacios, de casas señoriales, de monumentos….

iquitos_plaza-de-armas-de-iquitos-al-fondo-edificio-effiel
iquitos_plaza-de-armas-de-iquitos-al-fondo-edificio-effiel

El barrio de Belem se encuentra en la confluencia de los ríos Napo y el Itaya, seis meses al año el nivel de los ríos sube, por este motivo los habitantes han diseñado las casas para que floten, con grandes troncos de madera en vez de cimientos, y otras casas con vigas y postes que las levantan del suelo varios metros del suelo.

Casas flotantes
Casas flotantes

En la época que yo estuve a finales de agosto y principios de septiembre el nivel del agua se encuentra muy bajo, hasta noviembre que comienza a subir. Lo que se ve es una pobreza inmensa, los niños jugando entre la basura que deja los ríos al bajar su nivel, mucha gente enganchada a la pasta base, residuo que queda al producir la cocaína, la verdad me impresionó bastante. La calle principal del barrio era la única un poco más limpia, debido a los trabajos que estaban realizando ya que esperaban la visita del presidente del departamento.
Unos días fui a un pueblito a una hora de Iquitos navegando por el Amazonas contra corriente en lancha rápida, allá paseé por la selva, el calor es impresionante, desde la 11 de la mañana no se puede hacer nada más que estar tumbado en la hamaca, esperando a que pasen las horas centrales del día. También participe en una ceremonia de Ayahuasca, planta que usan los chamanes de la Amazonía para sus curas mentales, ya que amplía la consciencia, destapa recuerdos y aclara la mente. Fue una experiencia increíble.

Baño flotante y al fondo casas, ahora estan bajas por el nivel del agual
Baño flotante y al fondo casas, ahora estan bajas por el nivel del agual

Volví a Iquitos y “ahorita” estoy navegando en un barco, no en el Henry III sino en el Eduardo, rumbo a Yurimaguas, ciudad situada a las orillas del río Huallaga afluente del Marañón, que tiene puerto fluvial con conexión a Iquitos. Llevó ya tres días y tres noches navegando y creo que según dicen en un ratito llegaremos.

vendedora de pescado salado
vendedora de pescado salado

Anoche cuando me encontraba en mi hamaca en el primer y más profundo sueño, me desperté por un movimiento brusco del barco, normalmente no se mueve, quedando inclinado para un lado. Al igual que yo, muchos de los pasajeros se despertaron. ¿Qué pasa? ¿Qué pasa? se oía decir a unos y a otros, hemos varado me dijo el señor que dormía a mi lado. Se produjo un gran alboroto en todo el barco, un tripulante dijo: “Todos los varones que se dirigían hacia la proa del barco”, parecía la orden de un sargento que diera a sus soldados, toda la gente se dirigió hacia donde indicaba el tripulante habló de nuevo: “todos bien juntitos en la plataforma, para hacer contrapeso” así que todos los varones bajamos las escaleras para la plataforma, el piloto del barco acelero el motor, haciendo un gran ruido, al ratito comenzó a navegar el barco.

Puerto de platanos de Belen, limpiando que llega el presidente
Puerto de platanos de Belen, limpiando que llega el presidente

Menos mal habíamos salido, el momento fue emotivo, la gente empezó a hablar, a reírse y a contar cada uno sus experiencias personales sobre otras casos, comentó uno que una vez él y el barco en el que viajaba se quedo tres días varados, en medio del río hasta que llegó otro y lo remolcó para que saliera, quedándose casi sin víveres. Bueno os dejó que ya se ve Yurimaguas.
Creo que mis próximas noticias serán desde Ecuador.

¡Hasta la Próxima!

Por el Ecuador.

Carlos Zapatera Quito, Ecuador martes, 11 de octubre de 2008
Hola amigos y lectores de Granadadeporte, en mi última crónica os anuncié que mis próximas noticias serían desde Ecuador, pero no es así, ya que estoy en Colombia. Pero os contaré sobre mis días en Ecuador.

en-la-mitad-el-mundo
en-la-mitad-el-mundo

Después de abandonar Iquitos y remontar el río Marañón, en cuatro días llegué a Yurimaguas. Desde allí y haciendo varios transbordos de autobuses llegué a La Balsa, un pequeño pueblo fronterizo entre el Perú y Ecuador. Unas poquitas casas a una orilla del río pertenecen a un país y las de la otra orilla, a otro país. Sellé en el pasaporte mi salida de Perú, comí, cómo no, arroz y pollo, cambié los soles, la moneda de Perú, por dólares la moneda de Ecuador y cruce caminando por el puente la frontera.

Frontera-la-balsa
Frontera-la-balsa

Me dirigí hacia la oficina de policía para sellar mi entrada a Ecuador. Entré en un lugar donde ponía “Policía Emigración”. Me sorprendió su austeridad, unos mapas de la región colgados en la pared, un reloj, unas sillas en las que estaban sentadas unas cuantas personas y en una esquina un ordenador encima de un viejo escritorio.

Pregunté por la policía me dijeron que estaba en el bar de al lado tomando cerveza y jugando a las cartas. Eran la 1:00 y hasta la 1:45 no salía la “ranchera”, así llaman en Ecuador a los autobuses rurales. ;e senté en una silla para esperar a la policía. A la 1:40 entró un policía; toda la gente que había ido llegando durante mi espera se pusieron nerviosos ya que la ranchera, que estaba aparcada en la puerta de la oficina, sala en cinco minutos. El policía dijo, “no se preocupen”, salió y dijo al chofer que hasta que no sellara el pasaporte a todos no partiera. Sobre las dos salió la ranchera con todos los pasajeros con sus pasaportes de entrada a Ecuador sellados. Creo que el policía no tardaría mucho en volver a su lugar.

quito
quito

Por unos paisajes realmente bonitos, muy verdes, montañosos, subidas y bajadas, llegué a Vilcabamba, un pueblo ubicado en un valle que se llama igual que él, que presume de ser el lugar del mundo donde más gente “llega a vieja”. Allí estuve 5 ó 6 días, caminando por sus parajes, fui a unas cascadas, subí una montañita llamada Mandango desde la que se divisa todo el pueblo y el valle, alquilé una bici y recorrí los pueblecitos vecinos, y cómo no, ví el ambiente curioso que se respira en el pueblo.

Allí vive mucha gente que supera los noventa años de edad, incluso los cien, extranjeros que han fijado allí su residencia, turistas, nacionales e internacionales….me pareció un ambiente muy acogedor. Muchos de estos extranjeros que viven en este valle lo hacen atraídos por esa fama de longevidad de los habitantes de Vilcabamba, donde la calle principal del pueblo se llama “Avenida de la eterna juventud”.
También se puede ver establecimientos con nombres del tipo “el Longevo”, “Siempre Joven”, “El Anciano”… Se han realizado diferentes estudios al porque de la longevidad de los habitantes de este valle, se dice que puede ser por la temperatura, entre los 18 y 28 grados, la altura situado a unos 1500 metros sobre el nivel del mar, el aire puro que se respira allá, la alimentación, la tranquilidad, el contacto con el campo….
Yo no sé si será una de estas cosas la mezcla de todas o no sé qué, pero lo que sí que pude ver con mis propios ojos es a mucha gente mayor que te dicen que tienen muchos años y que aparentemente están fenomenal, incluso muchos con más de 90 años siguen con sus cultivos y huertas, como lo han hecho toda su vida, realmente impresionante.

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la_del_mandango_abajo_vilcabmaba1

En una noche en autobús arribé a Quito, la capital de Ecuador. Me gustó su centro histórico, muy bien cuidado, con sus plazas, sus casas coloniales, el ir y venir de las gentes, la iglesia de la Compañía de Jesús de la que tan orgullosos están los quiteños, que dice ser la más rica de toda sur América, con todo su techo en pan de oro.
Un día subí al volcán Pichincha, de 4700 metros de altura, desde el que se ve gran parte de la ciudad. En la subida se puede observar una vegetación muy particular y bonita y desde arriba la vista es espectacular.
También estuve en lo que llaman la línea del Ecuador, por donde supuestamente pasa la línea imaginaria que divide la Tierra en dos hemisferios.
Pero tenía muchas ganas de conocer Colombia, de la que me habían hablado muy bien, por los que a los tres o cuatro días abandoné Quito saliendo por la Panamericana hacia Tulcán, ciudad en la frontera con Colombia. De nuevo otra frontera, sellé en mi pasaporte la salida de Ecuador, y me dirigí a sellar mi entrada a Colombia. Me sorprendió la amabilidad del policía de emigración, que al ver en el pasaporte mi nacionalidad empezó de reírse y decir, “Gilipollas jajaja, joder jajajaj, coño jajajaja, ostia jajajaja…”, y es que en todo mi viaje me he dado cuenta que entre todos los castellano parlantes, los españoles tenemos fama de hablar muy grosero, y de utilizar muchas “palabrotas”, que también conocía el policía. Cuando paró de decir palabrotas y reírse, me dijo: “Bienvenido a mi país, Colombia, que no es peligroso sino que lo peligroso es venir y quedarse acá, no querer volver salir”.
Pues nada, en la próxima entrega ya os contaré que tal por Colombia, ese país conocido a nivel internacional por el narcotráfico, los paramilitares, la guerrilla, los secuestros y conocido a nivel de viajeros por su gente amable y alegre, sus increíbles paisajes, su Caribe, sus volcanes, su selva…..Espero conocer esta “segunda Colombia”, pero todo se verá.

Colombia, ¡Qué país!

Carlos Zapatera. Muñoveros, Segovia España 30 de octubre de 2008

Como ya os anuncié en la anterior crónica, quería conocer Colombia. Pues bien, en este país pasé el último mes y medio de mi viaje. Desde su capital Bogotá, abandoné América, después de haber estado en 7
países y en todo tipo de lugares, grandes ciudades, pequeños pueblos, montañas, selvas, desiertos… ahora, ya de regreso, me encuentro en mi pequeño pueblo segoviano, descansando y pensando sobre esos nueve meses y nuevos proyectos.

El mero nombre de Colombia asusta a cualquiera y enseguida es relacionado con peligro, secuestros, muertes, sicarios, paramilitares, guerrilla… Pero no solo en este viaje por América del Sur, sino en otro que realicé por América central, muchos viajeros me hablaban muy bien de este país, que solo oír su nombre asusta, destacando la amabilidad de sus gentes. Así que pensé ¿cómo no conocer Colombia?
De estas dos Colombias que tanto había oído hablar la del peligro y la de la gente amable, a pesar de estar en zonas conflictivas, solo he conocido la segunda, es decir la de la gente amable, ¡Qué gente los colombianos! …educados, alegres. Los primeros días de estar en Colombia esta famosa amabilidad debo reconocer que me llegó a resultar en algún momento “empalagosa” ya que me parecía como si me estuviesen tratando como si fuera una persona superior, pero con los días me di cuenta que entre ellos el trato era igual. Al entrar en una tienda, un bar, un negocio o incluso si preguntas algo a un viandante la conversación suele empezar, yo digo- hola, buenos días, la contestación, – hola, buenos días ¿cómo esta? yo contestaba – bien y usted, me respondían, -bien gracias a Dios, a la orden, – le hacia mi petición con un gracias al final, a lo que me respondían, -muy amable. Esto es muy parecido en todo el territorio Colombiano, pero debo decir que en las zonas rurales mucho más; con cualquiera que te encontrarás por un camino parecía que te conocía de toda la vida.

yo-con-maria-indigena-tayrona-tejiendo-un-bolso
yo-con-maria-indigena-tayrona-tejiendo-un-bolso

En este mes y medio que estuve en Colombia recorrí parte de ella. Entré por tierra, por la carretera Panamericana procedente del Ecuador. Mi primera noche la pase en Pasto, una ciudad grande y rápida, pero mi destino era un pequeño pueblo llamado San Agustín, del que me habían hablado muy bien. Desde Pasto lo más normal para llegar a San Agustín era ir hasta Popayán por la Panamericana, pero unos colombianos que conocí en Ecuador me hablaron de una carretera que era muy bonita que iba de Pasto hasta Macoa y de allí tendría que ir hasta mi destino. Así que no tuve duda, me fui por la bonita, pero nunca me imaginé que fuera como era, estrecha, con grandes precipicios, el paisaje verde, muy verde, con mucho agua que caía formando cascadas laterales y muchos militares, ya que este camino llega hasta la región del Putumayo, una zona productora de coca, por lo que cada 15 kilómetros más o menos, como salidos de la nada, se producía un control militar. No hay ningún pueblo en todo el trayecto pero en medio del todo esa eclosión de naturaleza allí estaban los militares, que paraban al todo terreno en el que viajaba con otros tantos pasajeros y muy educados y ambles te miraban un poco la mochila para ver que no llevabas armas ni productos químicos con los que transforman la hoja de coca en cocaína.

Esta carretera son casi 160 kilómetros y tardamos no se cuantas horas, muchas, pero disfrute mucho de los paisajes y de la naturaleza. Por fin llegué a San agustín, un pequeño pueblo situado en una región de montaña selvática, con mucha vegetación y muy verde que presume de grandes parques arqueológicos de la cultura agustiniana. Creo que estuve allí cerca de una semana, conociendo los parques, paseando por los alrededores como el estrecho del río Magdalena, el más largo del país, y disfrutando de su gente alegre y simpática.
Mi siguiente destino fue Cali, la tercera ciudad de Colombia en importancia y población, después de la capital Bogota y de la próspera Medellín. Allí estuve un par de días, la verdad que a parte de la gente no encontré mucha gracia a la ciudad. De Cali, la capital de la salsa como es conocida, me dirigí a la zona llamada Eje Cafetero, conociendo varios lugares, Salento, un pequeño pueblo del que me gustó mucho su arquitectura y su ubicación, Armenía, Pereira y Manizales, ciudades grandes sin alicientes. Realicé un treeking muy bonito, que desde el valle de Cocoa me llevó hasta el Parque Nacional de los Nevados. Fue espectacular, ya que comienzas andar en selva, luego atraviesas el llamado bosque de la niebla, que parecía de película, con esa vegetación y esa neblina que cubría todo y esa soledad que se respiraba y que por último, después de unas cuantas horas caminando, llegas a la zona que se conoce como Páramos, una especie de altiplano que se encuentra a mas de 4000 metros de altitud y muy húmeda, lo que le hace tener una vegetación muy bonita y particular, de altura y de humedad. Allí dormí en una finca ya que a pesar de llevar mi tienda de campaña iba muy mojado por la lluvia, la niebla y el sudor; la familia me acogió bien, pero, no se si debido al clima, muy frió y muy húmedo o debido a la lejanía de cualquier rastro de civilización, se tarda en llegar 8 horas caminando por caminos difíciles y angostos, o creo que debido a estos dos motivos, se trataba de una familia muy “ruda”.
Abandoné el Eje Cafetero y me fui a Medellín, la segunda ciudad en población y dicen que la más prospera. Me gustó el parque de Botero con muchas de sus esculturas de los gordos de este artista colombiano. Su metro me impresionó, una obra de ingeniería realmente espectacular, varias estaciones de metro abandonan los raíles, para utilizar el cable ya que deja de ser metro de vías y se convierte en teleférico que llega a los barrios situados en los cerros próximos a la ciudad.
Aunque no soy muy playero, ¡cómo no ir al Caribe colombiano! , así que me dirigí a Cartagena de Indias, ciudad realmente bonita que tuvo un pasado de gran esplendor debido al comercio de esclavos que llegaban a su puerto, de ahí que se conserven grandes edificios coloniales. Luego me adentré en la selva de Sierra Nevada, debo decir que me impresionó la belleza de sus paisajes y tardé tres días en llegar caminando a Ciudad Perdida, unas ruinas de una ciudad antigua de los indios Tayronas, que no sólo por su arquitectura sino por su ubicación, me dejó fascinado. Estos tres días fueron por caminos preciosos que no pasan ni las mulas.

colombianos-bailando-en-una-calle-en-cartagena
colombianos-bailando-en-una-calle-en-cartagena

Y para despedirme de mis nueve meses de América, me fui unos días al Parque Nacional del Tayrona, ¡qué playas! ¡Qué agua! ¡Qué selva! Y luego unos días en Bogota y me despedí de Colombia, ¡qué país!, ¡qué gente! no me defraudo para nada las expectativas que tenía cuando llegué y en avión rumbo a España. Aunque debo reconocer que Colombia es un país con una situación política muy complicada y creo que como extranjero para entender su funcionamiento, necesitarías vivir en el país mucho tiempo.

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bello-atardecer-entre-las-palmeras-de-cera-en-el-valle-de-cocoa-s

Pues si ya terminó mi aventura americana, que ha sido increíble, donde he vivido muchas experiencias fabulosas y espero que vosotros, lectores de granadadeporte, también hayáis disfrutado leyendo mis crónicas.
Un saludo para todos, y pronto tendréis noticias de mi nuevo proyecto y aventuras.

5 pensamientos en “Crónicas del fin del mundo”

  1. Me alucinan todas estas vivencia, demuestran fuerza, coraje y determinación extraordinarias, pero sobre todo tener las ideas muy claras, para no decaer en momentos de soledad y sufrimiento.
    al final siempre queda lo bueno y los retos conseguidos.

  2. Felicidades Carlos por tus crónicas, sobre todo me agrada tanto las cronicas de mi querido país que es Bolivia y se nota que te gustó mucho por el tiempo extenso que estuviste en él, además mediante tus crónicas uno puede ver las diferentes culturas que tiene américa; exelente trabajo y sigue adelante.

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